La concepción de la educación como un aprendizaje permanente, que se desarrolla a lo largo de toda la vida, se ha convertido en una preocupación permanente de las Administraciones educativas en las últimas décadas, en tanto en cuanto se constituye en una variable indicadora-base de la calidad de los propios sistemas educativos y, por ende, de los propios procesos de
enseñanza-aprendizaje. Desde este punto de partida, el autor del presente artículo analiza la nueva realidad de este tipo de enseñanzas y aborda la especificidad de los centros educativos a distancia, su evolución y su actualización.

La nueva realidad de
la educación permanente

Blas Campos Barrionuevo
Licenciado en Psicología y Diplomado en Derecho y Orientador y Jefe
de Estudios del IES “Almicerán”, de Peal de Becerro (Jaén)

A  concepción  de  la  educación

como un aprendizaje permanente, que se desarrolla a lo largo de toda la vida, se ha convertido en una preocupación permanente de las Administraciones educativas en las últimas décadas, en tanto en cuanto se constituye en una variable indicadora-base de la calidad de los propios sistemas educativos y, por ende, de los propios procesos de enseñanza-aprendizaje.
La amplitud de los procesos de educación y formación permanente ha sido una constante explícita en las últimas leyes educativas, debiéndose tender hacia una mayor intensificación en esta modalidad de enseñanza, aprovechando el auge progresivo e imparable de las tecnologías de la información y comunicación. En este sentido, la LOE en ese intento de acomodación a las nuevas exigencias sociales enfatiza la relevancia de la educación permanente a lo largo de su exposición; destacamos a modo ilustrativo los siguientes apartados:
“Para conseguir que estos principios se conviertan en realidad, hay que actuar en varias direcciones complementarias. En primer lugar, se debe concebir la formación como un proceso permanente, que se desarrolla durante toda la vida. [...] En consecuencia, la atención hacia la educación de las personas adultas se ha visto incrementada.” [Véase Preámbulo ].
“La educación de las personas adultas tiene la finalidad de ofrecer a todos los mayores de dieciocho años la posibilidad de adquirir, actualizar, completar o ampliar sus conocimientos y aptitudes para su desarrollo personal y profesional”. [ Véase Capítulo IX del Título I, (artículos 66 – 69), dedicado a la “educación de personas adultas” ].
Es evidente, que en la actualidad los sistemas de oferta y demanda en el ámbito social son dinámicos, siendo la educación un bien de continuo crecimiento que es necesario actualizar, de cara a las nuevas exigencias integradoras establecidas por la nueva Europa.
La sociedad actual, en su población más adulta y longeva, como consecuencia de una mayor sensibilización y estimulación, demanda respuestas de los sistema educativos para iniciar una formación base que en otros momentos históricos no fue posible, para continuar su educación-formación en determinados estudios y especializaciones que fueron paralizados por determinadas circunstancias y para perfeccionarse y ampliar su formación académica y profesional por exigencias inherentes al propio sistema, entre otras posibles causas. Desde mi punto de vista, esto ha supuesto, supone y supondrá un esfuerzo permanente por parte de los poderes públicos, en general, y por parte de la Administración educativa, en particular, para satisfacer estas exigencias socioeducativas.
Dentro de esta oferta educativa, en la modalidad de la educación para las personas adultas, se ha establecido un amplio recorrido que va desde la formación básica con sus diferentes niveles de enseñanza-aprendizaje, al modelo universitario, representado en España por la UNED, pasando por las enseñanzas postobligatorias, bien en una modalidad presencial, bien semipresencial o a distancia.
El proceso de saturación socio-familiar que en la actualidad nos absorbe como consecuencia de las múltiples obligaciones profesionales, nuevas exigencias familiares, así como de las posibles circunstancias demográficas en determinados  casos “puntuales” ha determinado el auge progresivo de la modalidada distancia”, debido a la mayor facilidad que reporta en dichas situaciones, condicionada por el complemento progresivo y cualificado de las tecnologías de la información y comunicación. La calidad de la enseñanza se potencia, en el día a día, debido a esta modalidad, aumentado el número de titulaciones, certificados, cualificaciones profesionales ..., sin dejar en el olvido la posible complementariedad con las otras dos modalidades comentadas: presencial o semipresencial.
En un intento de valorar cualitativamente este esfuerzo social y administrativo en el desarrollo de la modalidad “a distancia”, dentro del aprendizaje permanente a lo largo de la vida, se explicitan una serie de rasgos de los centros educativos a distancia, en aras de analizarlos constructivamente, así como seguir creciendo en esta faceta educativa contribuyendo, de forma constante, al crecimiento socio-personal, académico, profesional y cultural de las personas adultas.

