El buque Hespérides viaja por primera vez al Ártico para realizar unas investigaciones que ayuden a aumentar el conocimiento sobre las zonas polares y analizar los efectos del cambio climático a nivel planetario. (Foto: Rafael Martínez)
España investiga en el Ártico las consecuencias del cambio climático
El buque oceanográfico Hespérides inicia la primera campaña ártica española en el marco del Año Polar Internacional

Los científicos españoles van colaborar por primera vez en la celebración del Año Polar internacional, con 19 proyectos que proporcionarán “información esencial” sobre las consecuencias del cambio climático. El buque Hespérides ha partido hacia el Ártico para investigar sobre el impacto de la pérdida de la cobertura de hielo en el ecosistema, y los cambios registrados en el lecho marino por la evolución de los glaciares.

Madrid. El buque oceanográfico Hespérides ha partido del puerto de Vigo para, desarrollar proyectos científicos en el Océano Ártico, concretamente en Islandia, Groenlandia y las Islas Svalbard (Noruega). Esta nueva campaña española se enmarca en la celebración del Año Polar Internacional, una iniciativa que pretende aumentar el conocimiento sobre las zonas polares y analizar las implicaciones del cambio climático a escala planetaria. Está coordinada en España por el Ministerio de Educación y Ciencia (MEC), que dedicará a este concepto ocho millones de euros.
Han despedido oficialmente al buque los ministros de Defensa, José Antonio Aparicio, y de Educación y Ciencia, Mercedes Cabrera, quien ha destacado que es la primera vez que España participa oficialmente en el Año Polar Internacional, y lo hace “de forma muy destacada” con 19 proyectos científicos. Se ha mostrado convencida de que esta campaña ártica supondrá “una contribución importante de nuestro país a la investigación polar”. Y ha advertido que la “lejanía geográfica” de los polos contrasta con la “cercanía de sus efectos”, y con su importancia para el ecosistema terrestre en su conjunto, de ahí la importancia de las investigaciones que desarrollará el Hespérides.

Respuestas científicas. Según Mercedes Cabrera, la comprensión de los fenómenos que ocurren en las zonas polares “es esencial para entender los cambios que se están produciendo en nuestro planeta”, y las consecuencias de dichos cambios “exigen respuestas científicas”. Por eso, las 166 propuestas científicas programadas en el Año Polar internacional, entre ellas los 19 proyectos que realizarán científicos españoles, “proporcionarán información esencial para afrontar uno de los principales desafíos a los que se enfrenta la humanidad, como es el cambio climático”.
El primero de los proyectos que desarrollarán los científicos del Hespérides se denomina “ATOS-Ártico”, y su principal objetivo será evaluar el impacto de la rápida pérdida de la cobertura de hielo (consecuencia del calentamiento global) sobre el ecosistema del Océano Ártico. La fusión de este hielo libera al mar los contaminantes depositados en él, aumenta la exposición del plancton a la luz y la radiación ultravioleta, y permite el intercambio de gases con la atmósfera, provocando importantes modificaciones en el entorno. Se desarrollará en junio y julio por un equipo de oceanógrafos, biólogos, químicos y técnicos del CSIC, dirigidos por el profesor Carlos Duarte, del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados.
El segundo de los proyectos, SVAIS, tiene como objetivo reconstruir los cambios que ocurrieron en el lecho marino al suroeste de las islas Svalbard desde el comienzo de las condiciones glaciares, hace tres millones de años, hasta la actualidad. Porque un mejor conocimiento de la evolución natural de los glaciares permitirá una mejor comprensión de los cambios climáticos provocados actualmente por el hombre, y de aquellos que nos aguardan en el futuro. Los trabajos se desarrollarán entre finales de julio y mediados de agosto, y estarán dirigidos por el geólogo marino Angelo Camerlenghi, de la Universidad de Barcelona.

Los biólogos Ginés Morata y Peter Lawrence, Premio Príncipe de Asturias 2007

Madrid. El biólogo español Ginés Morata y su colega británico Peter Lawrence han sido distinguidos con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2007, por el “valor universal” de sus trabajos, que tendrán una “importante repercusión para la medicina del futuro”. El jurado ha concedido este galardón por unanimidad, para reconocer la labor “decisiva” que ambos profesores han realizado en Madrid y en Cambridge, desde que iniciaron su colaboración en el laboratorio de Biología Molecular de esa universidad británica. También ha querido resaltar el valor de la escuela española de  Biología del Desarrollo, “fundamental para esta disciplina a nivel internacional”.
Según el acta del jurado, estos científicos han sido pioneros con sus investigaciones en temas relativos al “funcionamiento de los compartimentos biológicos como unidades funcionales que regulan, mediante gradientes moleculares y conjuntos de genes, el programa de desarrollo embrionario”. Y han proporcionado información sobre fenómenos de regeneración de órganos y tejidos y sobre la llamada apoptosis (muerte celular programada), esenciales para abordar cuestiones como el proceso de envejecimiento de los seres vivos, y las alteraciones genéticas que provocan enfermedades como el cáncer.
La candidatura de ambos biólogos fue propuesta por el profesor del Centro superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Alberto Muñoz Terol, y respaldada por John Sulston y Juan Ignacio Cirac, que recibieron el mismo premio en 2001 y 2006, respectivamente. También ha recibido el apoyo de premios Nobel de Medicina como el citado profesor Sulston, H. Robert Horvitz, Tim Hunt, Paul Nurse, Eric R. Kandel,  Richard J. Roberts, Andrew Fire, Sydney Brenner, y del Nobel de Química Roger Kornberg.

