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como
un aprendizaje permanente, que se desarrolla a lo largo de toda
la vida, se ha convertido en una preocupación permanente de las Administraciones
educativas en las últimas décadas, en tanto en cuanto se constituye en
una variable indicadora-base de la calidad de los propios sistemas educativos
y, por ende, de los propios procesos de enseñanza-aprendizaje.
La amplitud
de los procesos de educación y formación permanente ha sido una constante
explícita en las últimas leyes educativas, debiéndose tender hacia una
mayor intensificación en esta modalidad de enseñanza, aprovechando el
auge progresivo e imparable de las tecnologías de la información y comunicación.
En este sentido, la LOE en ese intento de acomodación a las nuevas exigencias
sociales enfatiza la relevancia de la educación permanente a lo
largo de su exposición; destacamos a modo ilustrativo los siguientes apartados:
“Para conseguir
que estos principios se conviertan en realidad, hay que actuar en varias
direcciones complementarias. En primer lugar, se debe concebir la formación
como un proceso permanente, que se desarrolla durante toda la vida. [...]
En consecuencia, la atención hacia la educación de las personas adultas
se ha visto incrementada.” [Véase Preámbulo ].
“La educación
de las personas adultas tiene la finalidad de ofrecer a todos los mayores
de dieciocho años la posibilidad de adquirir, actualizar, completar o
ampliar sus conocimientos y aptitudes para su desarrollo personal y profesional”.
[ Véase Capítulo IX del Título I, (artículos 66 – 69), dedicado a la “educación
de personas adultas” ].
Es evidente,
que en la actualidad los sistemas de oferta y demanda en el ámbito social
son dinámicos, siendo la educación un bien de continuo crecimiento que
es necesario actualizar, de cara a las nuevas exigencias integradoras
establecidas por la nueva Europa.
La sociedad
actual, en su población más adulta y longeva, como consecuencia
de una mayor sensibilización y estimulación, demanda respuestas de los
sistema educativos para iniciar una formación base que en otros momentos
históricos no fue posible, para continuar su educación-formación en determinados
estudios y especializaciones que fueron paralizados por determinadas circunstancias
y para perfeccionarse y ampliar su formación académica y profesional por
exigencias inherentes al propio sistema, entre otras posibles causas.
Desde mi punto de vista, esto ha supuesto, supone y supondrá un esfuerzo
permanente por parte de los poderes públicos, en general, y por parte
de la Administración educativa, en particular, para satisfacer estas exigencias
socioeducativas.
Dentro de esta
oferta educativa, en la modalidad de la educación para las personas
adultas, se ha establecido un amplio recorrido que va desde la formación
básica con sus diferentes niveles de enseñanza-aprendizaje, al modelo
universitario, representado en España por la UNED, pasando por las enseñanzas
postobligatorias, bien en una modalidad presencial, bien semipresencial
o a distancia.
El proceso
de saturación socio-familiar que en la actualidad nos absorbe como consecuencia
de las múltiples obligaciones profesionales, nuevas exigencias familiares,
así como de las posibles circunstancias demográficas en determinados
casos “puntuales” ha determinado el auge progresivo de la modalidad
“a distancia”, debido a la mayor facilidad que reporta en dichas
situaciones, condicionada por el complemento progresivo y cualificado
de las tecnologías de la información y comunicación. La calidad de la
enseñanza se potencia, en el día a día, debido a esta modalidad, aumentado
el número de titulaciones, certificados, cualificaciones profesionales
..., sin dejar en el olvido la posible complementariedad con las otras
dos modalidades comentadas: presencial o semipresencial.
En un intento
de valorar cualitativamente este esfuerzo social y administrativo en el
desarrollo de la modalidad “a distancia”, dentro del aprendizaje permanente
a lo largo de la vida, se explicitan una serie de rasgos de los centros
educativos a distancia, en aras de analizarlos constructivamente, así
como seguir creciendo en esta faceta educativa contribuyendo, de forma
constante, al crecimiento socio-personal, académico, profesional y cultural
de las personas adultas.
Generalidades
Los
centros educativos a distancia constituyen entornos organizativos innovadores
para la integración significativa de estrategias de enseñanza-aprendizaje
basadas en las nuevas tecnologías y en materiales de educación a distancia
variados. En la década de los setenta, varios países (entre ellos España)
iniciaron a través de las instituciones de educación a distancia la oferta
de una segunda oportunidad de estudio a aquellos sujetos que abandonaron
el sistema educativo a una edad temprana, pretendiendo conseguir tres
objetivos: incrementar y posibilitar la accesibilidad de todos los sujetos
a la enseñanza en todos sus niveles/etapas; favorecer la autoformación
de adultos, y poner a punto un nuevo tipo de centro educativo.
