Bellos y únicos

La Biblioteca Nacional muestra una selección  de sus obras maestras como escaparate de su enorme riqueza patrimonial

Escogidos como las piezas más importantes de nuestro patrimonio editorial y arropados en el marco del proyecto de creación de la Biblioteca Digital Europea: los documentos de arte, cultura,
ciencia y técnica reunidos en la muestra Biblioteca Hispánica:
obras maestras de la Biblioteca Nacional de España
recuperan
para esta sociedad su fuerza e identidad.

Madrid. JULIA FERNÁNDEZ
Una circunstancia feliz como que en 2006 se pusiera en marcha el ambicioso proyecto de la Biblioteca Digital Europea, una puerta única y multilingüe, a través de Internet, al tesoro bibliográfico de los países miembros de la Unión Europea, está en el origen de esta selección de 192 grandes piezas, fechadas antes de los primeros  años  del   siglo   XX,   que

reunidas bajo el título Biblioteca Hispánica: obras maestras de la Biblioteca Nacional de España, permite hoy por vez primera el acercamiento físico a auténticos pilares de nuestra cultura editorial.
Se trata sólo del primer muestrario seleccionado de entre el contundente fondo de más de 30.000 manuscritos, cerca de 3.000 incunables, unos 500.000 impresos anteriores a 1831, más de 6.000.000 de monografías modernas, cerca de 110.000 títulos de revistas, una colección de prensa estimada en casi 20.000 periódicos, una la colección de más de 500.000 partituras impresas y manuscritas, una importante colección de fondos cartográficos antiguos y modernos de todo el mundo, con más de 134.000 mapas, atlas y obras especializadas en Cartografía, Geografía, Astronomía y una colección de más de 500.000 postales de ciudades y lugares geográficos, que conforman el fondo de esta institución.

Selección de expertos

“La aportación de la cultura española a la evolución y desarrollo de la cultura universal es de indudable importancia, pero hasta ahora nunca se había hecho un esfuerzo para mostrar, en una sola exposición, aquellas piezas que, elegidas por un comité de expertos en cada una de sus áreas de conocimiento, podían ser obras claves para nuestra cultura”: estas palabras del ministro de Cultura, César Antonio Molina, aclaran, con precisión extraña ya en nuestros días, el trascendental soporte que estas piezas son en el edificio contemporáneo de nuestra cultura y el papel que la Biblioteca Nacional debe seguir teniendo en nuestra sociedad: “La historia de la Biblioteca, el contenido y riqueza de sus colecciones, su papel como depositaria del saber y su misión al servicio de la investigación, exceden, sin duda alguna, esta exposición, pero la singularidad de esta muestra puede dar una idea aproximada de su trascendencia como institución para la conservación y transmisión del legado cultural español”.
Un comité de expertos coordinados por José Manuel Blecua, e integrado por Fernando Bouza (Historia), Aurora Egido (Filología), Antonio Gallego (Música), Emilio Lledó (Filosofía), Tomás Llorens (Arte), Carlos Malamud (Historia de América), Jaime Moll (Historia del Libro) y José Luis Peset (Historia de la Ciencia), ha sido el encargado de esta selección primera de grandes obras maestras que,  atendiendo a grandes bloques temáticos, recoge materiales muy diversos por tipo y antigüedad.

El autor y la obra

Con el patrocinio de la Fundación Axa Winterthur y comisariada por Isabel Ortega García y Cristina Guillén Bermejo, la propuesta Biblioteca Hispánica: obras maestras de la Biblioteca Nacional de España reúne en su recorrido de siete secciones –I. Sobre el autor y la transmisión de la obra; II. Del concepto imaginado al práctico concepto: voces, letras, música e imágenes; III. La concepción del mundo y sus cartografías. Ampliando fronteras: América descubierta y descrita; IV. El desarrollo científico y técnico; V. Filosofía y política; VI. Palabra en el tiempo; y VII. Cultura, público y sociedad – piezas únicas en el mundo como el manuscrito del Cancionero de Stúñiga, el del Libro del Buen Amor o el manuscrito corregido de la obra Jugar con fuego de Barbieri; una colección de autógrafos españoles en la que está la versión manuscrita de La dama boba de Lope de Vega, junto con algunas de sus ediciones impresas con variantes y pruebas de estado únicas de creaciones de Goya;  traducciones manuscritas de Platón y de Séneca, junto a la primera traducción realizada por Pedro Simón Abril de la Política de Aistóteles, impresa en Zaragoza, en 1584; el Fuero Juzgo, Las Siete Partidas y un Privilegio rodado de Alfonso XI; el Atlas de Battista Agnese y el Atlas de Sgrooten dedicado a Felipe II; la Gramática de Nebrija y la obra de Pedro de Alcalá para la enseñanza de árabe; códices de Leonardo da Vinci; el Dioscórides; La Celestina o los pliegos góticos, que recogen romances como el de la Reina Troyana y Don Virgilios, impresos en el siglo XVI; la Araucana de Ercilla; las poesías de sor Juana Inés de la Cruz y el Martín Fierro de José Hernández; la Colección de trajes de España grabada por Juan de la Cruz Cano y Olmedilla para difundir una nueva imagen de la población española....
Es la selección compleja, dada la cantidad de piezas que podían formar parte de ella, que trata de mostrar a través del tiempo el logro de nuestro quehacer intelectual y cultural.

 

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