Normativa sobre transporte escolar
En este curso concluye el plazo para que las empresas adapten las medidas de seguridad previstas del real decreto de 27 de abril de 2001

Madrid.
En el curso escolar que ahora comienza 2007-08 se cumple el plazo para que las empresas de transporte escolar se adapten a las normas de seguridad previstas en el real decreto de 27 de abril de 2001, que daba seis años al sector para amoldarse a lo previsto en la citada normativa. No obstante, la aplicación se ha  dejado  en  manos

Foto: Rafael Martínez

de las Comunidades Autónomas, por lo que el grado de cumplimiento ha sido distinto hasta ahora en unas regiones u otras.
En todo caso a partir de ahora será obligatoria la presencia de un acompañante que vigilará la subida y bajada de los niños al autobús y las empresas deberán contar con un seguro que cubra de forma ilimitada los daños que puedan sufrir los ocupantes del vehículo.
El citado real decreto de 2001 regula específicamente el transporte de escolares en autobuses y anulaba y corregía la normativa anterior, de 1983, en la que se permitían algunas costumbres peligrosas, como transportar dos niños en un solo asiento, lo que actualmente dejaría a uno de ellos sin cinturón de seguridad.
En primer lugar, las empresas que realicen transporte escolar deberán contar con autorización administrativa especial. Y la antigüedad máxima de los vehículos debe ser de 16 años, contados desde su primera matriculación al inicio del curso escolar.
De acuerdo con la normativa en vigor sólo podrá viajar un niño en cada asiento y ya no se permitirá que los menores de 12 años, como sucede en los vehículos de particulares, computen como media plaza. Por otra parte, los asientos situados junto al pasillo deberán estar dotados de cinturones de seguridad. Sólo podrán ser utilizados por niños menores de 12 años si disponen de cojines elevadores en función de su edad y estatura. También queda prohibida la utilización de la plaza o plazas contiguas al conductor por menores de doce años.

Acompañante

Las normas prevén la obligatoriedad del acompañante, que ha de ser una persona mayor de edad, distinta del conductor. Esta deberá conocer el funcionamiento de los mecanismos de seguridad del vehículo y se encargará del cuidado de los menores, tanto durante el transporte como en las operaciones de acceso y abandono del vehículo. En los casos de ausencia de acompañante, el menor sólo podrá viajar si se considera que no hay riesgo para los menores. El transportista es el responsable de cumplir esta obligación, independientemente de a quién corresponda contratar al acompañante.
Por otro lado, la velocidad máxima a la que puede circular un autobús que transporta escolares debe ser 10 km/h inferior a las establecidas: 90 km/h en autovías y autopistas, 80 km/h en carreteras convencionales y 70 km/h en el resto de vías fuera de poblado. Tanto el itinerario como las paradas se limitarán, exclusivamente, a las estipuladas en la autorización administrativa. La parada final deberá situarse en el interior del recinto del colegio. Si no es posible, en la acera contigua a la puerta del recinto siempre a la derecha en el sentido de la marcha. El acceso y abandono del autobús deberá realizarse por la puerta más cercana del acompañante. Por lo que respecta a la duración del trayecto no podrá rebasar una hora en cada sentido del viaje.
La normativa afecta a aquellos transportes de escolares en los que, al menos, un tercio de los alumnos sean menores de 16 años en el arranque del curso. Y a los transportes regulares en caso de que la mitad del pasaje se haya reservado para menores de la citada edad; y en el discrecional si los ocupantes menores son más del 75%.

 

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