Los centros
de educación a distancia proporcionan oportunidades a gran escala para:
1) la educación reglada; 2) la educación permanente, y 3) la actualización
profesional, enfatizando el aprendizaje autónomo del alumnado.
Como rasgos
definidores de los centros de educación a distancia, establecemos los
siguientes –Keegan (1986: 6)– :
- La educación
a distancia es un campo coherente de esfuerzo educativo, diferente del
que se realiza en los centros educativos presenciales.
- La educación
a distancia es más que un modo o método de enseñanza; es un sistema completo
de educación (tiene sus propias leyes de estructura didáctica y sus propios
procedimientos administrativos cuasi-industriales).
- La educación
a distancia es una forma de educación no exenta de problemas para organizadores,
docentes y discentes, y la educación a distancia es un componente necesario
para la mayor parte de los sistemas educativos nacionales.
Más específicamente,
la enseñanza que se imparte en los centros educativos a distancia incluye
los seis atributos siguientes: 1)) distancia entre profesor y alumno;
2)) existencia de una organización educativa; 3)) utilización de medios
tecnológicos; 4)) comunicación de doble vía; 5)) posibilidad de reuniones
ocasionales, y 6)) participación en una forma estandarizada de educación.
A pesar del
reconocimiento teórico de su especificidad, los centros educativos a distancia
han venido siendo caracterizados por referencia a los centros educativos
presenciales y, consiguientemente, han sido descritos a través de las
deficiencias observadas respecto a los mismos; por ejemplo, se ha escrito:
“Los alumnos que siguen sus programas académicos en el campus de una
universidad o “college” o en una escuela de secundaria o primaria tienen
un número de ventajas sobre sus iguales que han de adquirir su educación
a través de la enseñanza por correspondencia o de la enseñanza a distancia”
(Black y otros, 1988:107). No obstante, el desarrollo de los centros educativos
a distancia y la constatación de sus logros, esta modificando esta posición:
“La educación a distancia y el sistema tradicional actúan al unísono,
como corrientes superpuestas y suplementarias de la educación” (Majan,
1993:5).
Teorías
sobre los centros educativos a distancia
Se
han desarrollado tres posiciones teóricas sobre el enfoque de los centros
educativos a distancia: teorías de la autonomía del alumnado; teoría de
la industrialización y teorías de la comunicación, si bien la disyuntiva
que se plantea actualmente de forma más generalizada es la de “conductismo
versus constructivismo”.
Teorías
de la autonomía discente: Procesualmente, estas teorías destacan los
siguientes aspectos: a) la autonomía del alumno-a (trabajo independiente)
y 2) tienden a evitar la caracterización de la educación a distancia
con la expresión enseñanza a distancia. Esta situación “instructiva” implica
la reestructuración de la clase-aula, desde la configuración presencial,
que integra los cuatro elementos clásicos: docentes, discentes, modo de
comunicación y curriculum, a la situación requerida por la distancia física,
que implica la adaptación del proceso de enseñanza-aprendizaje a cualquier
tiempo, lugar y número de alumnos / as de manera que se organiza para
que pueda llevarse a cabo de forma individualizada y al ritmo determinado
por cada estudiante.
En cualquier
caso, todo proceso de enseñanza-aprendizaje tiene que tener tres componentes:
a)) actividades preparatorias (identificación de necesidades y establecimiento
de objetivos y estrategias), b)) actividades ejecutivas (realización de
las actividades y prácticas instructivas) y c)) actividades evaluadoras
(valoración del proceso instructivo), destacándose especialmente que,
mientras en los centros educativos presenciales preparatorias son asunto
exclusivo del profesor, en los centros educativos a distancia hay una
mayor transparencia en las decisiones que se toman y suele existir además
un equipo de apoyo para la elaboración de los materiales instructivos-didácticos.
Teoría
de la industrialización de la enseñanza: Se ha establecido una comparación
entre los centros educativos a distancia y la producción industrializada
de bienes/ servicios, a través de los siguientes conceptos:
División del
trabajo: dado que el número de alumnos en los centros educativos a distancia
suele ser elevado, y teniendo en cuenta su dispersión geográfica, no suele
adjudicarse la completa realización del trabajo al profesor del curso,
sino que para algunos elementos del proceso de enseñanza dispone de la
colaboración de otros profesionales.
Racionalización:
se considera una característica de los centros educativos a distancia,
puesto que el conocimiento y las habilidades de un docente se dirigen
a un número no limitado de estudiantes, a través de un curso de calidad
constante.
Línea de ensamblaje:
en los centros educativos a distancia la elaboración de los recursos didácticos
sigue un proceso que depende de diferentes áreas de responsabilidad. El
profesorado constituye la línea de integración.
