El deporte adaptado rueda por los colegios madrileños

Una campaña muestra a los jóvenes la integración de discapacitados a través de la práctica deportiva

Los atletas discapacitados animan a los estudiantes a practicar distintas modalidades paralímpicas. (Fotos: Félix Alcaraz)
Baloncesto, bádminton en silla de ruedas, tiro con arco, esgrima, handcycling o boccia son algunas de las especialidades que alumnos de Bachillerato descubren de la mano de campeones paralímpicos.
La Federación de Deportes de Minusválidos Físicos y la Comunidad de Madrid desarrollan una campaña para promocionar los
beneficios integradores del deporte adaptado entre los jóvenes.

Madrid. ROSAURA CALLEJA
Tras una trayectoria de tres años, esta campaña ha dado a conocer el deporte adaptado y los grandes beneficios físicos, psicológicos y sociales que conlleva su práctica, tanto para alumnos discapacitados, como para los que no presentan minusvalías. Paralelamente a ello, sirve para concienciar del peligro de los accidentes de tráfico como causa primordial de lesiones que provocan discapacidades motrices. También esta campaña pretende difundir la importancia que tiene la acción del voluntariado y la alta satisfacción personal que aporta a quienes la desarrollan.
Más de medio centenar de fotografías de los Juegos Paralímpicos de Barcelona 1992, Sydney 2000, Salt Lake City 2002 y Atenas 2004 han permanecido expuestas en el Colegio Nuestra Señora del Recuerdo, con el fin de despertar el interés de los alumnos y la expectación sobre la conferencia-coloquio que se lleva a cabo con la participación de deportistas y técnicos de alto nivel, que transmiten sus experiencias personales y deportivas a estos jóvenes.

Iniciación deportiva

Tras la conferencia, los alumnos de Bachillerato comprueban en un campus deportivo el trabajo que desarrollan las federaciones deportivas de discapacitados para integrar a sus afiliados al deporte y la capacidad de superación que estos atletas despliegan en las diferentes disciplinas. En una sesión práctica, deportistas de alta competición, algunos de ellos campeones paralímpicos o mundiales, realizan exhibiciones de sus habilidades deportivas, mientras técnicos especializados explican las características específicas de las modalidades. Una vez concluida su exhibición, los deportistas de elite ceden el protagonismo a los jóvenes para que experimenten personalmente la práctica de esta actividad y comprobar que cualquier persona, sean cuales sean sus condiciones, puede llevarla a cabo con eficacia y satisfacción.

Rehabilitación

Según la Organización Mundial de la Salud, la práctica deportiva es el mejor medio para conseguir en las personas discapacitadas una mejor rehabilitación funcional y una más fluida y vigorosa adaptación social, ya que incentiva la capacidad de superación, aumenta la autoestima y permite una más estrecha interrelación personal.
Roberto Alcaide, de 29 años, campeón paralímpico del mundo y de Europa de Ciclismo, también coincide en que el deporte es el mejor rehabilitador, antes que los psicólogos u otras terapias. Este atleta, con una amputación de su pie izquierdo, asegura que, a través de esta campaña, los jóvenes perciben que la vida “no es lo que se ve en la televisión, que existe otra vida, muy saludable y que te hace crecer como persona”. Aunque se conforma con que el mensaje no llegue a muchos jóvenes, considera que si “no lo ves o alguien no te cuenta, no eres consciente de las discapacidades y que, a pesar de las limitaciones, pueden hacer una vida normal”.
Además de Roberto Alcaide, en estas conferencias intervienen Antonio Rebollo, ex arquero olímpico y paralímpico y maestro de tiro con arco, a quien todos recordamos porque prendió la llama olímpica disparando una flecha encendida sobre el Pebetero en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. También respondieron a las preguntas de los alumnos Asunción Cuesta, seleccionadora nacional de natación en cuatro Paralimpíadas y Rubén Pérez, licenciado en INEF y asiduo participante en las competiciones de tenis y bádminton en silla de ruedas.

Integración

Subcampeón paralímpico y seleccionador nacional de boccia, Alvaro Galán, de 29 años, es licenciado en Psicología y, en la actualidad, trabaja en un proyecto de inserción sociolaboral para personas con discapacidad intelectual, que desarrollan conjuntamente la Universidad Autónoma de Madrid y el Ayuntamiento de Valdemoro. Este deportista revela que comenzó a practicar boccia (adaptación de la petanca a los paralíticos cerebrales) en 1991 como una actividad extraescolar, para “conocer gente y hacer amigos con inquietudes comunes y no sentirse distinto”. “Soy un producto de la Educación Especial”, reconoce. Galán nunca quiso ir a centros de integración, porque sus amigos discapacitados que asistían al instituto se sentían discriminados. “En los centros de Educación Especial me relacionaba con adultos, los cuidadores, porque con mis compañeros no tenía nada en común”, recuerda.
En su opinión, la integración debería ser una realidad, mientras que “lo que determina la ley, en la práctica falla”. Para Alvaro Galán son necesarios más recursos económicos, más formación del profesorado y cambiar la actitud de algunos docentes que deberían implicarse más en la integración. Este psicólogo valora especialmente las obras que se realizan en el Metro de Madrid, donde 3 líneas completas ya están adaptadas a personas con problemas motóricos. Como seleccionador nacional de boccia equipara al equipo nacional español con Brasil o Argentina en fútbol, ya que figura entre los tres primeros del mundo.

Voluntariado

Con un prestigio que avala su larga trayectoria educativa, el colegio Nuestra Señora del Recuerdo, gestionado por la Compañía de Jesús, es uno de los centros más grandes de Madrid. Más de 2.600 alumnos cursan Educación Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato en una superficie total de 103.000 metros cuadrados, que cuenta con siete laboratorios, cuatro museos, un teatro-cine y una biblioteca con 25.000 libros, además de sus pistas deportivas y jardines.
Rafael Hernández Cotter es jefe de Departamento de Educación Física, subraya la labor de concienciación social de los alumnos que se desarrolla en este centro concertado. “En 1º de Bachillerato es obligatorio prestar un servicio social durante el curso. Los estudiantes dedican de una a dos horas semanales a la atención de ancianos, inválidos, discapacitados y mendigos”, revela este profesor; así como, jóvenes voluntarios acuden a las prisiones para trabajar con los niños de las internas. Hernández Cotter subraya la colaboración de los 400 padres en los 20 proyectos, ya que se ocupan de los traslados de los chicos a los centros e instituciones. Además del fomentar el deporte, en este centro se da una especial relevancia al teatro, porque el equipo docente considera que estas actividades son fundamentales para superar la timidez y los problemas de relación que pueden presentar algunos alumnos.

 

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