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La muestra Iusticia, la Justicia en el Arte reúne distintas miradas sobre el decisivo gesto humano de aprobar y censurar a sus congéneres

Encerrada en el estricto ambiente de las materias venerables y sin embargo considerada ejercicio ampliable a la ciudadanía en su totalidad, la Justicia ciega y de balanza estable es quizás el mayor ideal creado por la humanidad y uno de los más volubles ante el gran poder. El recorrido que propone la muestra Iustitia, la Justicia en las Artes así nos lo demuestra.

Madrid. JULIA FERNÁNDEZ
Hace más de 2000 años, el escritor, político y orador romano Cicerón valoraba con estas máximas la Justicia: “La justicia no espera ningún premio. Se la acepta por ella misma. La extremada rectitud es la mayor injusticia. Hacer depender la justicia de las convenciones humanas es destruir la moral. La finalidad de la justicia es dar a cada cual lo que le corresponde. La salud del pueblo está en la supremacía de la ley. Para ser libres hay que ser esclavos de las leyes. El derecho riguroso es una especie de injusticia”: Justicia legal bautizada como una fuerza que fomenta el desarrollo de la mejor sociedad. 
En el primer tercio del siglo XX el poeta alemán Berltot Brecht afirmaba así su conciencia contra una forma de Justicia: “Primero se llevaron a los comunistas, pero a mí no me importó porque yo no lo era. Enseguida se llevaron a los obreros, pero a mí no me importó porque yo tampoco lo era. Después detuvieron a los sindicalistas, pero a mí no me importó porque tampoco soy yo sindicalista. Luego apresaron a unos curas, pero como yo no soy religioso tampoco me importó. Ahora me llevan a mí, pero ya es tarde.”: Justicia de la conciencia personal bautizada como el auténtico motor de una sociedad moral.
Dos reflexiones recogidas en los paneles de Iustitia, la Justicia en las Artes  que tienen en sí claves no sólo del contenido de esta interesante propuesta expositiva sino también del gran conflicto que siempre es hacer Justicia.

La venganza de Lucrecia

El más famoso y representativo supuesto de justicia nacida del propio sacrificio en la historia de Roma, la auto inmolación de Lucrecia como la única posible sentencia de condena inapelable para su violador, es el hecho que, llevado al lienzo en por Jean-François de Troy, se ha elegido como imagen representativa de la exposición inaudita y muy importante que con el apoyo y patrocinio de la Vicepresidencia Segunda y consejería de Justicia e Interior Comunidad de Madrid ha organizado la Fundación Arte Viva Europa en las salas de la Fundación Carlos de Amberes. Una muestra de más de cien obras de pintura, escultura, grabados, medallas y monedas, reunidos bajo diversos temas y encaminados a presentar visualmente un concepto intangible: el de la Justicia.
“Desde todas las acepciones posibles –afirma en su presentación el comisario de la exposición, Rogelio Pérez-Bustamante- la justicia como sentimiento de rectitud que gobierna la conducta de los hombres tiene su propio universo simbólico, y así es usualmente representada en la cultura y en el arte a través de alegorías, entendida la alegoría como el recurso consistente en representar en forma humana o a través de un objeto una idea abstracta.”
Y así se demuestra en Iustitia. La Justicia en las Artes, donde esa idea de equidad se ve dibujada y esculpida como si de una persona se tratara en capítulos que engloban Alegorías y símbolos de la Justicia; Instrumentos de la Justicia; la Justicia en la mitología; la justicia en el Antiguo Testamento; La justicia en el Nuevo testamento; la justicia en la historia y la literatura; Sedes de justicia y Personalidades de la justicia.

Mitos y costumbres

Desde el caudal de mitos acumulados por el mundo griego y romano que constituye la fuente más importante de imágenes poéticas y también plásticas de la justicia; las muchas situaciones normativas que ejemplifica el Antiguo Testamento en sus historias; las claras indicaciones morales que las enseñanzas cristianas concentraron en sus evangelios; la expresión en literatura de cómo ser o no ser justo o el gran ejemplo de determinadas serias actuaciones de la humanidad: estos son el gran asunto que El Bosco, Francisco de Goya y Lucientes, José Gutiérrez Solana, James Thornhill, Juan Genovés Candel, Jerónimo Antonio Gil, Joaquín Sorolla, Caterina Cherubini, Justus Tiel o, entre muchos otros, Fragonard tratan en su intento de concretar los valores de equidad, libertad, tolerancia y democracia asociados a la justicia.
Abierta a la multiplicidad de conceptos que se han vertido sobre este ideal y con un claro interés de divulgar el nuevo proyecto del Campus de la Justicia de Madrid, del que se exponen las maquetas de las futuras instalaciones, Iustitia. La Justicia en las Artes cuenta además con el enorme aliciente de estar organizada por la Fundación Arte Viva, creadora de una forma integral de acercamiento al arte y la cultura, y que en esta ocasión ha aplicado a Iustitia... una metodología educativa de pensamiento visual dirigida a niños, jóvenes y familias basado en el método desarrollado por el exdirector del Departamento de Educación del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA). Bajo esta metodología, con una batería de preguntas abiertas dirigidas por un educador y partiendo de las nociones individuales de cada uno de los participantes, sin necesidad de ser un conocedor del arte, la muestra trata a través de cuenta-cuentos y visitas guiadas incrementar las capacidades crítica y analítica de los participantes en torno al mundo de la justicia y sus valores.
Una experiencia que logra hacer más memorable esta singular exposición.     

 

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