En el Mundo Clásico

Robin Lane Fox logra una nueva visión del extraordinario proceso social desarrollado por griegos y romanos a lo largo de 900 años

Comprender el trasfondo que subyace en el devenir de una época; extrapolar al lector del siglo XXI mecanismos mentales del
humano de hace dos mil años; situar ante los griegos y romanos la imagen de nuestra modernidad: El Mundo Clásico, de Robin Lane Fox, trae en sus páginas el balance de dos pueblos que son el cimiento y parte de la estructura de la sociedad occidental actual.

Madrid. JULIA FERNÁNDEZ 
“Es todo un reto que le pidan a uno escribir una historia de casi novecientos años, especialmente cuando los testimonios son tan fragmentarios y diversos, pero es un reto con el que he disfrutado mucho. No he dado por supuesta en el lector  ningu-

na familiaridad con el tema, pero espero que tanto los que la tienen como los que no la tienen se sientan atraídos y entretenidos por lo que me ha dado tiempo a estudiar en estas páginas.” Son las palabras con las que el historiador Robin Lane Fox da la bienvenida al gran intento de síntesis y aclaración de aquello que hoy conocemos de los dos pueblos cimiento de Europa: El Mundo Clásico. La epopeya de Grecia y Roma, editado en España por Crítica, 825 páginas, mapas, 62 ilustraciones, seis grandes capítulos –El mundo griego arcaico, El mundo griego clásico, Los mundos helenísticos, La república romana, De la república romana, De la república al Imperio y Un mundo imperial-, rotundo bestseller en el mundo anglosajón, referencia de rigor y erudición desde hace meses en nuestra sociedad.

El documento

Su tono: “La paz, al menos, era una bendición, y llegó en el momento oportuno. Desde la década de 50 a. C. había comenzado a difundirse una nueva seguridad en muchos sectores de la vida intelectual de Roma, como si los romanos, pudieran al fin equipararse con las proezas de los griegos. Tras tantos años de guerra civil, había esperanzas de regresar del servicio militar a una “vida en el campo”.
Su documentación: “Los atenienses, al igual que los demás griegos, se aseguraron de que las mujeres no tuvieran derecho a voto; ni siquiera podían testificar en nombre propio ante un tribunal. Tenían limitada excepcionalmente la capacidad de comprar o vender; no podían elegir con total libertad a su futuro esposo y, sobre todo, siempre estaban sometidas al poder de un varón, su `guardián’ o kyrios. (...) Cabe preguntarse hasta qué punto el estatus de una mujer ateniense se diferenciaba en la vida cotidiana de un esclavo. A diferencia de este último, la mujer nunca podía escapar de su condición”.
Su intuición: “Los recitadores profesionales o rapsodas siguieron ejecutando los poemas de la Grecia arcaica, pero es indudable que ellos no crearon el grueso de las obras. En mi opinión, esos recitadores, a diferencia de Homero, habían memorizado los versos que recitaban: se habían aprendido de memoria un texto que se remontaba a la época del poeta principal. No creo que el propio Homero escribiera sus poemas: fue, pienso yo, un verdadero poeta oral, heredero de otros poetas analfabetos anteriores. Sin embargo, fue el primer poeta `épico´ de verdad, el que concentró sus larguísimos cantos en torno a un solo hilo conductor.”

Belleza y drama

Con una excelente traducción de Teófilo de Lozoya y Juan Rabasseda-Gascón, y con una espléndida anotación de las fuentes existentes sobre cada uno de los temas tratados, esta historia, que hoy estrena su tercera edición en España en tan solo unos meses, actúa como el centro estabilizador de los cientos de estudios y libros que durante estas últimas décadas de investigación histórica han hecho avanzar en el conocimiento de una cultura tan distante en el tiempo.
Su autor, Robin Lane Fox, fellow del New College de Oxford y catedrático en Historia Antigua, escritor asiduo del Financial Times y asesor histórico de la película Alejandro Magno, de Oliver Stone, había abordado en Alexander the Great (la biografía más vendida del macedonio), Pagans and Christians (1986) y La versión no autorizada: verdad y ficción de la Biblia (1992) algunas de las cuestiones que en esta fascinante travesía son desveladas con pormenor.
Erudito menos que sabio, con una intencionalidad de profundizar en los porqués de las normas, enormemente ameno, este maestro y mentor de las humanidades es el guía singularmente capaz y apasionado que todos hubiéramos deseado en nuestra introducción a la epopeya llena de belleza y drama de Grecia y Roma.
“Los orígenes de Europa se encuentran en la cultura griega. A ellos les debemos la arquitectura, el teatro, la belleza, las carreras de caballos, las matemáticas, la homosexualidad... el amor y la democracia”, afirma este admirador incondicional de Herodoto o Virgilio que sabe cuánto aún nos queda en el completo conocimiento y comprensión del periodo que este compendio aborda: “Cada día se encuentran más detalles de los que podemos encajar en nuestra sistematización de la historia. Y está claro que aún nos queda mucho por descubrir”.
De Homero a Adriano, con paradas especiales en Sócrates, Alejandro, Cicerón o César, con detalles de la vida cotidiana de los ciudadanos, con el placer de la narración auténticamente vivida, en sus páginas está gran parte de “nuestra humanidad”.

 

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