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Madrid.
El Ministerio
de Educación y Ciencia remite en su web a los Reales Decretos de Enseñanzas
Mínimas de Primaria y Secundaria, de diciembre de 2006, y cita los distintos
bloques de la materia en cada etapa. Mientras que en Primaria, los bloques
se concretan en “Individuos y relaciones interpersonales y sociales”,
“La vida en comunidad y “Vivir en sociedad”, en Secundaria estos contenidos
se amplían y se introducen “Aproximación respetuosa a la diversidad”,
“Relaciones interpersonales y participación”, “Deberes y derechos ciudadanos”,
“Las sociedades democráticas en el siglo XXI” y “Ciudadanía en el mundo
global”.
En relación
con este tema y durante la I Conferencia Ministerial Euro-mediterránea
sobre Educación Superior e Investigación, que se ha celebrado estos días
en El Cairo, la titular del MEC, Mercedes Cabrera, ha reiterado que la
nueva asignatura “no es una intromisión en la educación moral en el ámbito
familiar, ni invade los derechos de los padres”. También ha lamentado
que quienes critican la asignatura no expliquen cuáles son los contenidos
de la materia, ni el alcance de la objeción de conciencia, “que es un
derecho que necesita una regulación explícita”. Frente a sus detractores,
la ministra dijo que “si no se explica que el derecho a la objeción de
conciencia necesita una regulación, se está llevando a muchos padres y
madres a una situación complicada”.
La ministra
ha pedido a quienes se oponen a la asignatura que tengan la "honradez"
de admitir que esta nueva materia sólo pretende formar buenos ciudadanos
con capacidad para desenvolverse en una sociedad democrática, en declaraciones
efectuadas en el Senado, donde ha asistido a la aprobación del proyecto
de Ley contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia
en el Deporte. "Me gustaría", dijo la ministra en alusión a
la Iglesia católica y las comunidades autónomas reticentes ante Educación
para la Ciudadanía, "que aquellos que llaman a objetar esta asignatura
hicieran un esfuerzo" para "sumarse de verdad a los contenidos"
de esta materia porque, a su juicio, "se lo merecen todas las familias
de este país". También les animó a que "tuvieran la honradez
de comentar a los padres, a las madres y a las familias de qué estamos
hablando con Educación a la Ciudadanía. Y estamos hablando, simplemente,
de formar ciudadanos para incorporarse al funcionamiento de una sociedad
democrática en la que se están incorporando derechos continuamente".
Querella
En
relación con esta cuestión, la plataforma HazteOir.org ha presentado una
querella por un presunto delito de amenazas y coacciones contra Alejandro
Tiana, secretario general de Educación, por afirmar que los alumnos que
no cursen la asignatura de Educación para la Ciudadanía no obtendrán las
titulaciones correspondientes. Ignacio Arsuaga, presidente de esta plataforma,
presentó esta querella en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid,
por un presunto delito contra el ejercicio de derechos cívicos, tipificado
en el artículo 542 del Código Penal, donde establece que “incurrirá en
la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo
de uno a cuatro años la autoridad o el funcionario público que, a sabiendas,
impida a una persona el ejercicio de otros derechos cívicos reconocidos
por la Constitución y las Leyes”. Según los demandantes, “el Gobierno
Español ha impuesto una asignatura llamada Educación para la Ciudadanía
y los Derechos Humanos que, además de ser sospechosamente anticonstitucional,
ha resultado claramente impopular”. También añade, “desde diversos sectores
ha surgido una fuerte contestación a esta asignatura, que en muchos casos
se ha traducido en la elección de la objeción de conciencia como defensa
de los derechos individuales, de la libertad política, social y educativa
y de la democracia”.
Falsedades
El
pasado día 13 de junio, Alejandro Tiana declaró ante los medios de comunicación
que estas organizaciones partidarias de la objeción de conciencia promueven
“una campaña de desobediencia civil a las leyes con argumentos que no
son ciertos y en base a muchas falsedades”. También aseguró que los hijos
de los padres objetores “no pasarán de curso” y que como se trata de una
materia obligatoria, “habrá consecuencias” para los alumnos que no la
cursen.
Sin embargo,
expresó “creo que muchos padres y organizaciones van a reconsiderar su
postura cuando vean la asignatura en marcha y ven los libros de texto.
Educación para la Ciudadanía sólo enseña el fundamento de las virtudes
cívicas, que hacen posible la vida en común, y no entiendo que ninguna
confesión religiosa pueda oponerse”.
Discrepancias
Por
su parte, el cardenal arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, ha calificado
la asignatura como “invasión al derecho que tienen los padres a elegir
la formación religiosa y moral de sus hijos, reconocido en la Constitución
de 1978, que es la ley primera en España”. En este sentido, subraya que
“el Estado no puede en absoluto imponer una formación moral como es la
materia de Educación para la Ciudadanía a todos los ciudadanos” y que
el derecho reconocido en la Constitución “está por encima” de la LOE.
Paralelamente a ello, la Confederación Nacional Católica de Asociaciones
de Padres de Alumnos (CONCAPA) ha vertido fuertes críticas a la ministra
de Educación y Ciencia por mostrarse “por encima de las leyes promovidas
por su Departamento, de la Constitución y los derechos y deberes de las
familias”, además de asegurar que “ha perdido toda la confianza de los
padres” y en lugar de preocuparse de superar el fracaso escolar, “se entretiene
en cercenar derechos y adoctrinar”. En consecuencia, CONCAPA continuará
promoviendo la objeción de conciencia para todas las familias, con independencia
del centro elegido o de la comunidad autónoma.
Apoyos
Por
contra, la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de
Alumnos (CEAPA) denuncia, en un comunicado, “la campaña de falsedades
y manipulación con la que la jerarquía de la Iglesia Católica y algunas
organizaciones afines descalifican la asignatura, con su campaña de objeción
de conciencia”. Según, CEAPA “esta materia promueve los valores que emanan
de la Constitución y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos,
lo que hace inexplicable la objeción de conciencia”.
En esta línea,
la Confederación de STES- Intersindical ha hecho público a través de un
comunicado que “la campaña emprendida por sectores de la derecha política
y eclesiástica contra la implantación de esta materia carece de rigor
y de fundamentos y sólo pretende seguir confundiendo a una opinión pública
aturdida ante los derroteros por los que discurre el debate político y
educativo a nivel estatal”.
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