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Madrid.
ROSAURA CALLEJA
Determinar
los factores del fenómeno del maltrato entre iguales es el objetivo del
informe “Violencia escolar: el maltrato entre iguales en la Educación
Secundaria Obligatoria 1999-2006” ha sido realizado por el Defensor del
Pueblo en colaboración con UNICEF. En el acto de presentación de este
estudio, Enrique Múgica especificó que se trata de una muestra de 3.0000
alumnos de Educación Secundaria Obligatoria, matriculados en 300 centros
públicos, privados y concertados de todo el territorio nacional, además,
de 300 jefes de estudio. Además, hizo referencia al primer informe sobre
violencia escolar, que llevaron a cabo en 1999 y presentado en 2000, también
en colaboración con UNICEF.
Entre
los datos más relevantes sobre la evolución al acoso escolar entre 1999
y 20006, figura que el maltrato verbal (insultar) ha pasado del 39% al
27%, desde la perspectiva de las “víctimas”, así como “poner motes ofensivos”
era del 38% y en 2006 del 27%.
Por
lo que se refiere a un tipo de exclusión social (ignorar) ha pasado del
14,2% al 9,5% y una forma de agresión física indirecta, como “esconderle
sus cosas”, se producía en un 22% y ha disminuido al 16%. También es significativa
la evolución de una de las formas graves de bullying, el acoso
sexual, cuya frecuencia baja del 2% al 0,7%.
Agresores
Desde
la perspectiva de quienes se reconocen “agresores”, también han disminuido
las agresiones verbales, como insultar, del 46% al 32% y “poner motes
ofensivos” del 38% al 29,2%. Mientras que a las dos formas de exclusión
social, “ignorar” pasa del 39% al 33% y “no dejar participar” del 14%
al 1, “pegar” va del 7,3% al 5,3% y “amenazar para meter miedo” del 7,4%
al 4,3%.
Esperanza Ochaíta,
una de las directoras del informe realizado por la Universidad Autónoma
de Madrid, reveló que, a pesar de la importante repercusión que han tenido
algunos lamentables casos de ciberbullying, nuestros resultados
demuestran que, por el momento, no se trata de un fenómeno muy extendido
entre nuestros estudiantes de secundaria, ya que sólo alrededor del 5%
identifica las nuevas tecnologías como instrumentos para los abusos que
reciben y protagonizan”.
De este informe
se desprende que los agresores siguen siendo preferentemente chicos, aunque
las chicas siempre están más implicadas en “hablar mal de otros u otras”.
El maltrato se produce con mayor frecuencia en los primeros cursos de
la ESO y de igual manera en las distintas comunidades autónomas, tanto
en zonas rurales como urbanas.
Mientras que
la maledicencia se origina más en los centros privados y concertados que
en los públicos, algunas formas de exclusión social tienen mayor incidencia
en los concertados.
Inmigrantes
Debido
al aumento de escolares de origen inmigrante en los últimos años, esta
investigación ha incorporado como novedad “ser de origen nacional o extranjero”
y los resultados demuestran que el 20% de los extranjeros, el doble que
los autóctonos, declara ser “ignorados” por su compañeros. Además, son
más frecuentes las víctimas inmigrantes de “amenazas con armas”, 1,9%
frente al 0,4% de los autóctonos.
Tanto en el
informe 1999 como en el 2006, alrededor de la mitad del alumnado afirma
que “a veces algunos estudiantes se meten con los profesores”, pero en
este último ha aumentado la proporción de los que no lo han observado
“nunca”.
Según Esperanza
Ochaíta, en 2006 los escolares “víctimas” tienden a contarlo en menor
medida a los amigos, aunque ésta sigue siendo la respuesta mayoritaria
en ambos estudios, y aumenta el porcentaje que lo comunica al profesorado.
Así como, muestra una evolución positiva la ayuda que recibe la víctima
de maltrato.
Esta experta,
confirma que en la incidencia de los malos tratos entre alumnos, el porcentaje
de docentes que dice haberlos presenciado no ha variado significativamente
entre 1999 y 2006. En cuanto a la “intervención”, aumenta en 2006 el porcentaje
de jefes de estudio que “redactan parte”, que “derivan los casos al Departamento
de Orientación”, que “proponen apertura de expediente en el Consejo Escolar”
y que “hablan con las familias”. Por último, subraya un aumento importante
de jefes de estudio que adscriben a sus centros en programas de convivencia
y que desarrollan otros programas de intervención.
Evolución
positiva
Durante
su intervención, Enrique Múgica precisó que, desde la presentación del
primer informe, “han sido puestas en práctica muchas de sus recomendaciones
y se han multiplicado las políticas y las líneas de intervención frente
a la violencia escolar, al tiempo que se ha tomado conciencia progresivamente
de la importancia del problema y de la necesidad de atajarlo de manera
inmediata”. De igual modo, el informe 2006 constata la disminución en
las conductas de acoso escolar más frecuentes y menos graves, como el
maltrato verbal, insultos o motes ofensivos, que se reducen en más de
un 30%.
“El panorama
del maltrato entre iguales en el ámbito escolar ha mejorado en estos años
y, tanto por parte de los alumnos como de los profesores, la incidencia
del maltrato ha tendido claramente a disminuir”, puntualizó.
No obstante,
Enrique Múgica advierte que en todos los centros siguen produciéndose
situaciones de acoso y, prácticamente, todas las formas de maltrato, “aunque
con un grado de incidencia inversamente proporcional a su gravedad”.
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