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un monográfico sobre la promoción de la lectura en los colegios y un apartado
dedicado a la situación del sector en Argentina, Colombia y México.
Elsa Aguiar,
coordinadora del estudio y gerente editorial de SM, precisó durante la
presentación del anuario a los medios de comunicación que la facturación
de la literatura infantil y juvenil ha supuesto en 2006 el 9,6% de la
facturación total del sector editorial, en la que los textos universitarios
y la literatura para adultos son los de mayor venta.
Aguiar explicó
que “en concreto, los libros para niños y jóvenes han facturado un 2,6%
más respecto al año anterior gracias al incremento del precio medio de
cada ejemplar (7,08 euros), a pesar de que las ventas han descendido un
3,3% con cerca de 40 millones de libros vendidos (1.368.365 ejemplares
menos)”, y añadió a este respecto que “aunque el precio ha subido un 6%,
todavía sigue habiendo una diferencia de casi 5 euros respecto a los libros
dirigidos a los adultos”.
Por otra parte,
según se apunta en el informe, ha aumentado el número de cadenas de librerías
especializadas, que se convierten en el segundo canal de ventas, por delante
de las grandes superficies comerciales.
“El sector
de la Literatura Infantil y Juvenil atraviesa una situación de madurez
en lo bueno y en lo malo. Un aspecto negativo es que ha aumentado la rotación
por el incremento de las novedades y no da tiempo a que libros de gran
calidad lleguen a consolidarse”, indicó asimismo la responsable del estudio,
quien recalcó el “gran esfuerzo” que están haciendo tanto editoriales
como autores y profesores para “mantener viva la literatura infantil”
y para atender “las necesidades de los chavales”.
Según se recoge
en el estudio, de los 70.000 libros editados en España en 2006, cerca
de 12.000 títulos fueron de literatura para niños y jóvenes, lo que ha
supuesto también un incremento del 10% respecto al año anterior, por encima
del sector editorial en su conjunto, que ha experimentado un incremento
en este apartado del 2,6%.
Conclusiones
El
mercado de la Literatura Infantil y Juvenil atraviesa en estos momentos
“una situación de madurez”, se concluye en el estudio, “y su comportamiento
es cada vez más similar al de la literatura para adultos”.
En el anuario
se señala que el año 2006 en el sector de la literatura infantil y juvenil
se caracteriza por el aumento del número de competidores, con la entrada
de grupos extranjeros y de literatura de adultos; la concentración de
grandes grupos de distribuidores y detallistas frente a pequeñas librerías
especializadas; la corta permanencia de los libros en los puntos de venta
debido a una continua aparición de novedades; el reajuste de las tiradas
para adaptar la producción a la demanda real del mercado; la reducción
de los catálogos, que se concentran sobre todo en novedades y en títulos,
que históricamente han ofrecido buenos resultados de ventas; la consolidación
de la literatura fantástica como género preferido de los jóvenes lectores;
la entrada masiva del mundo de las licencias en el sector editorial, y
el desarrollo de Internet como canal complementario para acercar la lectura
a los más jóvenes.
Fantasía
y libros conmemorativos
“Después
de que el IV Centenario de El Quijote en 2005 dejara una abundante presencia
de libros conmemorativos -significó Elsa Aguiar- el pasado año este tipo
de obras continuaron de moda con títulos como Platero y yo, en honor al
cincuentenario de la concesión del Premio Nobel al escritor Juan Ramón
Jiménez, y diferentes novelas de aventuras sobre Cristóbal Colón, conmemorando
el V Centenario de su muerte”.
En cuanto a
las tendencias, Aguiar señaló que la fantasía sigue causando “furor” y
continúa siendo la preferida de los más pequeños y jóvenes, avalada por
el éxito, con más de 300.000 ejemplares vendidos y la traducción a 13
idiomas, de la trilogía de Laura Gallego “Memorias de Idhún”, y la publicación
de “Harry Potter y el misterio del Príncipe”,
sexta entrega de la famosa saga, entre otros destacados títulos de este
género.
Además, Aguiar
hizo especial hincapié en la aparición de una “nueva” categoría de libros
“dirigidos a fomentar la creatividad infantil”, siendo Media Vaca, Kókinos
y Coco Books las tres editoriales más representativas.
El estudio
pone de relieve asimismo el “repunte en la edición de álbumes y libros
ilustrados para los más pequeños”, aunque la mayoría son títulos extranjeros,
que se convierten en “tarjetas de presentación” de las editoriales de
nueva creación. En Navidades destacaron los libros-escenario con troquelados
despegables, o “pop-up”.
Literatura
para niños en catalán, gallego y euskera
En
el análisis del sector por Comunidades Autónomas, en Cataluña destaca
una vitalidad “sorprendente” en el sector, unida a la “satisfacción de
la cultura catalana que lleva 40 años de publicaciones infantiles y juveniles,
con más de 12.000 títulos publicados en el último año y con obras de gran
calidad, que abren nuevas líneas de formato híbrido en donde la ficción
y la información se mezclan y cuyo objetivo primordial es la formación
personal”, según indica Teresa Mañá, en su artículo titulado “…Y que cumplas muchos más”, incluido en el anuario.
