Esta sección está abierta a todos aquellos profesores que realizan trabajos de innovación en el aula, unidades didácticas, proyectos interdisciplinares o que pongan en marcha nuevos métodos de aprendizaje en clase. Los textos, de una extensión máxima de tres folios, deben llegar en disquete a COMUNIDAD ESCOLAR (Alcalá, 34. 6ª planta. 28071 Madrid), o a nuestra dirección de correo electrónico.

Aprender un idioma haciendo deporte

La enseñanza del español a través de la práctica de la actividad física del frisbee en un Instituto de Londres

La presente experiencia, desarrollada en el Instituto Español “Cañada Blanch”, de Londres, promueve y fomenta el inicio en el aprendizaje de idiomas entre alumnos de distintos centros y de diferentes orígenes y culturas aprovechando para tal fin la actividad física de un deporte-juego como el frisbee, al tiempo que proporciona una enriquecedora relación social y de convivencia al alumnado participante.

Nunca antes en la historia de la humanidad la mezcla de culturas de nuestro mundo ha sido tan grande como lo es ahora. El desarrollo tecnológico, sobre todo en medios de comunicación y transportes, ha hecho posible que sea difícil  encontrar a alguien en el mundo que no tenga referencias de otras costumbres, lenguas o creencias diferentes a las suyas propias. ¿Qué muchacho o muchacha no conoce

cinco o seis nombres extranjeros de jugadores internacionales, artistas famosos o cantantes de moda?. ¿Quién no sabe tararear e incluso cantar alguna canción en otro idioma que tantas veces ha oído en radios o televisiones?.
El número de personas que están en condiciones de acceder a una educación bilingüe es cada vez mayor. Los matrimonios mixtos, los flujos migratorios e inmigratorios producen mezclas de lenguas y culturas como nunca antes habíamos visto
En nuestro centro, el Instituto Español “Cañada Blanch” de Londres, la práctica del multilingüismo está presente de forma inequívoca. Por un lado, nuestro alumnado es bilingüe. En su mayoría son descendientes de españoles en segunda o tercera generación, otros proceden de familias con alguna relación o interés con la cultura hispana. Por otro lado, estamos en una de las  ciudades más cosmopolitas del mundo, la urbe de todo el planeta donde se hablan más lenguas diferentes.
Sobre estas cuestiones y sobre cómo accedemos al aprendizaje de nuevas lenguas hemos hablado largo y tendido en las tardes de invierno londinenses.  Recordábamos, un día, a los alumnos que habíamos tenido en España, procedentes de otros países, que eran acogidos en nuestros sistemas escolares con clases de apoyo e inmersión lingüística. Avanzaban poco a poco, hasta que llegaban las vacaciones y comenzaban a ir a la piscina, a jugar con sus nuevos amigos, a socializarse. Cuando regresaban después de las vacaciones, era difícil distinguirlos de los nacidos en España.

Proyecto plurilingüe

¿Por qué esa explosión?. ¿El juego y la relación entre iguales es una herramienta útil para el aprendizaje de idiomas?. ¿Podemos en las clases de Educación Física intervenir para mejorar la competencia lingüística en una determinada lengua?.
Decidimos ponernos a trabajar dentro del seminario para el desarrollo de un proyecto plurilingüe en el Instituto Español “Cañada Blanch” de Londres. Nuestro proyecto intenta conseguir una competencia comunicativa en el alumnado, en los idiomas español, inglés, y francés, y, de manera opcional, un cuarto idioma del estado español: el gallego. Además, el inglés y el español son utilizados como lenguas vehiculares de aprendizaje con un cierto grado de abstracción.
La primera oportunidad de hacer una prueba apareció en el segundo trimestre del curso 2006-07. Se nos propuso colaborar en un par de intercambios que realizaba nuestro centro con otros centros educativos de Londres. Por un lado los niños y niñas de segundo de Primaria realizaban un intercambio con chicos y chicas de la escuela japonesa de Londres. Por otro lado, el alumnado de tercero de ESO iba a recibir la visita de alumnos del Liceo Francés de esta ciudad.
Estas dos actividades nos permitían diseñar dos talleres paralelos, uno para Primaria y otro para Secundaria, con dos puntos de partida diferentes. Los niños y niñas japoneses no conocían nada de español y los franceses ya habían estudiado español antes  de venir a nuestro instituto

