Examen y conciencia

Elena de La Souchère entrega en Lo que han visto mis ojos la reflexión de su experiencia en la Guerra Civil española

Fue testigo de la contienda en Barcelona y Madrid, apoyo de los exiliados republicanos en Francia y constante referencia de la causa de la democracia española en las tribunas internacionales: Elena de La Souchère, valiente a sus 87 años, brillante y veraz analista de la historia, rememora y condensa su experiencia para riqueza del debate social.

Madrid. JULIA FERNÁNDEZ
“Ningún español joven conoce hoy su nombre –escribe Juan Goytisolo en su Celebración de Elena de La Souchère- No obstante, para un puñado de universitarios de comienzos de los cincuenta, lectores furtivos de los seminarios y revistas franceses de izquierda, era un punto de referencia poco menos que obligado. Nadie sino ella prestaba atención a una España sumida en el silencio de la dictadura ni atendía el lábil murmullo de quienes  lo  intentaban  romper  (…)

Con los datos y elementos que le proporcionábamos, Elena fue nuestra embajadora en los medios de comunicación a su alcance. Gracias a ella, España volvió a ser noticia y salió del mutismo creado por el fracaso del maquis republicano, el fin del boicot internacional al régimen y la alianza estratégica Eisenhower-Franco”.
Venida al mundo en 1920 en una familia pirenaica con antepasados en ambos lados de la frontera; hija del arqueólogo que fundó el primer Museo Picasso (Antibes); colaboradora de la delegación del gobierno vasco en París; corresponsal de guerra a sus 18 años en Barcelona y Madrid; activista por la causa republicana en Europa; soporte de los republicanos liberados de los campos de concentración del gobierno de Vichy; escritora de libros, artículos y tribunas en pro de la democracia para España; difusora de nuestra silenciada cultura; voz estos días recuperada: Elena de La Souchère, valiosa, constante y productiva amiga de la democracia española, singularmente desconocida y especialmente admirada: Elena de La Souchère en la recuperación de nuestra memoria histórica.

Tiempo de recordar

“Durante mucho tiempo dudaba en publicar mis recuerdos –confesaba ante los periodistas Elena de La Souchère-. La transición española tuvo que fomentar el olvido del pasado y el silencio en torno a la guerra civil para serenar los ánimos. Pero ahora vemos que renacen polémicas en torno a los estatutos de autonomía, de la reforma educativa o sobre la cuestión terrorista, temas que vienen de muy atrás y que es necesario analizar en su desarrollo histórico. Estamos ya en un buen momento para poder reflexionar. Es por esto por lo que he gestado mi libro”.
Sorprendentemente lúcida, agradeciendo la acogida que le ha dispensado en su serie Biografías, memorias y testimonios la editorial Galaxia Gutemberg/Círculo de Lectores, hablando de sus próximos proyectos editoriales y comentando su sorpresa ante la gran urbe en que se ha convertido un Madrid que no visitaba desde hacía sesenta años, la autora de Lo que han visto mis ojos. Crónicas de la España republicana concretó sucintamente su decisión de publicar ahora: “¿De qué sirve guardar el silencio sobre la guerra civil? Un pueblo sin memoria histórica es tan indefenso como un ser humano sin experiencia. Corre el peligro de recaer en las mismas equivocaciones y padecer las mismas desgracias”.

Revolucionarios y pretorianos

Sus experiencias directas de la guerra, en la ciudad de Barcelona (“En aquel entonces había en Barcelona aproximadamente mil sacerdotes ejerciendo su ministerio en secreto o refugiados del entorno rural catalán o incluso de Madrid o de las provincias del sur”) y en el frente de Carabanchel, en Madrid (“Muchos madrileños murieron de hambre: sólo había 50 gramos de pan por persona al día y una sopa de agua clara con peladuras de legumbres. No se habla de ello. El sitio fue inhumano”) se presentan en estas memorias al lado de claros y sintéticos ensayos en los que la autora aporta, desde su amplia perspectiva humanista, una nueva mirada sobre Los orígenes de la guerra civil; Guernica, bombardeo experimental; 1938, año decisivo de la guerra civil española; El frente de Madrid y el Panorama de la guerra civil española.
Ciento noventa páginas, densas, ágiles, documentadas y vibrantes en las que se describe “un país en el que existe una Constitución y un gobierno”, como nos recuerda en el prólogo el diplomático y escritor José María Ridao. Un país “en el que los diversos dirigentes y partidos políticos, además de los sindicatos y demás fuerzas sociales, incluida la Iglesia, no tratan de suplir las deficiencias del marco jurídico republicano, sino de utilizarlas a su favor; un país en el que los extremistas de uno y otro bando, los revolucionarios y los pretorianos, según la expresión de la autora, acaban adueñándose de la situación. Un país, en el que una república democrática es víctima de una sublevación militar y, acto seguido, de quienes, levantando su bandera, persiguen sus propios fines revolucionarios”.
Una España democrática recibe ahora la memoria escrita de Elena de La Souchère; su voz (“En memoria de los compañeros de mi generación, los quintos de diecisiete y dieciocho años de edad del año 1938, caídos en los últimos combates de la guerra civil, quienes duermen desde hace tanto tiempo, que nadie se acuerda de ellos”)es de todos patrimonio.

 

Una imagen de Elena de La Souchère en la actualidad.  
(Foto: Amaya Aznar)
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