Los niños españoles se declaran felices
pero muestran un bajo rendimiento escolar

El informe “Un panorama del bienestar infantil en los países ricos” realizado por UNICEF sitúa a España en la 5ª posición entre los países de la OCDE

El informe Un panorama del bienestar infantil en los países ricos, realizado por Peter Adamson para el Centro de Estudios Innocenti de UNICEF, proporciona un amplio análisis de la vida y el bienestar de niños y jóvenes de 21 países del mundo industrializado, pertenecientes a la OCDE. Su objetivo es promover la supervisión, permitir comparaciones y estimular la discusión y el desarrollo de políticas que permitan mejorar la vida de los niños, niñas y adolescentes.
El estudio de UNICEF revela que no necesariamente viven mejor los niños de los países más ricos. (Foto: Rafael Martínez)

Madrid.
La publicación del informe Un panorama del bienestar infantil en los países ricos es el séptimo número de una serie titulada “Innocenti Report Cards” (Boletines de Clasificaciones Innocenti), cuyo objetivo es evaluar y comparar en qué medida los países de la OCDE cubren las necesidades de sus niños. El informe se encuentra a disposición de los interesados en la dirección web: www.unicef.es .
“El bienestar de los niños y niñas de un país va más allá de los índices globales de nutrición y vacunaciones -se apunta en la presentación del estudio- y factores como el tiempo que pasan hablando cada día con sus padres, la cantidad de libros que leen o el modo en que los propios niños se sienten influyen en sus posibilidades de desarrollo”. Estas dimensiones, que miden la calidad de vida y el bienestar de la infancia más allá de la pobreza y la necesidad, forman parte del estudio realizado por UNICEF.
Los 171 millones de niños y niñas a los que representa este estudio viven en países donde el acceso al agua potable y a sistemas de saneamiento adecuado son universales, donde el 100% de los niños y niñas reciben educación básica y donde muchas de las enfermedades que amenazan la supervivencia infantil en el mundo han sido erradicadas o controladas. Sin embargo estas no son, por sí solas, garantías de bienestar infantil. Los niños y niñas en los países ricos se enfrentan a problemas que pueden no llegar a amenazar su supervivencia, pero que sí pueden afectar a su desarrollo.
El estudio, con datos relativos a 21 países de la OCDE, analiza varias dimensiones de bienestar infantil, correspondientes a seis dimensiones establecidas en la Convención de los Derechos del Niño (Artículo 27), que expone el derecho de los niños y las niñas a un estándar de vida adecuado a su desarrollo, salud, educación, participación, derecho a ser escuchado y a crecer en un entorno familiar.

Seis dimensiones

En concreto, las dimensiones estudiadas en el informe son:
Bienestar material: Nueve países del norte de Europa han conseguido situar los índices de pobreza infantil relativa por debajo del 10%. Mientras, la pobreza relativa continúa por encima del 15% en tres países del sur de Europa (Portugal, España e Italia) y en tres países anglosajones (Estados Unidos, Reino Unido e Irlanda).
Salud y seguridad: Aproximadamente 3.500 menores de 15 años mueren cada año en países de la OCDE a causa del maltrato, el abuso físico y el abandono. Los accidentes de tráfico, las muertes por ahogamiento, caídas, incendios y envenenamientos elevan esta cifra a más de 20.000 muertes infantiles anuales.
Bienestar educativo: Cuatro países del sur de Europa (Grecia, Italia, España y Portugal) ocupan los cuatro últimos puestos de la clasificación. Los niños que han abandonado el colegio y que no están trabajando o en formación, tienen un mayor riesgo de exclusión o marginación, un resultado preocupante para los países al final de la tabla
Relaciones familiares y entre iguales: Las relaciones con familia y amigos son muy importantes para los niños en el aquí y el ahora, y son también importantes para el desarrollo emocional y psicológico a largo plazo
Conductas y riesgos: Los porcentajes de menores que se han emborrachado alguna vez, que consumen tabaco o cannabis, así como los así como los que se han visto involucrados en peleas o han sufrido acoso, varían mucho de unos países a otros.
Bienestar subjetivo: La valoración que los propios niños y adolescentes hacen de su bienestar es más alta en los Países Bajos, España y Grecia y claramente más baja en Polonia y el Reino Unido. Hay una ligera tendencia a una menor satisfacción vital entre los jóvenes de 11 a 15 años, particularmente en el caso de las niñas.
España, promediando las seis dimensiones analizadas en el informe, ocupa la posición 5ª en la tabla de bienestar infantil, tras los Países Bajos, Suecia, Dinamarca y Finlandia, mientras que Estados Unidos y Reino Unido ocupan los últimos puestos. Nuestro país ocupa en la dimensión específica de “bienestar material” el puesto 12; la posición 6 en la dimensión de “salud y seguridad”; en “bienestar educativo” el puesto 15 (Bélgica encabeza esta dimensión); en “relaciones familiares y entre iguales”, el puesto 8; la posición 5 en “conductas y riesgos” y, finalmente, en la dimensión de “bienestar subjetivo”, la segunda posición, tras los Países Bajos.

