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holístico
de la educación parte de un origen multicausal de los problemas entendiendo,
por tanto, que su solución requiere de la intervención de múltiples factores.
Vano sería pretender que los conflictos debidos a un origen psicológico,
familiar, social, de contexto, con factores que se derivan de la dificultad
creciente del sistema educativo de adaptarse a los cambios profundos que
acontecen en todos los niveles, tuvieran su solución en un solo marco:
la Escuela.
Este modelo
de escuelas isla, cuya función es educar inmersas en un contexto
social que apunta a menudo en sentido totalmente contrario a lo que se
pretende inculcar al alumnado, constituye, creemos, uno de los principales
problemas, a saber, la incoherencia entre “lo que se dice que hay que
hacer” y “lo que se ve que realmente se hace”, no sólo en la violencia
de algunas películas o videojuegos, sino en la propia realidad de los
telediarios. No sólo se hacen películas violentas cuyo contenido hay que
dosificar a los jóvenes. El problema es que vivimos en una sociedad violenta,
donde la resolución de conflictos no pasa por el diálogo o la empatía
sino que se va convirtiendo en “normal” una escalada que no excluye el
insulto, la descalificación del contrario con argumentos que no merecen
tal nombre hasta llegar a la mismísima confrontación armada.
Partimos, entonces,
de la base de que sólo una sociedad equitativa y acorde con los principios
de cooperación y reconocimiento y valoración de la diversidad en un sentido
amplio (desde la étnica a la política pasando por la de orientación sexual,
etc.) puede servir de adecuado sustrato para una Educación que merezca
ese nombre. Es toda la tribu la que educa apuntaba José A. Marina
y no se puede encomendar a la Escuela (en exclusiva) la responsabilidad
de hacerlo. Ni siquiera a la “mejor escuela del mundo”. Sencillamente
sería partir de un error conceptual.
Deseamos hacer
constar como punto de partida que, a partir de esa premisa, sólo nos cabe
hablar de procesos de mejora, no de soluciones definitivas e inmutables.
Proponer estas últimas creemos que sería auto-engañarnos y engañar a la
comunidad educativa (prácticamente todo el país somos alumnos, familias
de alumnos o profesionales de la educación). Pero se puede mejorar, y
mucho, si aplicamos una serie de medidas, contrastadas ya por la práctica
educativa, desde el primer momento de la vida escolar.
Líneas
básicas de actuación
Pasamos,
pues, a exponerlas de manera esquemática y sucinta en forma de siete líneas
básicas de actuación:
1. Acciones
a favor de la inclusión escolar, especialmente en las Etapas obligatorias
y en la Educación Infantil: el éxito escolar es un derecho.
Detección temprana
de problemas de conducta y estilos de aprendizaje a cargo de Equipos de
profesionales especializados, reforzando los actualmente existentes. Según
F. Cerezo (U. de Murcia), especialista en Psicología Evolutiva, el 4,5
% del alumnado de Educación Infantil manifiesta, de forma detectable,
problemas en relación con conductas agresivas. Estas conductas, que entrarían
más propiamente dentro de la psicopatología, son tanto más tratables cuanto
más precozmente son diagnosticadas. De no ser así nos podemos encontrar
con que estamos tratando con un alumno con déficit de control de la impulsividad
o una psicosis importante usando para ello las pautas y protocolos habituales
para conductas disruptivas y/o indisciplinadas.
De la misma
forma y aquí nos situamos ya muy lejos de cualquier forma de patología,
sabemos que cada uno de nosotros aprende a un ritmo, de una forma y con
unas motivaciones diferentes, a través de la combinación única de siete
formas de inteligencia diversas (Gardner) sin que ello deba de servir
de base a una “jerarquización” de las mismas.
