Los profesores piden a la sociedad que reconozca su labor

Los sindicatos de enseñanza insisten en sus reivindicaciones con motivo de la celebración del Día Mundial de los Docentes

Los sindicatos han aprovechado la celebración del Día Mundial de los Docentes para volver a pedir medidas que favorezcan el reconocimiento y el apoyo social a su labor, y que a la vez sirvan para mejorar la calidad de la enseñanza. Muchas de dichas actuaciones podrían recogerse en un futuro Estatuto docente que difícilmente podrá aprobarse en la presente legislatura, debido a la falta de acuerdo en la Mesa de negociación y la inminente disolución del Parlamento por la próxima convocatoria de elecciones generales.
Los sindicatos han vuelto a pedir medidas y dotaciones presupuestarias para mejorar las condiciones laborales de los profesores. (Foto: Rafael Martínez)

Madrid. G. A.
La UNESCO y la OIT crearon en 1994 el “Día Mundial de los Docentes”, que desde entonces se celebra todos los años el 5 de octubre en más de 100 países, para llamar la atención de la opinión pública  sobre el “importante papel” de los enseñantes “en la construcción de un futuro mejor para todos los estudiantes del mundo”. Por ello, es una ocasión para que los sindicatos docentes presionen a sus gobiernos y sensibilicen a las comunidades educativas y a la sociedad en general, sobre “la necesidad de invertir en recursos humanos y financieros para lograr una educación para todos gratuita, pública y de calidad” en el año 2015. La campaña de este año se ha centrado en reivindicar unas mejores condiciones de trabajo para los profesionales de la enseñanza, “lo que implica unas mejores condiciones de aprendizaje para los estudiantes”.
En España, el sindicato ANPE ha aprovechado esta conmemoración para recordar que los docentes,  “llevan ya tiempo esperando que se desarrollen las medidas previstas en la LOE para el reconocimiento, apoyo y valoración del profesorado” y, en consecuencia, que se promulgue un Estatuto que sirva para mejorar sus condiciones de trabajo y “dignificar” su función profesional. Así, ha vuelto a reclamar “medidas efectivas y un esfuerzo la gran escala de todos los implicados en el proceso educativo, para mejorar la convivencia en los centros”.

Inversión económica

ANPE ha pedido a la administración educativa “la inversión económica necesaria y las decisiones valientes y realistas que ayuden a solucionar los altos porcentajes de fracaso escolar, que nos hacen figurar en los puestos de cola de Europa”. Ha denunciado “la utilización de la educación como arma de confrontación política; la sucesión de leyes educativas mal diseñadas; la ausencia de un pacto de Estado que garantice la estabilidad y cohesión del sistema; la rebaja de la cultura del esfuerzo; los debates innecesarios y maniqueos; y la imposición de contenidos y criterios de evaluación que miden a todos por el rasero más bajo”. Y, en definitiva ha propuesto a la sociedad “un reconocimiento explícito a la importancia de la tarea que llevan a cabo los maestros y profesores”.
También la Federación de Enseñanza de CC.OO desea una “revalorización social” de los docentes, unos profesionales a los que “cada día se exige más” mientras que sus condiciones de trabajo y los recursos de los que disponen no cambian y sí lo hace la realidad de la escuela, debido a fenómenos como los cambios en la estructura familiar, la inmigración, el impacto de las nuevas tecnologías y el acceso de niños y adolescentes al mercado de consumo casi “en las mismas condiciones que los adultos”. Por ello, pide más profesionales de apoyo o refuerzo a los docentes, reducción de las ratios, programas adecuados de Garantía Social,  y fomento de las tutorías y de los equipos de orientación, con garantías financieras por parte de las administraciones.

Mejores condiciones de trabajo

FETE-UGT reclama igualmente “mejores condiciones para la docencia, a fin de garantizar una educación de calidad”, y recuerda “el importante papel que desempeña este colectivo en la construcción de un mundo mejor para todos los niños del mundo”. En consecuencia, cree que dichas mejoras pasan por unas “aulas adecuadas” a la diversidad del alumnado; unos “recursos pedagógicos suficientes para una docencia innovadora acorde a las necesidades de la nueva sociedad”; y unas medidas preventivas “para un ambiente saludable y de seguridad”.
FETE exige asimismo dotaciones económicas para “recuperar el poder adquisitivo de los salarios del profesorado perdido desde 1996, y la necesaria incentivación retributiva para desarrollar su carrera profesional a través de la promoción”. E insiste en que la educación de calidad “es aquélla que cuenta con ratios, plantillas y herramientas que permitan una atención acorde a las necesidades educativas del alumnado, y que incorpora nuevos perfiles profesionales desde los que abordar la creciente complejidad social que se refleja en las aulas. Todo ello –añade- en un marco en el que la profesión docente cobre el valor y el reconocimiento social que le corresponde”.

Ofensiva privatizadora

La Confederación de STES-intersindical ha reiterado su preocupación por “la ofensiva global privatizadora que está en curso, que viene a empeorar y precarizar las condiciones laborales y profesionales del profesorado, y  desvirtúa el concepto mismo de educación, que pasa de ser un derecho esencial para la formación y el progreso a un bien cotizable en el mercado. Ha valorado negativamente que España sea el tercer país de la Unión Europea con mayor porcentaje de enseñanza privada, “con todo lo que ello conlleva de desregulación de condiciones laborales de los profesores, de precarización, y de pérdida de puestos de trabajo y dualización social”. Y ha puesto como ejemplo de ello la financiación total a los centros privados en tramos no obligatorios de la enseñanza, como la Educación Infantil.
Los STES-i consideran que el 4,7% del PIB que España invierte en educación nos coloca “muy a la zaga de los países de nuestro entorno”. Y creen que “poco o nada a aportado la LOE con respecto a la mejora o promoción de las condiciones de trabajo del profesorado, ya que, entre otras cuestiones, se permite el aumento de las ratios, que es una medida fundamental no sólo en es mejora de condiciones, sino para elevar la calidad de la enseñanza en general”.

Sin avances en el Estatuto

Por otra parte, los representantes del Ministerio de Educación y de los sindicatos se reunieron el pasado 14 de octubre en el marco de la Mesa sectorial, para reanudar las negociaciones sobre el futuro Estatuto docente que habían quedado interrumpidas en julio. Ambas partes no han variado sus posturas y se mantienen las diferencias, insalvables de momento, sobre temas como la aplicación indefinida de la llamada “jubilación LOE” (anticipada y voluntaria desde los 60 años); el diseño de una carrera docente que permita la promoción horizontal, y también entre los distintos cuerpos de profesores a través del concurso de méritos, con la posibilidad de poder acceder a la universidad.
También siguen las discrepancias relativas al mantenimiento de los concursos de traslados estatales; la reducción de la jornada lectiva para los mayores de 55 años, la concesión de un complemento generalizado por especial dedicación al centro, el reconocimiento de las enfermedades profesionales, etc. Dada la complejidad de algunos de estos temas, en futuras negociaciones deberían participar asimismo representantes de las comunidades autónomas y de los ministerios de Economía y Hacienda y de Administraciones Públicas. Pero parece casi imposible aprobar el Estatuto en la presente legislatura, dada la próxima convocatoria de elecciones generales y la consiguiente disolución del actual Parlamento.

 

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