Puntos clave

El informe pone de manifiesto que la mayoría de los países podrían mejorar sus actuaciones en cuanto a las necesidades y protección de derechos de los más jóvenes, y pretende estimular y propiciar un debate a nivel nacional acerca de los datos obtenidos, recordando la necesidad de que los gobiernos supervisen y evalúen el bienestar infantil y juvenil con mayor regularidad y de una manera más exhaustiva.
Los Países Bajos encabezan la tabla de bienestar infantil general, al estar entre los 10 primeros países en las seis dimensiones de bienestar infantil cubiertas por el informe.
Un dato significativo del estudio es que los países europeos dominan la mitad alta de la tabla clasificatoria general, con los países del norte de Europa situados en los cuatro primeros puestos. Todos los países tienen puntos débiles que deben abordar y ningún país figura en el tercio superior de las clasificaciones para las seis dimensiones de bienestar infantil, aunque los Países Bajos y Suecia están cerca de lograrlo.
No menos significativo resulta que el Reino Unido y los Estados Unidos se sitúan en el tercio inferior de las clasificaciones de cinco de las seis dimensiones revisadas.
Ninguna dimensión de bienestar puede por sí sola considerarse una medida indirecta fiable del bienestar infantil en conjunto, y varios países de la OCDE se encuentran en clasificaciones marcadamente diferentes para distintas dimensiones de bienestar infantil.
Por otra parte, no existe una correlación evidente entre los niveles de bienestar infantil y el PIB. La República Checa, por ejemplo, alcanza una posición general de bienestar infantil más alta que muchos países más ricos, como Francia, Austria, los Estados Unidos y el Reino Unido.
Existen relaciones significativas entre algunas de las dimensiones escogidas. La pobreza, por ejemplo, afecta a muchos aspectos del bienestar infantil en numerosas formas bien documentadas. A este respecto, en el informe se precisa que “sobre todo cuando es prolongada, se ha demostrado que la pobreza tiene un efecto en la salud del niño, su desarrollo cognitivo, su rendimiento escolar, sus aspiraciones, sus percepciones sobre sí mismo, sus relaciones, sus conductas de riesgo y sus perspectivas de empleo”.
Resulta interesante asimismo uno de los puntos esgrimidos en las conclusiones del informe, en el que se afirma que “todos los hogares de los países de la OCDE son hoy conscientes de que la infancia está siendo influida por fuerzas cuya motivación no es necesariamente el interés superior del niño; al mismo tiempo, los países de la OCDE están adquiriendo la conciencia de que muchos de los corrosivos problemas sociales que afectan a la calidad de vida, tiene su origen en la cambiante ecología de la infancia. Son muchos, por tanto, quienes piensan que ha llegado el momento de intentar recobrar un grado de comprensión, control y dirección sobre lo que les está sucediendo a sus hijos en sus años más vitales y vulnerables”.

Bienestar educativo

En relación con la dimensión de bienestar educativo, Finlandia, Canadá, Australia y Japón encabezan la tabla, mientras que cuatro países de Europa meridional, Grecia, Italia, España y Portugal, ocupan los últimos cuatro puestos. Por otra parte, Noruega y Dinamarca, que destacan habitualmente en las tablas clasificatorias de indicadores sociales, se encuentran en los puestos 18 y 19, respectivamente. La República Checa se sitúa cómodamente por encima de la mayoría de los países de la OCDE, entre ellos muchos de sus vecinos europeos más grandes y ricos.
Idealmente, un análisis del bienestar educativo debería incluir también alguna medida del grado en que los diferentes países de la OCDE previenen que los alumnos con bajo rendimiento desciendan demasiado por debajo del nivel medio de rendimiento. Este fue unos de los temas abordados por el informe Report Card nº 4 (2002) que encontró amplias diferencias en las desventajas educativas entre los países de la OCDE. El mismo estudio señalaba también que los altos niveles absolutos de rendimiento académico no son incompatibles con bajos niveles de desventajas relativas; es decir, los mejores sistemas educativos permiten que los alumnos con alto rendimiento alcancen su pleno potencial sin propiciar que los demás se sitúen demasiado lejos de éstos.
Uno de los componentes seleccionados para representar el bienestar educativo es el modo en que los jóvenes resuelven la transición desde la educación al empleo, que depende no sólo de las competencias y calificaciones adquiridas en la escuela sino también de la formación y las oportunidades de empleo disponibles posteriormente. En el informe se han elegido dos indicadores complementarios para representar mejor esta transición. El primero es el porcentaje de jóvenes con edades comprendidas entre los 15 y los 19 años en cada país, que no se encuentran en una situación de recibir educación, empleo o formación , y el segundo es el porcentaje de jóvenes en cada país que, cuando se les pregunta ‘¿qué tipo de trabajo esperan tener cuando tengan 30 años?’, respondieron que un empleo que requiriera un bajo nivel de competencias.
Las personas que abandonan la escolarización y no están recibiendo formación ni tienen empleo, están claramente en mayor riesgo de exclusión o marginación, según se señala en el estudio. En países como Francia, Alemania y el Reino Unido, la proporción de jóvenes que no esperan acceder a trabajos por encima de un bajo nivel de competencias es de más del 30%, mientras que en los Estados Unidos, es inferior al 15%.

 

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