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Madrid.
ROSAURA CALLEJA
Profesores,
padres y alumnos del instituto “Antonio Machado” de la localidad madrileña
de Alcalá de Henares han aunado esfuerzos para solucionar los problemas
de convivencia que se produzcan en el centro, con la puesta en marcha
del equipo de mediación. No obstante, para que ésta obtenga un resultado
aceptable se tienen que reunir unas características, como que las partes
implicadas que lo soliciten deben hacerlo de forma voluntaria; mientras
que la mediación garantiza la confidencialidad, también procura el acercamiento
entre los alumnos, a través de las pautas para la búsqueda de soluciones
que proponen los mediadores.
Ante un problema
de convivencia, el alumno puede comunicárselo a uno de los profesores
o al tutor, al equipo responsable, a la jefatura de estudios o al departamento
de orientación.
El equipo de
mediación de este centro madrileño está formado por profesores de FP,
Bachillerato y Secundaria, además de una orientadora. “Antes de la puesta
en marcha de este proyecto, el conflicto no se resolvía, sólo se sancionaba
y este modelo sancionador soluciona el conflicto, pero de forma superficial.
Además no se dedicaba el tiempo suficiente para que las partes puedan
entender la forma de actuar del otro, sus sentimientos y emociones”, afirma
Pilar López Lechuga, jefa de estudios del centro, quien subraya que “hay
que atender a los sentimientos y emociones, que siempre están debajo de
los hechos”.
Confidencialidad
El
equipo de mediación estudia el caso que le proponen, pero no excluye la
sanción, si fuera necesaria. El mediador escucha al alumno, permitiéndole
que se desahogue, pero ni juzga, ni opina, se limita a atenderle. “Esta
información es confidencial y su contenido no se comunica ni siquiera
a los padres”, señala esta profesora.
En este sentido,
Silvia Jiménez, profesora de Filosofía y coordinadora del equipo de mediación,
reitera que no se trata de juzgar, sino de proponer las soluciones a los
alumnos. A su juicio, “los chicos suelen acceder a la mediación, porque
están sufriendo con el conflicto”. Los mediadores no deben ser ni miembros
del equipo directivo ni profesores de los chicos, de modo que no tengan
un relación directa con ellos, ya que se busca la imparcialidad.
“El conflicto
no es algo negativo en sí, sólo es una circunstancia que debemos aprovechar
para aprender y mejorar nuestra forma de relacionarnos”, especifica esta
coordinadora, quien asegura que “tan importante como la resolución es
la forma de resolverlo, pues con ello aprenderemos a convivir”.
Compromiso,
respeto, solidaridad son algunos de los valores que deben asumir los miembros
del equipo de mediación. De igual modo, los alumnos ayudantes deben ser
buenos observadores, para detectar si un alumno está pasándolo mal y ofrecerle
su ayuda. También deben acercarse a los chicos solitarios que pueden estar
atravesando un problema y acoger a los alumnos recién llegados al instituto.
Durante el
proceso de la mediación, se trata de profundizar en el origen del problema,
además el mediador intenta que los alumnos en conflicto empaticen, al
conocer la versión contraria.
Amplia
oferta educativa
El
IES Antonio Machado comenzó su actividad docente en el curso 1966-67 con
la denominación de Universidad Laboral de Alcalá de Henares. En la actualidad
es un centro público dependiente de la Consejería de Educación y Cultura
de la Comunidad de Madrid y cofinanciado por el Fondo Social de la Unión
Europea. Este instituto cuenta con 2.200 alumnos de edades comprendidas
entre los 12 y los 20 años. Con una superficie de 155.000 metros cuadrados,
su horario es de 8,00 h. hasta las 22 h. Además de 48 empleados que se
ocupan de la administración, la plantilla docente está formada por 210
profesores, distribuidos en 20 departamentos didácticos y 6 familias profesionales.
Los jóvenes
que acceden al centro, pueden iniciar sus estudios en 1º de la ESO y concluir
con el título de Técnico Superior. El alumnado que llega a este instituto
procede de 6 colegios públicos de esta localidad madrileña y de otros
de pueblos cercanos. La población inmigrante que se escolariza en este
centro supone un 20% de los estudiantes de la ESO y, de ellos, aproximadamente
un 60% no conoce el idioma. No obstante, disponen de un aula de enlace
para atender a los alumnos extranjeros.
La sección
bilingüe francés-español es un proyecto que se enmarca en las directrices
europeas que recomiendan que los ciudadanos de la UE aprendan 2 lenguas
de la Unión, además de la nacional. Estas secciones bilingües siguen el
modelo de las secciones bilingües europeas, en las que el francés se utiliza
como lengua de aprendizaje, además de que constituyen una respuesta a
la diversificación lingüística y cultural de Europa, la intensificación
de los intercambios escolares, la participación en los programas educativos
europeos y la movilidad profesional.
Por otra parte,
este centro desarrolla el Portofolio europeo de las Lenguas, un documento
personal, promovido por el Consejo de Europa, en el que los alumnos que
aprenden una lengua pueden registrar sus experiencias de aprendizaje de
lenguas o culturas y reflexionar sobre ellas. Este documento consta de
pasaporte de lenguas, bibliografía lingüística y dossier. Además, sirve
para animar a los alumnos a aprender más lenguas, facilitar la movilidad
europea y a favorecer el entendimiento y la tolerancia entre los ciudadanos
europeos. Este proyecto, seleccionado como uno de los ocho centros de
la CAM que implanta el Portfolio Europeo de las Lenguas de forma experimental,
se aplicará en 1º de la ESO y 3º de la ESO.
Paralelamente
a ello, el proyecto de Aulas Técnicas Europeas pretende dar respuesta
a los alumnos de FP que pretenden una cualificación lingüístico profesional
de cara a sus necesidades laborales futuras. Clases extracurriculares,
voluntarias y gratuitas, un currículo específico de la lengua extranjera
inglés encaminado al mercado laboral configuran características de esta
formación.
En el curso
2003-04 se inicia la implantación de un modelo EFQM de Calidad que permite
conocer la realidad del centro. En el curso siguiente, desarrollan materiales,
como encuestas, diagramas causa-efecto, procedimientos escritos... que
facilitan la implantación del Modelo EFQM y el año académico siguiente
se desarrolla este proyecto. En este curso 2006-07 continua la cuarta
fase del programa con el fin de desarrollar el plan de mejora continua.
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