Generalidades

Los centros educativos a distancia constituyen entornos organizativos innovadores para la integración significativa de estrategias de enseñanza-aprendizaje basadas en las nuevas tecnologías y en materiales de educación a distancia variados. En la década de los setenta, varios países (entre ellos España) iniciaron a través de las instituciones de educación a distancia la oferta de una segunda oportunidad de estudio a aquellos sujetos que abandonaron el sistema educativo a una edad temprana, pretendiendo conseguir tres objetivos: incrementar y posibilitar la accesibilidad de todos los sujetos a la enseñanza en todos sus niveles/etapas; favorecer la autoformación de adultos, y poner a punto un nuevo tipo de centro educativo.
Los centros de educación a distancia proporcionan oportunidades a gran escala para: 1) la educación reglada; 2) la educación permanente, y 3) la actualización profesional, enfatizando el aprendizaje autónomo del alumnado.
Como rasgos definidores de los centros de educación a distancia, establecemos los siguientes –Keegan (1986: 6)– :
- La educación a distancia es un campo coherente de esfuerzo educativo, diferente del que se realiza en los centros educativos presenciales.
- La educación a distancia es más que un modo o método de enseñanza; es un sistema completo de educación (tiene sus propias leyes de estructura didáctica y sus propios procedimientos administrativos cuasi-industriales).
- La educación a distancia es una forma de educación no exenta de problemas para organizadores, docentes y discentes, y la educación a distancia es un componente necesario para la mayor parte de los sistemas educativos nacionales.
Más específicamente, la enseñanza que se imparte en los centros educativos a distancia incluye los seis atributos siguientes: 1)) distancia entre profesor y alumno; 2)) existencia de una organización educativa; 3)) utilización de medios tecnológicos; 4)) comunicación de doble vía; 5)) posibilidad de reuniones ocasionales, y 6)) participación en una forma estandarizada de educación.
A pesar del reconocimiento teórico de su especificidad, los centros educativos a distancia han venido siendo caracterizados por referencia a los centros educativos presenciales y, consiguientemente, han sido descritos a través de las deficiencias observadas respecto a los mismos; por ejemplo, se ha escrito: “Los alumnos que siguen sus programas académicos en el campus de una universidad o “college” o en una escuela de secundaria o primaria tienen un número de ventajas sobre sus iguales que han de adquirir su educación a través de la enseñanza por correspondencia o de la enseñanza a distancia” (Black y otros, 1988:107). No obstante, el desarrollo de los centros educativos a distancia y la constatación de sus logros, esta modificando esta posición: “La educación a distancia y el sistema tradicional actúan al unísono, como corrientes superpuestas y suplementarias de la educación” (Majan, 1993:5).

Teorías sobre los centros educativos a distancia

Se han desarrollado tres posiciones teóricas sobre el enfoque de los centros educativos a distancia: teorías de la autonomía del alumnado; teoría de la industrialización y teorías de la comunicación, si bien la disyuntiva que se plantea actualmente de forma más generalizada es la de “conductismo versus constructivismo”.

Teorías de la autonomía discente: Procesualmente, estas teorías destacan los siguientes aspectos: a) la autonomía del alumno-a (trabajo independiente) y 2) tienden a evitar la caracterización de la educación a distancia con la expresión enseñanza a distancia. Esta situación “instructiva” implica la reestructuración de la clase-aula, desde la configuración presencial, que integra los cuatro elementos clásicos: docentes, discentes, modo de comunicación y curriculum, a la situación requerida por la distancia física, que implica la adaptación del proceso de enseñanza-aprendizaje a cualquier tiempo, lugar y número de alumnos / as de manera que se organiza para que pueda llevarse a cabo de forma individualizada y al ritmo determinado por cada estudiante.
En cualquier caso, todo proceso de enseñanza-aprendizaje tiene que tener tres componentes: a)) actividades preparatorias (identificación de necesidades y establecimiento de objetivos y estrategias), b)) actividades ejecutivas (realización de las actividades y prácticas instructivas) y c)) actividades evaluadoras (valoración del proceso instructivo), destacándose especialmente que, mientras en los centros educativos presenciales preparatorias son asunto exclusivo del profesor, en los centros educativos a distancia hay una mayor transparencia en las decisiones que se toman y suele existir además un equipo de apoyo para la elaboración de los materiales instructivos-didácticos.