Por
su parte, Xose Antonio Neira Cruz, encargado de analizar la literatura
infantil y juvenil en gallego, resalta en su artículo “Galicia
Ilustrada” la continuidad de su actividad
editorial y el “fuerte dinamismo” que ha llevado a esta literatura “a
los medios de comunicación, al fomento de la lectura en bibliotecas y
a las celebraciones de diferentes encuentros y salones del libro”.
Además, Neira
destaca el protagonismo sobresaliente del álbum ilustrado como “código
y mensaje autónomo así como soporte de calidad estética y contenedor de
propuestas artísticas”. Sin embargo, resalta la escasez de títulos que
sigue habiendo en el terreno de la poesía, el teatro y el cómic para niños
y jóvenes en esta lengua.
En cuanto al
análisis de la actividad editorial en euskera, Xabier Etxaniz Erle explica,
en su artículo “Sin grandes cambios”, que “una cierta
saturación del mercado literario como consecuencia de que la consolidación
de la producción editorial no se ha correspondido con un aumento del número
de lectores”. Además, el autor señala que de nuevo la novela ha sido el
género más cultivado durante 2006.
Promoción
en los colegios
Este
año, el Anuario incluye un monográfico titulado “Utopías lectoras y promoción de la lectura en la escuela”,
que intenta desvelar el papel de los profesores y la situación de la escuela
como fomentadores de la lectura. El estudio, realizado por el psicólogo
educativo Felipe Romero, presente en la presentación del estudio, señala
la importancia de las bibliotecas de aula, sobre todo en Primaria, y analiza
la situación de los recursos, actividades y métodos de selección de lectura
en los colegios.
“La disponibilidad
de bibliotecas es casi universal y sólo uno de cada cuatro profesores
no las usan”, según explicó Romero, quien destacó asimismo que los recursos
tecnológicos están “escasamente aprovechados”, por la posible existencia
de “una barrera actitudinal por parte del profesor, que ya tiene experiencia
docente y presenta generacionalmente aún poca cercanía a las tecnologías”.
Para Romero,
en el fomento de la lectura “es fundamental enriquecer los criterios de
selección de la literatura infantil y juvenil en los colegios, ya que
no debe ser tarea fácil saber qué libros se les va a ofrecer a los alumnos”.
Además, explicó la importancia de “aportar herramientas de promoción de
la lectura para su evaluación posterior en los propios centros” y la necesidad
de “apoyarse en una tradición cultural, que de forma indirecta vincule
la lectura con otras entidades e iniciativas que se realizan fuera de
la escuela pero que comparten el mismo fin”.
Por otro lado,
el autor indicó que el estudio explica la presencia de un canon escolar
en la promoción de la lectura basado en “la estrategia de la obligatoriedad
y la evaluación” y que se muestra restrictivo porque “excluye la lectura
en soportes digitales”. Este método cuenta con la presencia de los autores
clásicos, sobre todo en los dos últimos cursos de la ESO, y refleja una
estrecha relación con las iniciativas culturales, según recoge Romero
en su artículo.
La mayoría
de los profesores consideran, según se indica en el estudio, que el rigor
y el esfuerzo son los valores necesarios para la consecución de un hábito
lector, y sólo uno de cada cinco renuncian a poner ejercicios de lectura
como actividad obligatoria.
Presencia
en Latinoamérica
Por
primera vez, el anuario también dedica un espacio a la marcha del sector
de la Literatura Infantil y Juvenil en Argentina,
Colombia y México.
En Argentina,
según se precisa en el informe, “la situación mejora lentamente, quedando
todavía 3 millones de chicos que no reciben ningún libro durante todo
el año lectivo”, y tras resaltar que es un momento importante para la
literatura infantil y juvenil, se significa que “hay más producción y
proyectos y se publica más”. De los 10,7
millones de alumnos, el 32,7% compra, al menos, un libro por año,
y el 37,4% de los alumnos dispone de textos merced a las compras masivas
realizadas por el Ministerio de Educación.
La situación
de la literatura infantil y juvenil en Colombia atraviesa un periodo de
estancamiento por la falta de renovación de autores consagrados, la casi
inexistente aparición de nuevos nombres y la temerosa apatía de las editoriales
industriales, que no apuestan nada por el desarrollo y la promoción de
autores, de ilustradores locales ni de lectores. El Ministerio de Cultura,
con el fin de acercar la lectura a los colombianos ha llevado a cabo El
Plan Nacional del Libro y Bibliotecas, en cuyo ámbito de aplicación y
desarrollo más de 600 poblaciones colombianas se han beneficiado
de una biblioteca pública y han desarrollado actividades como tertulias
literarias, clubes de lectores y de maestros, etc.
En cuanto a
México, a diferencia de los anteriores, el país presenta un panorama más
esperanzador, con “abundante literatura popular de tradición oral destinada
a niños”, mayor presencia de autores e ilustradores y una fuerte participación
del sector gubernamental, editorial y de la sociedad civil “cada vez más
consciente de la importancia que la lectura tiene en la vida”. La literatura
infantil y juvenil en México vive un buen momento, pero son muchos los
retos a los que se enfrentan, ya que el promedio de libros leídos es apenas
de 2,9 libros al año y el aprovechamiento de las bibliotecas públicas
es limitado, sólo el 11,5%.
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