Crece la indiferencia religiosa
El último informe de la Fundación Encuentro constata el aumento de los no creyentes entre la población española

Martín Patino du- rante la presentación del informe.
La religión tiene una influencia significativa pero decreciente en nuestra sociedad, y un ejemplo de ello es que la mayor parte de los jóvenes no asiste nunca a misa. Los datos aparecen recogidos en uno de los capítulos del último informe de la Fundación Encuentro España 2007, que aborda, entre otros aspectos, la religiosidad en la sociedad española, el crecimiento de la inmigración o la realidad del mundo rural.

Madrid. D. PÉREZ SANZ
Durante la presentación del estudio, el presidente de la Fundación Encuentro, José María Martín Patino, señaló que “cualquier estrategia de futuro” en nuestro país debe “llevarnos a la reconciliación” y subrayó también que el citado informe “no se ha dejado impresionar por la crispación política de esta legislatura”. Entre los aspectos sociales que se abordan en sus páginas, se refirió a la “sorprendente y desmesurada radicalidad del debate político y el resurgimiento de discrepancias entre el poder legislativo y la jerarquía católica”.
Martín Patino considera que la voluntad fundacional de la institución que preside, nacida en tiempos de la transición, “no podía ser otra que la del diálogo y el consenso. Se trataba de ayudar a hacer sociedad democrática, responder al desafío ético de educar para la ciudadanía, para el compromiso cívico que exige una sociedad moderna y plural como la nuestra”. Según Martín Patino, “nosotros pensábamos que había que abrir caminos al diálogo y hemos desarrollado nuestra actividad fieles a esta propósito. Sólo se llega a dialogar si se busca sinceramente por ambas partes la verdad y la realidad”. Al hablar de los catorce volúmenes del Informe anual que la Fundación ha editado hasta la fecha, destaca dichos informes que constituyen “un relato que quiere ser el de la sociedad española durante ya cerca de tres lustros” y “un buen instrumento para el debate pacífico y el diálogo”.
Según sus palabras, la “realidad social” es algo que crea la sociedad y “nuestro informe intenta aproximarse lo más posible a esa realidad”. Desde su punto de vista, el Informe se ha ganado un prestigio merecido. “Unamuno decía que los españoles no amábamos la verdad. La presencia del Informe y su difusión demuestra que al menos hay unos cuantos centenares de españoles que sí buscan la verdad”, apunta Martín Patino.
Según pone de manifiesto el citado estudio, durante muchos siglos España, junto con Irlanda y Polonia especialmente, han sido considerados países de fuerte tradición católica, y los tres viven actualmente diferentes procesos de secularización. En este sentido se destaca que la religiosidad está sufriendo una profunda transformación en nuestro país, lo que “contribuye a la vitalidad de la sociedad”, pero también puede conllevar “excesos y convertirse en motor de crispación” o “ser manipulada por intereses partidistas que nada tienen que ver con lo religioso”.
El informe anual de la Fundación Encuentro revela que existe en nuestro país una fuerte indiferencia religiosa, que perdura una presencia todavía significativa de la religiosidad institucionalizada y que también hay una religiosidad dual, tendencias que constituyen la anatomía de la religiosidad actual en España y muestran un, “abandono silencioso” de toda referencia a la fe religiosa por parte de un número creciente de españoles,
Los datos sobre la religiosidad en España tienen como fuentes tres estudios: Estudio 2.443 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de enero de 2002; Estudio 2.578, realizado también por el CIS en octubre y noviembre de 2004; y el estudio Jóvenes Españoles 2005, publicado en 2006 por la Fundación Santa María.
El mapa religioso español comprendería tres grupos principales: una gran mayoría (79,7%) se declara católica, con predominio de los no practicantes; una minoría (11,5%) no pertenece a ninguna religión por diversos motivos (indiferencia o agnosticismo); y un 1,4% comulga con religiones distintas a la cristiana católica, fundamentalmente cristianos evangélicos y testigos de Jehová. Si se analiza la progresión de este mapa religioso hasta el barómetro del CIS de abril de 2006, se observa una disminución de los católicos y un aumento, con pequeñas fluctuaciones, de los no creyentes y ateos.
Aunque un porcentaje significativo de los encuestados en 2002 percibe que la religión ejerce mucha (7,5%) o bastante (35,2%) influencia sobre la sociedad, la mayoría cree esa influencia ha disminuido en la última década (72,5%) y lo hará aún más en la próxima década (64,9%). Una gran mayoría opina (con distintos grados) que “las autoridades religiosas no deberían intentar influir en lo que la gente vota en las elecciones” (82,3%) ni “en las decisiones del Gobierno” (81,1%). Según el mismo estudio, un 8,7% y un 31,2% confía “mucho” o “bastante”, respectivamente, en la Iglesia y las organizaciones religiosas. Estos resultados sitúan a estas instituciones por encima del Parlamento de la nación, de las empresas, de la Justicia y el sistema judicial, de los sindicatos y de la banca; con los mismos porcentajes que el Ejército y las Fuerzas Armadas; y por debajo de las escuelas y el sistema educativo, de las ONGs, de la Monarquía y de los medios de comunicación.