Teoría de la industrialización de la enseñanza: Se ha establecido una comparación entre los centros educativos a distancia y la producción industrializada de bienes/ servicios, a través de los siguientes conceptos:
División del trabajo: dado que el número de alumnos en los centros educativos a distancia suele ser elevado, y teniendo en cuenta su dispersión geográfica, no suele adjudicarse la completa realización del trabajo al profesor del curso, sino que para algunos elementos del proceso de enseñanza dispone de la colaboración de otros profesionales.
Racionalización: se considera una característica de los centros educativos a distancia, puesto que el conocimiento y las habilidades de un docente se dirigen a un número no limitado de estudiantes, a través de un curso de calidad constante.
Línea de ensamblaje: en los centros educativos a distancia la elaboración de los recursos didácticos sigue un proceso que depende de diferentes áreas de responsabilidad. El profesorado constituye la línea de integración.
Producción en masa: en un sentido diferente de lo que sucede en los centros educativos presenciales (atención directa a un grupo-aula de alumnos).
Preparación y planificación: los centros educativos a distancia se caracterizan por una extensa planificación, de forma similar a lo que se observa en el sector industrial, basada en la especialización del staff.
Estandarización: en los centros educativos a distancia se enfatiza el establecimiento de requerimientos comunes para todos los estudiantes (prácticamente no es posible adaptar un curso a un grupo determinado en un momento concreto).
Cambio funcional: en los centros educativos a distancia la función clásica del profesor  se suele dividir en tres profesionales: el proveedor del conocimiento, el evaluador del progreso del alumnado, y el tutor sobre los temas del programa.
Monopolización: las instituciones educativas a distancia se caracterizan, como las empresas industriales, por su centralización y tendencia al monopolio.

Teorías de la comunicación: Destacamos el “modelo psicodinámico” de Cropley y Kahl (1983: 37). En el mismo se destaca especialmente la diferencia ente la organización escolar de los centros educativos presenciales (el entorno del alumnado está especialemte diseñado para favorecer el desarrollo de actividades de enseñanza-aprendizaje) y la organización escolar de los centros educativos a distancia (el entorno del estudiante está configurado para otros tipos de actividades). En este sentido, el alumnado a distancia estudia en su vivienda o lugar de trabajo, de tal forma que las distracciones del alumnado tienden a ser más frecuentes; la metacomunicación es difícil; la influencia docente es indirecta; el alumnado dispone de un alto grado de libertad; existen pocas oportunidades para el aprendizaje por imitación e identificación; la información se recibe básicamente a través del contenido y la organización; es preciso que la auto-dirección y la auto-evaluación sean elevadas, y, por último, se hace necesaria la habilidad del estudiante para trabajar sin supervisión directa.

Conductismo versus constructivismo: El proceso de enseñanza-aprendizaje en los centros de educación a distancia se sitúa actualmente entre dos paradigmas: 1) el que se caracteriza por la aplicación de teorías conductistas y 2) el que aplica teorías instructivas sociocognitivas. Gran parte de la enseñanza actual está basada en teorías conductistas, que separan l diseño de la instrucción. Las teorías constructivistas, por el contrario, destacan la naturaleza dinámica del aprendizaje. La teoría constructivista del aprendizaje proporciona una perspectiva para los centros educativos a distancia que puede clarificar sus asunciones. La teoría constructivista del aprendizaje se preocupa especialmente del aprendizaje significativo. El aprendiz toma la responsabilidad para construir los significados activamente, no en el aislamiento, sino en diálogo consigo mismo y con los demás. A tal efecto, el proceso metodológico debe reordenar todo el funcionamiento docente-discente de las instituciones educativas a distancia.