El caso japonés

La visita de los niños y niñas japoneses a nuestro Instituto tenía un día de duración. En ese tiempo, iban a ser acogidos por nuestros alumnos, que ya les habían visitado el mes anterior en su centro. Cada niño español se hacia cargo de acoger a dos niños japoneses. Las tutoras de segundo de Primaria tenían preparadas una serie de actividades con el hilo conductor del cuento “Nadarín”, de Leo Lionni, una historia de tema marino. Nuestro taller se realizó por la mañana, después del acto de presentación.
El objetivo era que los niños y niñas japoneses jugaran con los frisbees (platos voladores) utilizando una batería de 18 palabras que tenían relación con la historia que al final del día les iban a contar sus nuevos amigos españoles en una actividad de animación a la lectura.
Queríamos medir el resultado de la experiencia así que comenzamos detectando si los japoneses ya conocían alguna de las palabras. En principio no sabían nada de español, pero podía ser que en la visita de nuestros alumnos a su centro hubiesen aprendido algo. Para saberlo preparamos unas láminas con dibujos y situaciones que les presentamos a unos cuantos niños, antes de empezar la actividad, incitándoles a demostrar su conocimiento del español.
Comenzó el taller, y les contamos la historia de unos niños que estaban jugando en la playa. Decidieron parar a comerse una tarta. Cuando acabaron,  uno de ellos lanzó la bandeja volando y le dio a otra niña. Le dijo “Hola, yo soy Juan”. Ella se la devolvió volando y le dijo “Hola, yo soy  Ana”. “Gracias” le respondió. A partir de aquí, proporcionamos frisbees a los chicos y chicas y comenzó en  el patio de recreo un  ir y venir de platillos volantes y saludos. Hola, yo soy Andrés. Hola, yo soy Yakamoto. Gracias. Añadimos después la palabra “Perdón” para excusarse  cuando realizábamos un lanzamiento erróneo.
Continuó la historia, y con unos aros y realizamos un juego de puntería  en el que un niño decía un color, “Rojo”, Amarillo” o “Azul”; el segundo niño debía lanzar el frisbee a ese aro, y el tercer niño hacía de árbitro diciendo “Si” o “No” en función del acierto. Los tríos iban rotando para que todos los jugadores tuvieran todos los papeles.
El siguiente paso en la progresión fue introducir las palabras “Bien” o “Mal” según el resultado.
El cuento continuó con otros personajes y en cada aro pusimos unos dibujos que iban a condicionar la palabra que tenía que decir la persona que daba la orden: “Mar”, “Sol” o “Pez”.
Además ahora el árbitro iba a contar los aciertos en forma de puntos: “Uno”, “Dos” y “Tres”.
Estuvimos jugando durante casi una hora, y en este tiempo introdujimos un total de 18 palabras asociadas a lanzamientos, recepciones o situaciones de juego. Habíamos animado a nuestros alumnos españoles a que fueran muy expresivos y concisos en el uso de esas palabras. Ellos lo hacían encantados porque se sentían anfitriones de sus nuevos amigos.
Tras acabar, volvimos a acercarnos a los niños a los que les habíamos pasado la encuesta al principio, para contrastar sobre las láminas de dibujos y colores que palabras habían aprendido.