Poder desmesurado

Respecto a la imagen que transmiten las religiones institucionalizadas, un 57,9% opina que las religiones son más fuente de conflictos que de paz; un 62,8% cree que los muy creyentes son a menudo demasiado intolerantes con los demás. Un 44,3% considera que la Iglesia y las organizaciones religiosas tienen un gran poder. De este porcentaje, un 6,4% cree que ese poder es desmesurado y el resto que es demasiado elevado.
Por otro lado, los jóvenes españoles encuestados opinan que las instituciones que les ofrecen un grado de confianza considerable (“mucha” y “bastante”) son las organizaciones de voluntariado (69%), el sistema de enseñanza (60%) y la Seguridad Social (54%). De una lista de 16 instituciones públicas, la Iglesia (21%, ocho puntos por debajo de la anterior encuesta) aparece en último lugar de preferencia, incluso por detrás de las multinacionales. En general, el grado de confianza de los jóvenes españoles hacia las instituciones es bajo y decreciente.
También se resalta que vivimos en un contexto de bajo asociacionismo juvenil (un 80,9% no está asociado a ninguna de las asociaciones que se les propone). Por ejemplo, sólo un 2,5% de los jóvenes españoles dice pertenecer a asociaciones religiosas y este porcentaje supone en términos absolutos la nada desdeñable cifra de 141.000 jóvenes, aproximadamente, por que ninguna otra asociación cuenta con esta cifra de jóvenes asociados. Según el posicionamiento religioso, el asociacionismo aumenta a medida que lo hace el grado de compromiso con la fe católica. Según el posicionamiento ideológico, el asociacionismo se incrementa entre los moderados de izquierda y los que se sitúan más a la derecha.
Respecto a la imagen y el recuerdo de las experiencias con la Iglesia cercana, un 31% declara tener un recuerdo muy positivo o positivo y en un 43% ha dejado un poso de indiferencia. Donde los jóvenes chocan con la Iglesia como institución es en su carácter normativo, especialmente en una situación donde prima un individuo que tiende a dictarse sus normas desde sus propias experiencias personales. En este contexto, un 29% de los jóvenes declara ser miembro de la Iglesia y piensa seguir siéndolo. Este dato representa una fuerte caída respecto al estudio de 1994 (64%) y de 1999 (51%).

Pérdida de influencia

El informe de la Fundación encuentro también interpreta, según todas las encuestas citadas, que la religión ha perdido su influencia predominante sobre el resto de las dimensiones humanas “para pasar a una posición más residual o accesoria en la vida del sujeto”. Según el estudio del CIS de 2004, un 12,1% y un 25,4% cree que la religión es muy importante o bastante importante, respectivamente, en su vida, mientras que la mayoría (61,4%) opina que es poco o nada importante. Cuando se les pregunta qué consideran muy importante en su vida, lo que prima es la salud (84,8%), la familia (78,5%) y el trabajo (54,4%) y la religión pasa a un penúltimo lugar, por detrás del dinero y por delante de la política. Además, se muestra un alto grado de satisfacción en estas áreas: trabajo (70,9%), salud (82,5%) y familia (96,7%). Mientras, la religión aparece desligada de dos instituciones, la familia y el trabajo, tradicionalmente unidas a las cosmovisiones religiosas.
A la hora de tomar decisiones importantes, retomando el estudio del CIS de 2002, una mayoría confiesa tener poco en cuenta (28,9%) o nada (35,8%) sus propias creencias religiosas y sólo un 6,4% declara dar mucha importancia a estas convicciones en sus decisiones. De hecho, un 18,8% cree que se deben tener en cuenta las creencias religiosas a la hora de votar y un 22,5% relaciona la responsabilidad de su trabajo con sus convicciones religiosas. Los jóvenes juzgan muy importante para sus vidas la salud (82%), la familia (80%) y los amigos y conocidos (63%). Sólo el 6% considera fundamental la religión, que es el último aspecto valorado (por primera vez en la historia de este informe), incluso por detrás de la política.
También se recuerda que entre los que se declaran católicos y creyentes de otras religiones no llega al 25% los que asisten a misa o a otros oficios religiosos al menos una vez a la semana, un porcentaje bastante alejado del 42,7% que se declara muy o bastante religioso. La interpretación es que hay españoles “que son cultural y formalmente creyentes, pero que su experiencia existencial delata otro tipo de religiosidad. Nos encontramos, por tanto, con una religiosidad desligada de la práctica ritual institucionalizada”, reza el informe.

Las clases de religión

En otro capítulo se aborda la cuestión de la formación religiosa y las clases de religión. Y cuando se pregunta sobre la importancia de la formación religiosa en la vida del entrevistado (Estudio 2.443), ésta disminuye a medida que aumenta su nivel de formación. “Teniendo en cuenta que un 95,1% de los encuestados ha recibido una educación católica, un nivel de formación alto conlleva una actitud más crítica frente a lo religioso”, señala el estudio. También se interroga sobre un contrasentido: por qué ante una mayoría (53,6%) que se muestra en desacuerdo con la idea de que las creencias religiosas son cada vez más necesarias (lo que no deja de filtrar lo religioso por el tamiz del utilitarismo), un 55,7% dice estar de acuerdo con que la religión es importante para la educación de los hijos.
Hay un 22,1% que considera que la enseñanza de la religión católica debería ser obligatoria, porcentaje que aumenta cuando se incrementa la edad del entrevistado. Un 48,3% afirma que debería darse a los niños o a sus padres la posibilidad de elegir entre la religión católica, otra religión o ninguna, proporción que crece cuando disminuye la edad del entrevistado. Asimismo, más de un 90% de los encuestados ha recibido una educación religiosa católica, de padres católicos. “Si contrastamos esta cifra con las dos anteriores, no es difícil pensar que la familia está dejando de ser un lugar de transmisión de la fe religiosa”, indica el informe de la Fundación Encuentro.
Por lo que respecta a los jóvenes, prácticamente la mitad de los encuestados opina que las clases de religión “no le ha servido prácticamente de nada” y un 10% declara no haber asistido a las mismas.

 

arriba