Reconceptualización del rol docente

La externalización de cualquier parte del rol docente, que puede observarse, tanto en los centros educativos presenciales como en los centros educativos a distancia, impone una distancia entre el educador externo –docente– y el aprendiz –discente o educador interno– . Esta distancia puede ser de dos tipos: distancia ambiental entre el aprendiz y elementos clave del entorno del aprendizaje (materiales didácticos),  y distancia comunicativa, que puede estar mediada por tres tipos de elementos asimismo del entorno: el espacial, el temporal y el psicosocial. Obviamente, en el proceso académico de los centros educativos a distancia, la distancia comunicativa espacial y temporal específica se puede reducir utilizando diversas tecnologías; de forma análoga, la reducción dela distancia psicosocial requerirá otro tipo de técnicas, tales como reuniones de grupo y tutorías.
Los centros educativos a distancia se dirigen a un tipo de alumnado concreto, que enfatiza la autonomía en su proceso de enseñanza-aprendizaje, para llevar a cabo el estudio según su propio ritmo e interés y generalmente fuera de los espacios de la institución educativa, lo que requiere instaurar un estilo de organización abierta en el que el rol del alumno resulte revalorizado y potenciado.
Los centros educativos a distancia vienen mostrando un incrementado interés por las telecomunicaciones, como medio para la trasmisión didáctica y están estableciendo las bases, para una estructura organizativa multimedia. El enfoque multimedia requiere una reesructuración de los departamentos de tecnología en los centros educativos a distancia, y  establecer las bases para la producción regular de software didáctico desde una perspectiva multimedia.
Los centros educativos a distancia se caracterizan por la diversidad de recursos disponibles para la enseñanza. A tal efecto la enseñanza a distancia necesita asegurar la mayor calidad posible de sus materiales instructivos. Destacamos los siguientes recursos de interacción didáctica: el material impreso, que continúa siendo el medio de enseñanza-aprendizaje más utilizado en los centros educativos a distancia, y que debe ser, por otra parte, variados; el teléfono y la audioconferencia; el fax y la conferencia audiográfica; las emisiones radiofónicas; los audiocasetes; la televisión y el video; las videoconferencias; el videotex; el ordenador personal y las conferencias informáticas, y la tecnología óptica.
El progresivo crecimiento de la educación a distancia ha determinado un cambio estructural y funcional en los centros educativos destinados a esta modalidad de enseñanza. En este sentido, podemos enumerar los siguientes aspectos, todos ellos concordantes con lo explicitado en la LOE, aunque pendientes de una nueva evolución con el desarrollo reglamentario a establecer.
En sentido amplio, podemos clasificar estos centros como específicos, distinguiendo entre unos más básicos, por una parte, dependientes del MEC y, por otra parte, otros más diferenciales y singulares dentro de cada Comunidad Autónoma, de acuerdo a sus propias competencias.
Los históricos centros educativos, CENEBAD (Centro Nacional de Educación Básica a Distancia) e INBAD (Instituto Nacional de Bachillerato a Distancia) se refunden en el año 1992, por el RD 1180/1992, de 2 de Octubre en el CIDEAD (Centro para la Innovación y Desarrollo de la Educación a Distancia), adscrito al CENICE (Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa) dentro del MEC. Este centro abarca enseñanzas regladas para personas adultas: ESPAD, que incluye Enseñanza Secundaria de Personas Adultas a Distancia (edad escolar: 18 años; titulación: Graduado en Educación Secundaria); Bachillerato, con Título de Graduado en Educación Secundaria, e Idiomas (Certificado Elemental de Inglés). Más específicamente ofrece para el alumnado en edad escolar obligatoria las enseñanzas de Primaria y ESO, de acuerdo a estas condiciones: en Primaria, alumnos con edad escolar de 6 a 12 años, residentes en el extranjero, con nacionalidad española, o en España, que por causas excepcionales no pueden asistir a un centro ordinario, y ESO: alumnado con edad escolar, de 12 a 16 años, que obedece a los mismos rasgos que en Primaria. Por último, dentro del proceso de formación permanente del profesorado ofrece cursos de diferente tipología.
De una forma más acotada y diferencial, en cada Comunidad Autónoma se ofrecen las enseñanzas de Formación Básica hasta la ESO, con un carácter presencial y semipresencial en los Centros de Educación de Adultos o de Educación Permanente y las enseñanzas postobligatorias de Bachillerato o Formación Profesional en la modalidad a distancia en centros específicos para ello. En Andalucía, por ejemplo, se denominan Institutos Provinciales de Formación de Adultos y,
El impulso de la enseñanza universitaria “a distancia” ha experimentado un auge y un impulso muy significativo en las últimas décadas en España, debido al crecimiento progresivo, a nivel estructural y curricular, de la UNED. Esta Universidad se ha convertido en un impulso cultural en potencia para toda la población adulta de España en una amplia variedad de titulaciones.
A modo de conclusión, la educación y la formación permanente de las personas adultas debe constituirse en un principio básico de cualquier política educativa. La sociedad demanda de forma constante nuevas realidades profesionales y culturales, debiendo todos y todas bajo la condición de personas tener acceso a la cultura, independientemente de cada situación particular por muy costosa que ésta sea. En esta línea la educación a distancia hace crecer a la sociedad, estimulándola e incentivándola hacia nuevos horizontes y metas. Al igual que la enseñanza universitaria experimenta un gran avance por medio de la UNED, debe posibilitarse una amplia estimulación de la población adulta en los niveles inferiores, bien obligatorios, bien postobligatorios, tanto presencial como semipresencialmente o a distancia, en aras de cualificar y optimizar nuestra nueva realidad europea.

Referencias bibliográficas

Keegan, D.; “The foundations of Distance Education”. Londres: Croom Helm (1986).
Legislación Base: Educación de Adultos (modalidad “a distancia”). MEC y CCAA.
LOE: Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación.
Martín Moreno-Cerrillo, Q.; “La Organización de centros educativos en una perspectiva de cambio”. Sanz y Torres. (1996).
Montero Alcaide, A.; “Educación de Adultos: Fundamentación, estructura, currículo y desarrollo normativo en Andalucía”. Aljibe. (2000).

 

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