El caso francés

Los objetivos de la experiencia compartida con los alumnos del Liceo Francés eran hacer compatible la mejora de la comprensión oral de la lengua española en lo referente a la adquisición de un léxico específico para la actividad física y la consecución de las habilidades motrices propias del juego del frisbee.
Los participantes fueron 20: 10 alumnos del Liceo Francés  de Londres con 2 años de estudio del español y escasa experiencia previa en el juego del frisbee, y 10 alumnos del Instituto Español “Cañada Blanch” de Londres con conocimiento del español y también con escasa experiencia previa del juego del frisbee. Los alumnos españoles eran de tercero de la ESO, y los franceses del mismo curso correspondiente al sistema educativo francés.
La duración total de la sesión fue de 35 minutos. Se realizaron dos pruebas (lingüística y motriz) al comienzo y al final de la sesión, usando el español como lengua para la enseñanza de la actividad física y el inglés para las pruebas de control para asegurar la exacta comprensión de las mismas.
En las instrucciones en español, dadas durante el proceso de enseñanza-aprendizaje, se reiteró en la repetición de 20 palabras indispensables para la consecución de los objetivos motrices, haciendo participes en la repetición de algunas de ellas (8) a los alumnos como parte del contexto de la actividad motriz para mejorar el rendimiento físico. (o sea, sin intencionalidad lingüística aparente).
Durante las explicaciones sobre la actividad física, aquellas palabras clave a enseñar, fueron también reforzadas con una entonación y lenguaje corporal explícitos con la intencionalidad de propiciar su correcta comprensión y facilitar su memorización.
La prueba física de precisión consistió en intentar introducir el frisbee en un aro de 50 cm. de diámetro, realizando 5 lanzamientos desde una distancia de 5 metros, midiendo así la capacidad de coordinación óculo-manual de cada alumno al comienzo y al final de la sesión.
La prueba lingüística se realizó sólo a los alumnos franceses. Consistió en saber el grado de conocimiento lingüístico que tenían de un léxico en español de 20 palabras específicas y necesarias para la comprensión de una sesión de enseñanza-aprendizaje de iniciación al juego del frisbee. Esta prueba se realizó solamente a los alumnos de liceo Francés.
Los resultados motrices alcanzados al final de la sesión mostraron un aumento del 25% en la prueba de capacidad óculo-manual (precisión) en todos los alumnos participantes en la sesión .

Análisis y resultados

Al día siguiente de las actividades analizamos los datos de las encuestas  y todavía realizamos una prueba más. Preguntamos a los niños españoles, que habían estado jugando todo el día con los japoneses, que palabras sabían decir en japonés.
Los resultados fueron los siguientes:

FRANCESES

JAPONESES

ESPAÑOLES

Media de palabras aprendidas

13

6,25

0,5

Pero todavía había más datos que poder entresacar. Hicimos un estudio de  las palabras que habían sido aprendidas  por un número mayor y menor de participantes. La parte alta y baja de la tabla quedaba así:

1

HOLA

100%

2

GRACIAS

50%

3

SI

50%

4

ROJO

50%

….

…..

….

17

NO

8%

18

MAL

8%

Parece claro que el componente afectivo relacionado con el significado negativo de las palabras puede dificultar su aprendizaje o bloquear su memorización.
Como conclusión se puede afirmar que el aprendizaje de la comprensión y expresión  oral de una lengua se puede mejorar usando la actividad física como medio para su enseñanza y que la consecución de los objetivos en la enseñanza de la actividad física son compatibles con objetivos lingüísticos.
Podemos diseñar actividades que suponen a la vez un beneficio físico y lingüístico para nuestro alumnado desde la clase de educación física.
También hemos observado que la repetición del léxico por parte del alumno durante la actividad (asociación de palabra con acción) contribuye sustancialmente a su  memorización, facilitando su  capacidad de expresión oral.
Por último el componente afectivo de las palabras y situaciones en que se produce el aprendizaje modifica el rendimiento.
Os animamos a diseñar actividades similares y a que las compartáis con nosotros. Nuestra dirección de contacto es canada.blanch.uk@mec.es .

Antonio Torres y Raúl Faure
Profesores del Instituto Español “Cañada Blanch” de Londres.

 

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