Producción
en masa: en un sentido diferente de lo que sucede en los centros educativos
presenciales (atención directa a un grupo-aula de alumnos).
Preparación
y planificación: los centros educativos a distancia se caracterizan por
una extensa planificación, de forma similar a lo que se observa en el
sector industrial, basada en la especialización del staff.
Estandarización:
en los centros educativos a distancia se enfatiza el establecimiento de
requerimientos comunes para todos los estudiantes (prácticamente no es
posible adaptar un curso a un grupo determinado en un momento concreto).
Cambio funcional:
en los centros educativos a distancia la función clásica del profesor
se suele dividir en tres profesionales: el proveedor del conocimiento,
el evaluador del progreso del alumnado, y el tutor sobre los temas del
programa.
Monopolización:
las instituciones educativas a distancia se caracterizan, como las empresas
industriales, por su centralización y tendencia al monopolio.
Teorías
de la comunicación: Destacamos el “modelo psicodinámico” de Cropley
y Kahl (1983: 37). En el mismo se destaca especialmente la diferencia
ente la organización escolar de los centros educativos presenciales (el
entorno del alumnado está especialemte diseñado para favorecer el desarrollo
de actividades de enseñanza-aprendizaje) y la organización escolar de
los centros educativos a distancia (el entorno del estudiante está configurado
para otros tipos de actividades). En este sentido, el alumnado a distancia
estudia en su vivienda o lugar de trabajo, de tal forma que las distracciones
del alumnado tienden a ser más frecuentes; la metacomunicación es difícil;
la influencia docente es indirecta; el alumnado dispone de un alto grado
de libertad; existen pocas oportunidades para el aprendizaje por imitación
e identificación; la información se recibe básicamente a través del contenido
y la organización; es preciso que la auto-dirección y la auto-evaluación
sean elevadas, y, por último, se hace necesaria la habilidad del estudiante
para trabajar sin supervisión directa.
Conductismo
versus constructivismo: El
proceso de enseñanza-aprendizaje en los centros de educación a distancia
se sitúa actualmente entre dos paradigmas: 1) el que se caracteriza por
la aplicación de teorías conductistas y 2) el que aplica teorías instructivas
sociocognitivas. Gran parte de la enseñanza actual está basada en teorías
conductistas, que separan l diseño de la instrucción. Las teorías constructivistas,
por el contrario, destacan la naturaleza dinámica del aprendizaje. La
teoría constructivista del aprendizaje proporciona una perspectiva para
los centros educativos a distancia que puede clarificar sus asunciones.
La teoría constructivista del aprendizaje se preocupa especialmente del
aprendizaje significativo. El aprendiz toma la responsabilidad para construir
los significados activamente, no en el aislamiento, sino en diálogo consigo
mismo y con los demás. A tal efecto, el proceso metodológico debe reordenar
todo el funcionamiento docente-discente de las instituciones educativas
a distancia.
Reconceptualización
del rol docente
La
externalización de cualquier parte del rol docente, que puede observarse,
tanto en los centros educativos presenciales como en los centros educativos
a distancia, impone una distancia entre el educador externo –docente–
y el aprendiz –discente o educador interno– . Esta distancia puede
ser de dos tipos: distancia ambiental entre el aprendiz y elementos clave
del entorno del aprendizaje (materiales didácticos), y distancia comunicativa,
que puede estar mediada por tres tipos de elementos asimismo del entorno:
el espacial, el temporal y el psicosocial. Obviamente, en el proceso académico
de los centros educativos a distancia, la distancia comunicativa espacial
y temporal específica se puede reducir utilizando diversas tecnologías;
de forma análoga, la reducción dela distancia psicosocial requerirá otro
tipo de técnicas, tales como reuniones de grupo y tutorías.
Los centros
educativos a distancia se dirigen a un tipo de alumnado concreto, que
enfatiza la autonomía en su proceso de enseñanza-aprendizaje, para llevar
a cabo el estudio según su propio ritmo e interés y generalmente fuera
de los espacios de la institución educativa, lo que requiere instaurar
un estilo de organización abierta en el que el rol del alumno resulte
revalorizado y potenciado.
Los centros
educativos a distancia vienen mostrando un incrementado interés por las
telecomunicaciones, como medio para la trasmisión didáctica y están estableciendo
las bases, para una estructura organizativa multimedia. El enfoque multimedia
requiere una reesructuración de los departamentos de tecnología en los
centros educativos a distancia, y establecer las bases para la producción
regular de software didáctico desde una perspectiva multimedia.