Establecimiento
de Planes para la Atención a la Diversidad. Consecuencia del punto anterior,
y de otros factores, es la necesidad de caminar hacia una enseñanza que
parta del alumno contemplado en su totalidad: estilo de aprendizaje, situación
familiar, social y de contexto, particularidades derivadas de su comunidad
cultural, grupo étnico, creencias, afinidades, sociabilidad y estado emocional,
entre otras. Después ese alumnado se distribuye en grupos-clases, ciclos
y etapas, correspondiendo a cada uno de estos escalones un tratamiento
diferenciado y variable en cada curso académico que, de no tenerse en
cuenta, nos conduce a la consideración de los procesos educativos cómo
algo estático, cuándo, bien lo sabemos, son permanentemente cambiantes.
Un buen Plan
de Atención a la Diversidad contempla todos estos aspectos (y a veces
aún más). Se podrá aducir que estamos soñando, pero afortunadamente no
es así, pues en TEE-REDES tenemos como rutina no establecer propuestas
que no hayan sido contrastadas con la práctica educativa. Lo que aquí
se propone es la práctica habitual en varios países nórdicos y en numerosos
Centros educativos españoles. De entre ellos citaremos tan sólo el CP
Cervantes de Bunyol (Valencia) y el IES Fernando de los Ríos en Fuente
Vaqueros (Granada), pidiendo disculpas a otros muchos colegios o institutos
en los que esta práctica de auténtica excelencia educativa está
normalizada y protocolizada.
Se hace necesaria
la incorporación de nuevos perfiles profesionales que faciliten todas
las medidas que anteceden y buena parte de las que siguen. Sin ellas el
trabajo que se plantea resultará muy difícil y, en algunos casos, imposible.
Nos referimos a educadores sociales, trabajadores sociales, mediadores
socioculturales y familiares, profesorado de apoyo especializado, etc.
En muchos casos se hace necesario, además, el refuerzo de los perfiles
ya existentes dentro de los Departamentos de Orientación.
Medidas de
refuerzo de la autonomía de los Centros (organizativa, pedagógica y presupuestaria).
Esta medida es una de las que mejores resultados académicos da de acuerdo
con las conclusiones extraídas en los Informes PISA de la OCDE (2000 y
2003).
Refuerzo de
la coordinación horizontal sobre la base de reuniones operativas del profesorado
del grupo, nivel y etapa y establecimiento de coordinadores de cada uno
con la correspondiente liberación de carga lectiva. Una experiencia realizada
en ocho Institutos del País Valenciano a cargo de Juli Pascual (IES Historiador
Chavás) demuestra la relación existente entre las reuniones periódicas
de los profesores de grupo, el rendimiento escolar y la mejora de los
indicadores de buen clima escolar. En estas reuniones se gestiona, además
del análisis individual, la coordinación en metodologías, contenidos,
ritmos, criterios de evaluación, etc.
A pesar de
los esfuerzos ya realizados se puede atenuar aún más el tránsito entre
etapas (sobre todo entre Primaria y ESO) y ciclos (primer y segundo ciclos
de la ESO) buscando la optimización de medidas educativas. Se puede evitar
la disparidad de criterios demasiado acentuada así como tender a una mayor
globalización curricular y disminución del número de profesores por grupo
de acuerdo con el excelente resultado que ha tenido la introducción de
los ámbitos en los Programas de Diversificación Curricular, donde
titula más del 80% del alumnado.
Disminución
de las ratios
Está
demostrado por numerosos estudios que la disminución de las ratios mejora
el rendimiento escolar debido, entre otras causas, al aumento de las interacciones
positivas alumno-profesor-alumno.
Es importante
resaltar que es fundamental aumentar las cuotas del protagonismo del
alumnado en su propio aprendizaje. Esta propuesta es muy importante
pues, cómo demuestra María José Díaz-Aguado (U. Complutense de Madrid)
en varios trabajos, de esta forma se incrementa significativamente la
motivación para el aprendizaje, factor de primera magnitud para
lograr la inclusividad, toda vez que ésta no ha llegado ni llegará nunca
de la mano de enunciados abstractos (cultura del esfuerzo y otros) por
mucho que figuren en los Preámbulos de Leyes u otras disposiciones legislativas,
estatales o autonómicas. Entre los métodos que incrementan ese protagonismo
conviene destacar el Aprendizaje Cooperativo en Grupos Heterogéneos, que
después de más de tres décadas de aplicación en todo el mundo ha demostrado,
entre otras muchas ventajas, aumentar el rendimiento académico de forma
importante por medio de la interacción entre iguales.
