Esta sección está abierta a todos aquellos profesores que realizan trabajos de innovación en el aula, unidades didácticas, proyectos interdisciplinares o que pongan en marcha nuevos métodos de aprendizaje en clase. Los textos, de una extensión máxima de tres folios, deben llegar en disquete a COMUNIDAD ESCOLAR (Alcalá, 34. 6ª planta. 28071 Madrid), o a nuestra dirección de correo electrónico.

Atrévete a hacer, atrévete a saber
“El que quiere innovar siempre tendrá
motivos para hacerlo,
y el que no quiera siempre tendrá excusas para no hacerlo”.
(J. A. Fdez. Bravo)
“Si soñamos volar, volaremos. Nada se hace realidad si no se ha soñado antes”.
( F. Savater)

Bajo este lema, las I Jornadas Matemáticas de Cáceres rescatan la importancia de la acción en la enseñanza

El Centro de Profesores y Recursos de Cáceres, apoyado por la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura, organizó el pasado mes de diciembre las I Jornadas Matemáticas, desarrolladas a lo largo de tres días en Jarandilla de la Vera, bajo el lema “Atrévete a hacer, atrévete a saber”, con objeto de propiciar un espacio para el intercambio de experiencias docentes que conlleven innovación metodológica en las matemáticas.

Tres profesoras del Colegio “Arturo Soria” de Madrid asistimos a la celebración de las primeras Jornadas Matemáticas que tuvieron lugar en Jarandilla de la Vera (Cáceres), participando en el encuentro con la exposición de dos ponencias dedicadas a la didáctica del aprendizaje de la Numeración y Operaciones en los cursos de 1º y 2º de Educación Primaria.
En la celebración de las jornadas estuvieron también representantes  de  centros  de  enseñanza  de  otras

Comunidades Autónomas comunicando sus experiencias sobre la adquisición de diferentes conceptos matemáticos propios de la etapa de Educación Infantil. Y tal vez resulte de interés dejar constancia de los contenidos más relevantes de la reunión.
Las jornadas se inauguraron con la intervención de José Antonio Fernández Bravo y la máxima de Kant “Atrévete a hacer, atrévete a saber”, que daba título a las mismas.
El objetivo era el intercambio de experiencias docentes que supusieran una innovación en cuanto al método, a la vez que tener la oportunidad de compartir un tiempo de reflexión sobre la práctica educativa.
La innovación, sin duda, es mejorar, pero innovar y motivar es imposible sin escuchar. Y es aquí dónde está el reto: debemos escuchar a nuestros alumnos para permitir que su mente establezca relaciones. La manipulación es necesaria para generar ideas pero, después, tienen que ser capaces de separarlas de esos objetos y generalizar.
Si nos dan respuestas y no las atendemos, entonces se dedicarán a adivinar lo que intuyen que el profesor quiere oír. Debemos partir de su propio lenguaje y permitir que mediante preguntas y desafíos, ejemplos y contraejemplos, se posibilite el diálogo y la reflexión, que constituyen el principio de cualquier aprendizaje.

La importancia de la acción

Llegamos al convencimiento de que debemos sustituir la instrucción por la acción, teniendo presente que son los procedimientos los que cambian, no los objetivos, y que los fundamentos matemáticos no están en los contenidos, sino en cómo se abordan. Sin duda hacen falta más didactas y sobran intérpretes de los libros de texto.
Se trata, sobre todo, de escuchar al alumno y de creer en él. La investigación en el aula se logra fomentando que sean ellos mismos, los alumnos, quienes encuentren respuestas a las preguntas.
En la misma línea de todas las experiencias que se expusieron a lo largo de la celebración de las jornadas pudimos escuchar a Fernando Lucini en la conferencia de clausura, que inició con la pregunta ¿Qué es educar?. Educar es Humanizar, según escuchó decir a su amigo Pablo Freire. El profesor debería ser un creador de humanidad. Debemos, como profesionales de la enseñanza,  promover la dimensión humanitaria desde las distintas áreas.
Humanizar es inducir a los niños a que tengan un proyecto de vida personal, un horizonte que les haga sentir a gusto. La escuela tiene que hacer un esfuerzo para que se “enamoren” de su propio proyecto. A la vez tendríamos que tener como objetivo desarrollar las potencialidades de nuestros alumnos, ya que éstas se despertarán en un momento determinado, que no tiene por qué ser el mismo para todos, y que les alejaría del consabido “fracaso escolar”, pudiendo llegar a un buen nivel intelectual mediante el desarrollo de otras capacidades.
Asimismo, durante el encuentro, se puso un gran énfasis en la Educación en Valores. En nuestro ámbito social todos convivimos con valores de Mercado y valores del Corazón, que no son incompatibles. Pero la realidad nos indica que los grandes valores están en crisis, no significan nada, entre otras cuestiones, porque se han olvidado los pequeños. No sólo es la escuela la que debe educar en los mismos, hoy todos deberíamos, por ejemplo, recuperar la ternura como elemento de contención de la violencia.
Para terminar, queremos agradecer al Profesor Fernández Bravo su tiempo y confianza en nuestro trabajo; al Colegio Arturo Soria los medios que siempre nos ha facilitado; a nuestros compañeros su apoyo incondicional y, ¡cómo no!, a nuestros alumnos su aprehender diario que tanto nos enseña.

Antonia Fernández Miranda, Pilar Merino y Pilar Puente
Profesoras del Colegio Arturo Soria, de Madrid

 

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