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Guardería electrónica

He leído en la prensa estos días una información que me ha parecido interesante sobre la propuesta de un experto, que plantea introducir la formación sobre el uso de la televisión en los currículos escolares. Este profesor universitario constata la escasa presencia que la comunicación tiene en la enseñanza e insiste en la necesidad de enseñar a consumir los medios de comunicación, pero de una manera inteligente. Asimismo, valora especialmente la importancia de la comunicación en la sociedad actual y pone de manifiesto la ausencia de reflexión y de capacidad crítica, ante los contenidos que se difunden a través de los medios.
Distintos informes constatan que en los países desarrollados los niños y los adolescentes ven como media dos o mas horas de televisión diarias, de las cuales el 90% del tiempo se dedican a programas de entretenimiento y generalistas. Los investigadores consideran que estos espacios requieren poco esfuerzo intelectual, causan problemas de atención y favorecen un mayor desinterés respecto a los estudios. Además, contribuyen a los problemas de aprendizaje, porque restan un tiempo que se debería dedicar a hacer los deberes y a leer.
Si bien, los jóvenes dedican la mayor parte del ocio a ver televisión, ni el sistema educativo, ni la familia, ni la sociedad se ocupan de enseñar a consumir los contenidos de las diferentes cadenas.
Este experto denomina a la televisión como “guardería electrónica” y propone a los padres que la vean con sus hijos, que les enseñen a seleccionar los programas y que dialoguen sobre los contenidos.

Ginés Rodríguez Sanz
Fuenlabrada (Madrid).

 
     
   

Hacia el reforzamiento de la asignatura de Educación para la Ciudadanía

Durante la primera semana de julio tuve ocasión de asistir al curso sobre Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos impartido en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander por Gregorio Peces-Barba y Eusebio Fernández, que fue muy exitoso a juzgar por el alto grado de participación en el mismo, tanto en términos de matrícula como por las discusiones que generaron las ponencias.
Entre las muchas cuestiones suscitadas, y al margen de la polémica política y social promovida al respecto de esta asignatura por organizaciones vinculadas a la Iglesia Católica, fue opinión general entre los más de cincuenta participantes en el curso la necesidad de poner las condiciones para que esta materia tan necesaria sea un éxito curricular y que no se convierta en una disciplina marginal, ya sea por la falta de horas lectivas o por ausencia de formación específica del profesorado.
Por esta razón, se hizo mucho hincapié en la formación de los docentes en esta materia, que debe ser de muy alto nivel para garantizar competencias didácticas apropiadas (interactividad, dinámicas de grupo, etc.) pero también jurídicas, históricas, éticas, y filosóficas. Se trata pues de una formación multidisciplinar y especializada difícil de encontrar entre los docentes de secundaria, cuyas titulaciones universitarias pueden ser secantes con la asignatura, como por ejemplo los licenciados en Filosofía, Historia, pero también Derecho y Ciencias Políticas, pero que sin embargo no abordan en su totalidad ni el currículo ni la metodología propuestas para la Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos. Esta materia no puede ser impartida por cualquiera sino que se requiere una formación profunda y específica. En este sentido, el mejor modo de consolidar esta asignatura en el currículo como una materia fundamental requiere, por supuesto, que disponga de horas suficientes en el curso escolar pero también que se constituya en una especialidad (aunque no tenga departamento propio, como ocurre con la economía) y por tanto que sea impartida por un cuerpo propio de docentes en la educación secundaria. Por supuesto, esto requiere no solamente un fuerte compromiso con el objetivo de promover los valores de la ética pública positivizados por la Constitución Española de 1978 desde la escuela, algo que sigue causando -inexplicablemente- gran controversia, sobre todo en este período pre-electoral, sino también de recursos presupuestarios adicionales. Pero si nos tomamos en serio esta asignatura, entonces no nos podemos quedar a medio camino, por lo que la creación de la especialidad y del cuerpo de profesores debe convertirse en una prioridad, sino en esta legislatura, en la siguiente.

Doménec Ruiz Devesa
Washington DC. Estados Unidos

 
       
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