Religión y política

El complejo y difícil nacimiento de la primera forma estatal que España tuvo es el excitante tema que subyace en el homenaje que Toledo realiza estos días a su patrón. Imagen de una religión encaminada a la política, serias razones argumentales históricas y restos arqueológicos que hablan de costumbres y concepción del mundo: Hispania Gothorum, un viaje al cimiento de la historia.

Toledo. JULIA FERNÁNDEZ
Miguel de Cervantes, en su obra Trabajos de Persiles y Segismunda: Y poniendo la vista en la gran ciudad de Toledo, fue esto lo que dijo: ¡Oh, peñascosa pesadumbre, gloria de España y luz de sus ciudades, en cuyo seno han estado guardadas por infinitos siglos las reliquias de los valientes godos,  para  volver  y  resucitar

Hispania Gothorum. San Ildefonso y el reino visigodo de Toledo trae a la actualidad tres siglos de tránsito y cohesión

su muerta gloria y ser claro espejo y depósito de católicas ceremonias!
De varias fuentes históricas documentales: Ildefonso fue un sabio y piadoso obispo de Toledo cuya devoción a la Virgen María le movió a poner en práctica dos iniciativas. Una fue trasladar la fiesta de la Anunciación del 25 de marzo al 18 de diciembre, para que estuviera más cerca de la navidad, y la segunda fue escribir un tratado en defensa de la virginidad de María. En agradecimiento a estos servicios, la Virgen se le apareció al comienzo de una celebración litúrgica, sentada en la cátedra que solía ocupar el santo, públicamente le dio las gracias  y  le  entregó  una  vestidura

celestial (un alba o una casulla) para que la usara en las fiestas más solemnes.
Dos referencias, extraídas del catálogo de la muestra que estos días –y hasta el 30 de junio- acoge el Museo de Santa Cruz, que dan sentido y argumento a su propuesta singular: Toledo visigótico como cimiento del estado confesional.

Reflexiones y tesis

Siglos de historia de España convergiendo en el eje significativo de una de las personalidades-bastiones de la Iglesia católica y un singular memorando de la política, sociedad, cultura y religiosidad visigótica, Hispania Gothorum. San Ildefonso y el reino visigodo de Toledo, tiene esplendor expositivo, fuerza divulgativa, temática envolvente y, también, una tesis sobre el papel de la religión dentro del estado: ¿Es el proceso de cristianización de los reyes godos el auténtico soporte de la cohesión territorial y legislativa? ¿Posee España algo más radicalmente propio que su opción religiosa? ¿Tiene deudas en su nacimiento como estado con el cristianismo y su iglesia?
En el 1400 aniversario del nacimiento de San Ildefonso y cuando se vuelven a investigar los subsuelos que acogen los vestigios de los reinados de los godos en Toledo esta muestra, promovida por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y organizada por la empresa pública Don Quijote de la Mancha 2005, concentra múltiples ejercicios reflexivos que a cualquier visitante amante del conocimiento y de la historia resultarán realmente apasionantes. En palabras de Rafael García Serrano, comisario de Hispania Gothorum y director del Museo de Santa Cruz, “La ciudad de Toledo tiene un protagonismo especial desde que a mediados del siglo VI es elegida “civitas regia” por Atanagildo (554-567). El hecho de la capitalidad del reino visigodo va a favorecer la celebración de numerosos Concilios nacionales, algunos de trascendental importancia como el III en que se convierte al catolicismo Recaredo, que tendrá como consecuencia la unidad religiosa y favorecerá la integración de hispanorromanos y visigodos, o el que desde entonces se va a conservar precisamente en Toledo hasta nuestros días después de su abolición en el siglo XI en el resto de España, constituyendo una de las joyas del patrimonio religioso e histórico-cultural de Toledo. Un proceso integrador que culminará en el año 656 con la promulgación del “Liber Iudiciorum” en el VII Concilio de Toledo, que inicia la unificación jurídica de las dos poblaciones”.

Orfebrería visigoda

Dos grandes bloques temáticos –el contexto histórico y el personaje- y alrededor de setecientas obras desgranan en Hispania Gothorum (409-711): a)El ocaso del mundo antiguo, los bárbaros: Suevos, vándalos y alanos; y Los visigodos. Origen del pueblo godo; b)De Adrianópolis a Hispania: El reino visigodo de Tolosa; El reino visigodo de Toledo; y Bizantinos en Spania (552-625); c) Economía y Sociedad: La población, godos e hispanorromanos; Arrianos vs católicos; Las minorías; Asentamientos urbanos, viejas y nuevas ciudades; Agricultura y ganadería. Artesanías; Comercio y Moneda; d) Toledum, urbs regia: Toledo, capital del reino visigodo; La sociedad visigoda; Ciudades viejas y ciudades nuevas; Concilios de Toledo y Las Instituciones: la monarquía, La administración, El Derecho, El ejército.
Y en el apartado dedicado a San Ildefonso (607-667): Biografía y obra: los padres de la Iglesia; b)La iglesia visigoda: El III Concilio y la unidad religiosa, las herejías; El monacato; El rito hispánico; c)Iconografía: San Ildefonso; La imposición de la Casulla; El milagro de Santa Leocadia; y d) El legado de San Ildefonso. Un asombroso paseo por tres siglos de historia que descubre rasgos muy poco difundidos del periodo final del Imperio romano y del nacimiento del reino visigodo (se proyecta una reconstrucción fílmica del proceso político y militar que tuvo lugar en Europa y España); que acerca a las costumbres y ritos de unas poblaciones que supieron adaptar distintas influencias; que divulga el hallazgo de restos arqueológicos de enorme importancia (aquí están la casi totalidad del “Tesoro de Guarrazar” y del “Tesoro de Torredonjimeno” y numerosas piezas de la deslumbrante orfebrería visigoda); y que, a través de una figura de trascendencia católica y toledana, aborda cuestiones sin duda aún presentes en esta sociedad.

 

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