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Universia
convoca 1.500 nuevas
becas de movilidad
Madrid.
Universia, la mayor red de universidades del mundo, ha celebrado su VII
Junta General de Accionistas en el Paraninfo de la Universidad de Cantabria,
en Santander. En el acto, que ha contado con la asistencia de la totalidad
de los accionistas (75 universidades españolas e instituciones de educación
superior socias de Universia España) se ha repasado la actividad desarrollada
durante 2006 y se han abordado los planes futuros de esta red, que engloba
ya a 985 universidades en España, Portugal y Latinoamérica.
Presidieron
el encuentro Emilio Botín, presidente de Universia; Federico Gutiérrez-Solana,
rector de la Universidad de Cantabria; Juan A. Vázquez, presidente de
la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), y Jaume
Pagès, consejero delegado de Universia.
Emilio Botín
afirmó con satisfacción que, en el 150 aniversario del Santander, que
se celebra en este año, la colaboración con el mundo universitario se
ha consolidado como una seña de identidad del banco que preside. Universia
se creó en el marco de esta relación con las universidades, que la entidad
bancaria inició en 1996 al firmar un convenio, precisamente, con la Universidad
de Cantabria. Para la gestión de su colaboración con el ámbito académico,
el Santander ha creado recientemente su División Global Santander Universidades.
El presidente
de Universia insistió durante su intervención en el papel fundamental
para el desarrollo económico y social que ha desempeñado en los últimos
veinte años la Universidad como “clave para la modernización y conformación
de la España actual” y añadió que “el desarrollo futuro y la innovación
de nuestro país pasa por la potenciación de nuevos sectores económicos”,
que consideró “inconcebible sin la participación directa de la Universidad”.
Botín se mostró
convencido de la necesaria internacionalización de la Universidad española
en un mundo cada vez más globalizado, y aprovechó este marco para anunciar
que el Santander, que en 2006 financió más de 10.000 becas para universitarios
de 21 países, ampliará estas ayudas y concederá en 2007, con motivo del
150 aniversario del banco, 1.500 nuevas becas para favorecer la movilidad
geográfica entre estudiantes y profesores de España, Portugal y países
latinoamericanos. Según precisó Botín, “se trata de un primer paso para
la creación de un Erasmus Iberoamericano”.
El objetivo
es ayudar a la incipiente creación del Espacio Iberoamericano del Conocimiento,
proyecto en el que Universia desempeña ya un importante papel. Emilio
Botín recordó algunas iniciativas de cooperación promovidas por la red
en el seno de la comunidad universitaria iberoamericana, como OpenCourseWare-MIT,
a través del que las universidades ofrecen acceso libre a sus contenidos
docentes, y del que forman parte, por el momento, catorce instituciones
académicas españolas, cuya participación coordina Universia.
Red
de oportunidades. Sobre las nuevas tendencias de Internet y
las oportunidades que ofrece para la innovación en contenidos y servicios
universitarios centró su intervención Jaume Pagès, consejero delegado
de Universia. “Desde Universia queremos ayudar a las universidades a construir
el futuro. Un futuro que bajo el nombre de web 2.0 nos presenta nuevos
retos ligados a la interactividad, la creación de comunidades, la sindicación
de contenidos, el desarrollo multimedia y, en definitiva, el aumento de
la participación de los usuarios, el activo principal”.
En el marco de las actividades paralelas al desarrollo de la Junta General
de Universia, se celebró la reunión mundial del Consorcio OpenCourseWare
con la presencia de universidades de diferentes partes del mundo.
La realización de este encuentro permite a Universia vincularse más con
esta iniciativa de colaboración mundial, en la que participan más de 100
instituciones vinculadas con la educación superior ( Austria, Canadá,
China, Colombia, Francia, Japón, Korea, México, Holanda, Arabia Saudi,
Sudáfrica, España, Portugal Tailandia, Reino Unido, Estados Unidos, Venezuela,
Vietnam).
Entre los asistentes al encuentro figuraban John Dehlin, director del
Consorcio OCW; Anne Margulies (Executive Director MIT OCW), y Catherine
Casserly y Susan Bell, rRepresentantes de la Hewlett Foundation.
El encuentro también contó asimismo con la participación de Tom Caswell,
de la Utah State University, creador de la herramienta de administración
y publicación de contenidos en código abierto que utilizan la mayoría
de las universidades, y David Wiley pionero de la utilización del contenido
abierto.
Durante dos días, estos profesionales reflexionaron y debatieron sobre
las últimas tendencias relacionadas con la publicación de contenidos docentes
en abierto en Internet.
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CC.OO
propone que el informe sobre financiación universitaria sea el punto de
partida para un debate social y político
Madrid.
La Federación de Enseñanza de CC.OO. considera que el informe
“Financiación del sistema universitario español: valoración de
la situación actual, objetivos e instrumentos para alcanzarlos”, presentado
el pasado 24 de abril por la ministra de Educación y Ciencia, Mercedes
Cabrera, en el Consejo de Coordinación Universitaria, “debe ser un punto de partida y nunca un documento definitivo”.
En
una nota informativa, este sindicato precisa que “este documento debe
dar pie a un profundo y sereno debate en el seno de las universidades,
de la sociedad en su conjunto y del Parlamento, con el fin de alcanzar
un consenso político y social amplio y sólido sobre la política de financiación
de las Universidades que España necesita para los próximos años”.