Los Premios Jaime I reconocen la labor
de seis científicos en la lucha contra el cáncer, la contaminación y la conflictividad social

Madrid. Los Premios Jaime I, instituidos por  la Generalitat y la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados (FVEA), han reconocido este año la labor de seis científicos e investigadores que han basado sus esfuerzos en la lucha contra el cáncer, la contaminación de las aguas o la conflictividad social, y en avanzar en las nuevas tecnologías y los tratamientos sin cirugía. Así, la profesora María Antonia Blasco ha recibido el galardón correspondiente a la modalidad de Investigación Básica, por sus descubrimientos en Biología Molecular y, en particular, por sus estudios para la validación de la telomerasa como una posible diana terapéutica en el tratamiento del cáncer.
El director del Instituto Cardiovascular del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, Carlos Macaya, ha obtenido el premio de Investigación Médica, por haber sido el primer cardiólogo español en utilizar el “stent”, una malla metálica recubierta de fármaco que se instala en las paredes de las arterias dañadas. Y también por su reconocida “trayectoria de médico clínico que también tiene actividad docente, asistencial e investigadora” durante 25 años. Por su parte, el doctor en Ciencias Económicas Joan María Esteban ha sido galardonado por contribuir a la “identificación del concepto de polarización como un componente clave para la comprensión del conflicto social, y el análisis del desarrollo económico”.
El premio en la Modalidad de Protección del Medio Ambiente ha sido para el jefe del Departamento de Química Ambiental en el IIQAB-CSIC de Barcelona, Damiá Barceló, por sus esferzos en la detección y estudio de los contaminantes que van a parar al agua, y los efectos que estas sustancias tienen en el ecosistema y en los seres humanos. El de Nuevas Tecnologías ha recaído en Antonio Barrero, por sus “innovador trabajo en mecánica de fluidos” con el que ha contribuido al “desarrollo de procesos de atomización de líquidos.
Por último, el premio correspondiente a Urbanismo, Paisaje y Sostenibilidad ha sido un reconocimiento a la labor de Alfonso Vergara, fundador y director de la Fundación “Metrópoli” de Madrid, para quien el tema de las ciudades, asociado a los de la energía y del agua, serán “los grandes asuntos de la humanidad en el siglo XXI”. Y en su opinión, habrá que abordarlos con “una nueva mentalidad y sensibilidad”.

El Gobierno presenta la candidatura de Juan Antonio Rubio a la Dirección General del CERN

Madrid. El Gobierno ha presentado ante el consejo del Organismo Europeo de Investigación Nuclear (CERN) en Ginebra (Suiza) a Juan Antonio Rubio como candidato español al puesto de director general del citado organismo.
El CERN es el mayor laboratorio del mundo en física de partículas. Fundado en 1954, fue uno de los primeros proyectos comunes europeos y en la actualidad trabajan en él más de 7.000 científicos de 80 países. España, miembro desde 1983, es el quinto contribuyente de la organización, aportando el 8,2 % de su presupuesto.
La participación en este laboratorio ha contribuido decisivamente al progreso de la ciencia en España, permitiendo así desarrollar y consolidar la comunidad científica de física de partículas e incrementar la competitividad de la industria de altas tecnologías. Con la presentación de la candidatura de Juan Antonio Rubio, España refuerza su compromiso con la ciencia y su presencia en este centro mundial de investigación.
Juan Antonio Rubio (Madrid, 1944) es, desde 2004, director general del CIEMAT, centro de investigación líder en España en las áreas de energía, medio ambiente y tecnologías asociadas. Ha dedicado al CERN la mitad de sus 42 años de carrera profesional científica (1968-1969 y 1987-2004) ocupando, entre otros cargos, el de director de la División de Educación y Transferencia Tecnológica (1999-2004) y coordinador de las Relaciones del CERN con América Latina (1992-2004). En 1983 Rubio coordinó la reincorporación de España al CERN y, como reconocimiento a su carrera científica, a su papel pionero en la creación de la comunidad española de física de partículas y a sus esfuerzos en el fortalecimiento de las relaciones entre España y el CERN, recibió en 2001 la Encomienda del Mérito Civil.
En el CERN se estudian los componentes básicos de la materia y sus interacciones analizando las colisiones entre partículas que han sido aceleradas a grandes energías. Para ello se diseñan y construyen potentes aceleradores donde se sitúan detectores de partículas rápidos y precisos, equipados con complejos sistemas de almacenamiento y tratamiento de datos.

 
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