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Madrid.
D.P.S.
En su intervención,
titulada “Por una educación de calidad”, Mercedes Cabrera enumeró las
sucesivas leyes educativas de la democracia, normas que han garantizado
la escolarización obligatoria hasta los 16 años y el acceso en igualdad
de oportunidades a la universidad. “Ahora es el momento de conseguir que
todos nuestros niños y jóvenes, sean cuales sean las condiciones económicas
y sociales en las que se desenvuelvan, puedan acceder a una educación
de calidad”, dijo la ministra. En este sentido recordó a Paulo Freire
y su famosa frase: “La educación es una poderosa herramienta que permite
transformar la sociedad”, a lo que añadió que la educación es también
“un instrumento imprescindible para superar la desigualdad económica y
social, y desempeña un papel decisivo en el fortalecimiento de la democracia
y en la promoción de los derechos humanos”.
Cabrera apuesta
por un modelo educativo “de calidad en todos sus niveles, no discriminatorio
e inclusivo”, y a ello incorpora un fuerte respaldo económico: a lo largo
de 2007 los fondos destinados a la política de educación en los Presupuestos
Generales del Estado han tenido un incremento del 28,42% respecto del
año anterior.
Al referirse
a la Ley Orgánica de la Educación (LOE) celebró que el Partido Popular
haya cambiado su actitud ante la ley y “esté dispuesto a aplicarla de
forma coordinada en las Comunidades Autónomas en las que gobierna”, aunque
dejó claro que es la propia LOE la que “salvaguarda” los contenidos comunes
necesarios. “Es en este sentido en el que se debe celebrar que los populares
se ponga de su lado, porque necesitamos un sistema educativo estable y
que no esté sujeto a la confrontación política cotidiana”.
Reducción
del fracaso escolar
La
ministra indicó que, según el informe económico de 2006 de la OCDE, la
política educativa española camina en la dirección “adecuada”, aunque
consideró que uno de los grandes desafíos pendientes es la reducción del
número de alumnos que abandona la educación secundaria obligatoria sin
lograr una titulación, a pesar de que “las raíces del problema están en
las etapas anteriores”. Por ello, destacó “el papel crucial que la fase
de educación infantil desempeña en la evolución futura del alumnado”,
y se refirió a los programas de apoyo y refuerzo como medios necesarios
para lograr una “real igualdad de oportunidades”. “Los jóvenes en situaciones
más desfavorecidas deben tener refuerzos especiales para evitar que éstas
se consoliden. Y esta atención especial debe hacerse desde las primeras
etapas”, señaló Cabrera.
También citó
a Fernando Savater cuando dijo que la educación democrática “es en realidad
una educación de príncipes, porque su objeto es la educación de los gobernantes,
y en una democracia los gobernantes somos todos los ciudadanos”. En este
sentido, consideró imprescindible que el respeto al otro y la cultura
de la convivencia sean pilares básicos de la educación, además de formar
individuos “plenamente conscientes de sus deberes para con la sociedad,
y comprometidos con los derechos humanos y con los valores constitucionales”.
Por ello, defendió la nueva y polémica asignatura de Educación para la
Ciudadanía y los Derechos Humanos. “Con ella queremos conseguir que nuestros
alumnos adquieran los conocimientos necesarios para reflexionar y actuar
como ciudadanos responsables en el ámbito público. Nuestros alumnos, que
han nacido bajo la democracia, deben ser conscientes de que las instituciones
democráticas no se sostienen por sí mismas; hay que trabajar en su mantenimiento”.
También agregó que formar en la libertad, el pluralismo y los derechos
humanos “no es adoctrinar, sino educar”.
Enseñanza
superior
A
hablar de educación superior, la ministra lamentó la “lejanía” existente
entre la Universidad y la sociedad y el "desconocimiento patente"
que los ciudadanos tienen sobre aquella, según una reciente encuesta de
CIS. Cabrera subrayó que la sociedad reclama a la Universidad un “mayor
protagonismo” en relación a las actividades formativas y un reforzamiento
de sus relaciones con el sistema productivo.
La titular
de Educación y Ciencia dio un amplio repasó a la política universitaria
de su Departamento, como la reforma de la Ley Orgánica de Universidades,
que actualmente se tramita en el Senado, el proceso de convergencia a
través del Espacio Europeo de Educación Superior y la política de investigación,
desarrollo e innovación (I+D+i). Sobre la reforma de la LOU negó las críticas
de algunos sectores que acusan de tímido o poco ambicioso este proyecto.
También destacó el necesario impulso de la autonomía de las universidades,
así como las “esenciales” políticas de evaluación para rendir cuentas
a la sociedad. Según dijo “la evaluación no es un mecanismo de inspección
cuya última finalidad sea la sanción, y tampoco debe entenderse como un
proceso negativo. Al contrario, es una oportunidad para nuestras universidades
mejoren”.
Asimismo califico
de “apasionante” el proceso de construcción del Espacio Europeo de Educación
Superior (EEES), y destacó la importancia del programa Erasmus, cuya financiación
crece en 2007 en más de un 800%. Se refirió a las nuevas titulaciones
universitarias de Grado, Máster y Doctor, señalando que el título de Grado
será “suficiente” para incorporarse al mercado de trabajo “con la formación
adecuada”. A pesar de la “libertad” con la que las universidades decidirán
sus titulaciones, dijo que los planes de estudio se concebirían como un
“contrato entre la universidad y la sociedad”.
Finalmente,
en el capítulo científico, Mercedes Cabrera, recordó que 2007 es el Año
de la Ciencia, un momento propicio para acercarla al conjunto de la sociedad,
a través de organismos como el Servicio Nacional de Información y Divulgación
Científica. El objetivo es transmitir a la sociedad “la idea de que el
conocimiento científico es parte necesaria de la cultura general”, dijo
la titular del MEC.
El
texto íntegro de la conferencia se encuentra en la siguiente dirección:
http://www.mec.es/mecd/gabipren/intervenc/discurso-siglo-xxi-web.pdf
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