Reunión en Bruselas bajo el lema “Manteniendo nuestras promesas en Educación”
La Campaña para la Educación Global pide mayor inversión para la escuela
La ayuda a la educación básica debería alcanzar los 16.000
millones de dólares en los próximos años.
Bruselas acogió el 2 de mayo la reunión de la Conferencia de Donantes “Manteniendo nuestras promesas en Educación”, convocada por el comisario europeo para el Desarrollo y Ayuda Humanitaria, Louis Michel; el presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, y el ministro de Economía del Reino Unido, Gordon Brown, y en la que participaron miembros del G7 y ministros de los países de la OCDE.

Madrid.
La reunión fue convocada con la convicción de que constituiría “la mejor oportunidad desde hace cinco años para que los países ricos dejen de lado todos los obstáculos que quedan aún para alcanzar una Educación para Todos, y realicen compromisos financieros reales y sustanciales para apoyar los planes de educación de los países en desarrollo”.
Asimismo, en Bruselas, la Campaña Mundial por la Educación (CME) exigió a los participantes en la Conferencia que comprometan la ayuda necesaria para escolarizar a todos los niños y niñas y cumplan las promesas para lograr la Educación para Todos.
La CME estima que la ayuda a la educación básica debe alcanzar los 16.000 millones de dólares en los próximos años, y sus representantes afirmaron que actualmente sólo llega a los 2.700 millones de dólares.
Estudiantes, docentes, padres y madres y niños de diferentes países integrados en la CME reclamaron a los líderes de los países desarrollados que destinen los recursos necesarios para lograr en 2015 la educación básica universal, considerada un derecho fundamental y una de las mejores armas para combatir la pobreza.
En la actualidad, y a pesar de los progresos en los pasados años, todavía hay 77 millones de niños que no van a la escuela, de los que más de la mitad (44 millones) son chicas, según datos de la Organización de Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (Unesco).
A pesar de que los países desarrollados se comprometieron en 2000, en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU, a alcanzar la educación universal para 2015, los miembros del G8 y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sólo destinan 2.700 millones de dólares anuales para ayuda a la educación.
Sin embargo, para cumplir todas las promesas en educación y evitar que 75 países en desarrollo no logren el objetivo de escolarizar a todos sus niños para esta fecha, son necesarios 9.000 millones de dólares anuales, cifra que aumentaría a 16.000 millones de dólares a partir de 2009.
La Campaña Global para la Educación elaboró para la ocasión unas “cartillas de notas” en las que evalúa las aportaciones financieras a la ayuda para la educación de los países de la OCDE y en las que queda demostrado que sólo dos países, Holanda y Noruega, dan la parte que les corresponde con respecto a su peso económico.
España figura entre los países que menos esfuerzo hace y ocupa, con 35 puntos sobre 100, el decimosexto puesto en la lista de 22 países que fueron evaluados, “a pesar de haberse producido avances y notables esfuerzos por parte de la cooperación española”.
Los participantes en la conferencia estuvieron de acuerdo en la urgencia de dar más y mejor ayuda y asegurar una financiación predecible y a largo plazo.

Buen gobierno

Los impulsores de la reunión reconocieron que la comunidad internacional tendrá que intensificar sus esfuerzos y que será necesario involucrar a otros países que actualmente no ayudan, como Estados Unidos, al considerar que el éxito depende del esfuerzo común, pero también del buen gobierno en los países receptores de la ayuda. El comisario Louis Michel, y el ministro británico de Finanzas, Gordon Brown, significaron que “nuestra generación puede ser la primera en la Historia que permite que todos los niños reciban educación primaria”.
La Comisión Europea, con 1.700 millones de euros adicionales, y varios países prometieron elevar sus contribuciones, pero también hubo compromisos por parte del sector privado, con empresas como Microsoft y Cisco Systems, que asistirán a los países en desarrollo en la elaboración de sus planes nacionales de educación.
Los niños que acudieron al evento para dar testimonio y convencer a los políticos de la necesidad de una educación universal, entre ellos antiguos trabajadores infantiles pero también jóvenes de países desarrollados, insistieron en que no hacen falta más compromisos, sino cumplir las promesas hechas.
“La escuela es importante para los niños y espero que compartáis mi sueño de que un día todos los niños puedan ir al colegio”, dijo a los dirigentes Brillith Serrano, una colombiana de 17 años, de la ciudad de Cali, que desde los ocho años vende fritangas en la calle con su hermana para cuidar de su padre enfermo de tuberculosis. La joven pisó por primera vez un colegio cuando tenía once años y espera poder reunir suficiente dinero para mantener a su familia y pagar sus estudios en la universidad, con el fin de cumplir un día su sueño y convertirse en psicóloga.

 

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