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Madrid.
Personajes
como Blancaflor, Juan Soldado, Periquín, la bruja Curuja o el gallo Kirico
aparecen recogidos en la colección Mis favoritos, del escritor
Antonio Ro-
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dríguez
Almodóvar, que ha editado Algaida con motivo del 20 aniversario de la
primera edición de los cuentos de la Media Lunita. Repartida en
tres volúmenes, Cuentos de animales, Cuentos de costumbres y Cuentos
maravillosos, la obra “toca el fondo de la cultural tradicional a
través de narraciones ancestrales que en algunos casos tienen más de 2.000
años”, señala Rodríguez Almodóvar, que en 2005 recibió el premio nacional
de Literatura Infantil y Juvenil por su libro El bosque de los sueños.
El autor ha
mostrado su agradecimiento a Francisco Prior, el editor que en 1987 “tuvo
el olfato y la valentía” de emprender esta aventura por la que no apostaba
ninguna de las grandes editoriales, y que sin embargo durante estos veinte
años ha debido de vender “cerca de cinco millones de ejemplares”.
Con estas obras
de la Media Lunita Almodóvar se ha adentrado en la investigación
del cuento popular. Grabadora en mano, hace ya años que recorrió diversas
regiones españolas, sobre todo Andalucía y Castilla La Mancha, para recoger
los cuentos de la tradición oral local y ponerlos por escrito. “La tradición
oral ha corrido al margen de la cultural oficial. Yo me he limitado a
descifrar esa tradición y ponerla negro sobre blanco”, dice. También ha
aclarado que estos cuentos no pertenecen en exclusiva a la tradición oral
andaluza. “Son historias que se repiten en muchos países y que en algunos
casos se remontan a 2.000 o 3.000 años de antigüedad”.
Los doce relatos
que componen la colección se dividen en los tres volúmenes citados, de
animales, de costumbres y cuentos maravillosos, se acompañan de numerosas
ilustraciones y presentan un cuerpo de letra enorme, “para facilitar la
lectura no sólo de los niños sino también de sus abuelos”.
Lecturas
obligadas
Antonio
Rodríguez Almodóvar considera necesario mantener el cuento tradicional
entre las lecturas obligadas de la infancia, frente a los cuentos “hiperproteccionistas
actuales”, ya que, en su opinión, estas narraciones de la tradición popular,
“preparan poco a poco a los niños para el mundo cruel que les está espera
en la preadolescencia”. El autor, que califica la infancia como “un periodo
cada vez más corto”, cree también que la cultura tradicional “prepara
para el gran choque de la salida de la infancia, del abandono del paraíso”.
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