Los centros
educativos a distancia se caracterizan por la diversidad de recursos disponibles
para la enseñanza. A tal efecto la enseñanza a distancia necesita asegurar
la mayor calidad posible de sus materiales instructivos. Destacamos los
siguientes recursos de interacción didáctica: el material impreso,
que continúa siendo el medio de enseñanza-aprendizaje más utilizado en
los centros educativos a distancia, y que debe ser, por otra parte, variados;
el teléfono y la audioconferencia; el fax y la conferencia audiográfica;
las emisiones radiofónicas; los audiocasetes; la televisión y el video;
las videoconferencias; el videotex; el ordenador personal y las conferencias
informáticas, y la tecnología óptica.
El progresivo
crecimiento de la educación a distancia ha determinado un cambio
estructural y funcional en los centros educativos destinados a esta modalidad
de enseñanza. En este sentido, podemos enumerar los siguientes aspectos,
todos ellos concordantes con lo explicitado en la LOE, aunque pendientes
de una nueva evolución con el desarrollo reglamentario a establecer.
En sentido
amplio, podemos clasificar estos centros como específicos, distinguiendo
entre unos más básicos, por una parte, dependientes del MEC y, por otra
parte, otros más diferenciales y singulares dentro de cada Comunidad Autónoma,
de acuerdo a sus propias competencias.
Los históricos
centros educativos, CENEBAD (Centro Nacional de Educación Básica
a Distancia) e INBAD (Instituto Nacional de Bachillerato a Distancia)
se refunden en el año 1992, por el RD 1180/1992, de 2 de Octubre en el
CIDEAD (Centro para la Innovación y Desarrollo de la Educación a Distancia),
adscrito al CENICE (Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa)
dentro del MEC. Este centro abarca enseñanzas regladas para personas adultas:
ESPAD, que incluye Enseñanza Secundaria de Personas Adultas a Distancia
(edad escolar: 18 años; titulación: Graduado en Educación Secundaria);
Bachillerato, con Título de Graduado en Educación Secundaria, e Idiomas
(Certificado Elemental de Inglés). Más específicamente ofrece para el
alumnado en edad escolar obligatoria las enseñanzas de Primaria y ESO,
de acuerdo a estas condiciones: en Primaria, alumnos con edad escolar
de 6 a 12 años, residentes en el extranjero, con nacionalidad española,
o en España, que por causas excepcionales no pueden asistir a un centro
ordinario, y ESO: alumnado con edad escolar, de 12 a 16 años, que obedece
a los mismos rasgos que en Primaria. Por último, dentro del proceso de
formación permanente del profesorado ofrece cursos de diferente tipología.
De una forma
más acotada y diferencial, en cada Comunidad Autónoma se ofrecen las enseñanzas
de Formación Básica hasta la ESO, con un carácter presencial y semipresencial
en los Centros de Educación de Adultos o de Educación Permanente y las
enseñanzas postobligatorias de Bachillerato o Formación Profesional en
la modalidad a distancia en centros específicos para ello. En Andalucía,
por ejemplo, se denominan Institutos Provinciales de Formación de Adultos
y,
El impulso
de la enseñanza universitaria “a distancia” ha experimentado un
auge y un impulso muy significativo en las últimas décadas en España,
debido al crecimiento progresivo, a nivel estructural y curricular, de
la UNED. Esta Universidad se ha convertido en un impulso cultural en potencia
para toda la población adulta de España en una amplia variedad de titulaciones.
A modo de conclusión,
la educación y la formación permanente de las personas
adultas debe constituirse en un principio básico de cualquier política
educativa. La sociedad demanda de forma constante nuevas realidades profesionales
y culturales, debiendo todos y todas bajo la condición de personas tener
acceso a la cultura, independientemente de cada situación particular por
muy costosa que ésta sea. En esta línea la educación a distancia
hace crecer a la sociedad, estimulándola e incentivándola hacia nuevos
horizontes y metas. Al igual que la enseñanza universitaria experimenta
un gran avance por medio de la UNED, debe posibilitarse una amplia estimulación
de la población adulta en los niveles inferiores, bien obligatorios, bien
postobligatorios, tanto presencial como semipresencialmente
o a distancia, en aras de cualificar y optimizar nuestra nueva
realidad europea.
Referencias
bibliográficas
Keegan,
D.; “The foundations of Distance Education”. Londres: Croom Helm (1986).
Legislación
Base: Educación de Adultos (modalidad “a distancia”). MEC y CCAA.
LOE: Ley Orgánica
2/2006, de 3 de mayo, de Educación.
Martín Moreno-Cerrillo,
Q.; “La Organización de centros educativos en una perspectiva de cambio”.
Sanz y Torres. (1996).
Montero Alcaide,
A.; “Educación de Adultos: Fundamentación, estructura, currículo y desarrollo
normativo en Andalucía”. Aljibe. (2000).
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