El informe,
elaborado por la Comisión de Financiación del Consejo de Coordinación
Universitaria, compuesta por 14 expertos y creada el 24 de julio de 2004,
señala que el sector universitario necesita una revisión en profundidad
de sus complementos de productividad docente e investigadora, y propone
la creación de otros diferentes a los ahora existentes. Los
profesores se someterán voluntariamente a la evaluación de una agencia
estatal, que será competente para aprobar la concesión o la denegación
de los mismos. La productividad del complemento por gestión se evaluará
tras cumplir un mandato en el cargo.
También
se propone la creación de un fondo estatal (con dotación de la Administración
General del Estado y abierto a la participación de las comunidades, fundaciones,
corporaciones y empresas) para premiar con más fondos a las universidades
que más patentes y publicaciones acrediten. Sin dejar de lado la investigación
básica, se pide empezar a tener en cuenta su posible aplicación práctica
a la hora de financiarlos y se propone que uno de los criterios para conceder
recursos sea la cantidad real destinada a investigación el año anterior.
El informe
defiende que la determinación por parte de las Comunidades Autónomas de
la subvención anual a las universidades públicas para servicios educativos
oficiales, se realice según un modelo de costes de referencia que diferencie
expresamente el componente destinado a la capacidad investigadora, asociada
a su personal docente e investigador y recomienda que el cálculo de las
subvenciones anuales se formule según la variable básica de la demanda
realizada directamente por los estudiantes y, específicamente, que se
utilice la de los de nuevo ingreso anual ponderada con la tasa de objetivo
de permanencia.
Transparencia
informativa. En el documento se defienden
pautas de transparencia informativa y rigor de ejecución en las políticas
y modelos de financiación, que tendrían vigencia plurianual atendiendo
a variables objetivas de actividad y resultados, penalizando las prácticas
ineficientes, intervencionistas o proteccionistas. Un 15% de la financiación
se haría por resultados, suponiendo un incentivo y cierto nivel de riesgo
si el cumplimiento es bajo.
El informe considera que el esfuerzo fiscal que requiere la efectividad
de dicha propuesta es "viable y compatible" con el actual contexto
económico español y el de las finanzas públicas de la Administración General
del Estado y de las comunidades autónomas. Propone
ampliar la financiación universitaria en un total de 2.733 millones de
euros en cinco años, que se conseguiría a través de un esfuerzo compartido
del sector público y privado, en un 80 % (2.186 millones) y un 20 % (547
millones), respectivamente.
Esto supone pasar de una inversión del 1,22 al 1,5 % del Producto Interior
Bruto (PIB) para el sistema de enseñanza superior. También se aumentarían
los recursos de las universidades destinados a investigación y desarrollo,
llegando al 0,5% (hoy es el 0,32%). Los resultados de la investigación
de la universidad española están bastante lejos del primer nivel: las
publicaciones científicas son la mitad que en los países punteros de Europa
y la cantidad de patentes que salen de las universidades es ínfima.
El informe considera que la implantación del nuevo modelo de enseñanza
para adaptarlo a las exigencias del Espacio Europeo de Educación Superior
(EEES) requerirá una esfuerzo económico adicional de entre el 0,10 y el
0,12% del PIB.
Del total de la ampliación de recursos económicos
sugerida, 800,5 millones de euros serían aportados por las Comunidades
Autónomas con destino a la mejora de la calidad educativa y al equilibrio
de la capacidad de I+D+i de las universidades. La Administración
del Estado asumiría también la ampliación de las becas (244 millones).
El crecimiento de las becas y ayudas lo justifican en que garantizare
la igualdad de oportunidades, ya que la dimensión de los recursos destinados
a este fin es la mitad de la de los países de la OCDE. Se diferenciarían
los precios públicos por niveles académicos y de acuerdo con el grado
de experimentalidad de cada plan de estudios.
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Las
universidades disponen de tres años para adaptar sus estatutos a la reforma
de la LOU
Madrid.
Las universidades disponen de tres años para adaptar sus estatutos
conforme a lo dispuesto en la modificación parcial de la Ley Orgánica
de Universidades. Mientras tanto, los Consejos de Gobierno de las universidades
podrán aprobar la normativa de aplicación que sea necesaria para el cumplimiento
de lo establecido en la reforma legislativa, publicada el pasado 13 de
abril por el BOE.
Dentro de cuatro
meses como máximo, el Gobierno aprobará el reglamento del sistema de acreditación
y los concursos de acceso a los cuerpos de funcionarios docentes universitarios,
una de las claves de la nueva ley.
En el plazo
de un año el Gobierno aprobará el estatuto del personal docente o investigador
y el del alumno universitarios, que incluirá la previsión de constituir
el Consejo Estatal de estudiantes.
Dos años después
de la entrada en vigor, el Ejecutivo presentará en el Congreso de los
Diputados un informe sobre el impacto de los cambios que introduce la
ley en relación con la incorporación de profesores funcionarios a empresas
de base tecnológica.
Dentro de doce
meses, la Conferencia General de Política Universitaria, formada por el
Gobierno y las Comunidades Autónomas, habrá elaborado un modelo referencial
de costes que facilite a los poderes públicos el establecimiento de una
financiación “adecuada” de las universidades públicas.
La reforma
de la LOU, aprobada por las Cortes con la única oposición del PP, pretende
potenciar la autonomía de las universidades y permitirles una mayor flexibilidad
de organización. Al mismo tiempo, les exigirá más responsabilidad social
en la rendición de cuentas y la transferencia de conocimiento a las empresas.
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