Esta importante
estrategia es, asimismo, de una importancia vital en la eliminación de
las barreras artificiales creadas entre grupos étnicos, comunidades culturales,
géneros, etc., ayudando con ello a la mejora muy significativa del nivel
relacional y convivencial dentro del aula.
Por otra parte
reconvierte la labor docente, caminando desde la lección magistral
(necesaria en algunas ocasiones, pero no cómo único método) hacia
un reparto del poder en el aula que, lejos de disminuir la importancia
del profesorado, la incrementa a través de la sustitución de una autoridad
indiscutible, por otra basada en el ejercicio de una labor de coordinación
de Grupos de trabajo, mucho más acorde con la estructura social colaborativa
que sería deseable inculcar por su eficacia en el rendimiento académico
y la mejora de la convivencia entre alumnado-alumnado y profesorado-alumnado.
Las experiencias
de autorregulación en el aprendizaje y gestión cooperativa del
aula tal y como se aplican, por poner sólo un ejemplo, en la Ikastola
Arizmendi del Valle del Alto Deba (Guipúzcoa) están demostrando una gran
eficacia académica y en el desarrollo de hábitos de convivencia y trabajo
en grupo. De la misma forma la aplicación de los proyectos de ayuda
entre iguales (donde el alumnado más avanzado académicamente ayuda
a quienes tienen más dificultades en el aula) están dando unos
excelentes resultados tanto académicos cómo en el ámbito relacional ,
incluso, sin cambio metodológico alguno
Son asimismo
pasos importantes los cambios metodológicos que implican mutaciones
conceptuales básicas y afectan, incluso, a algunos paradigmas educativos
clásicos, los cuales se sustituyen por otros mucho más acordes con la
sociedad y los entornos actuales. La incorporación de las Tecnologías
de la Información y la Comunicación (TIC), más allá de la informatización
de los Centros, permite ajustar aún más la vida escolar con las
formas de comunicación y búsqueda-procesamiento de la información presentes
en el ámbito actual del medio donde se desenvuelven nuestros jóvenes.
Hoy en día ya está claro que Internet, lejos de ser una moda y con todos
los inconvenientes que puede presentar su uso inadecuado, constituye otra
forma de aprender y comunicarse que no tiene marcha atrás.
Interculturalidad
2.
Tratamiento de la diversidad desde una óptica libre de estereotipos. El
modelo educativo integrador o de la interculturalidad puede proporcionar
una medida crucial en los procesos de mejora del clima escolar. Desde
el enfoque holístico que caracteriza el trabajo de TEE-Redes, la interculturalidad
dentro del escenario educativo se podría definir como aquella trama de
interacciones que se da entre todos los miembros de la comunidad que actúa
en dicho escenario. Ahora bien, esas interacciones al menos se caracterizan:
por darse en contextos de multiculturalidad significativa, esto
es, en aquellos contextos en los que la diversidad cultural, presente
entre los miembros de la comunidad escolar, juega un papel relevante en
el establecimiento y desarrollo de las relaciones; por ser incluyentes
e inclusivas o, dicho de otro modo, no ser relaciones excluyentes
ni exclusivas en todos los sentidos; porque permiten negociar y consensuar
con todos los miembros de la comunidad escolar las pautas y normas
que regirán dichas relaciones, teniendo siempre en cuenta las modificaciones
y ajustes que cada nueva realidad pueda necesitar, puesto que la realidad
y las relaciones son dinámicas y están en constante cambio porque
tratan de equilibrar las relaciones de poder establecidas en cualquier
marco institucional respetando todas las identidades, y porque ofrecen
a cada actor la posibilidad de ser y sentirse responsable de sus
propias acciones y posiciones, y de las consecuencias –tanto positivas
como negativas- en que éstas derivan.
Los protagonistas
en la interculturalidad son todas y cada una de las personas que se encuentran
en ese espacio y comparten, así, un tiempo, unas actividades, unos recursos.
De esta comunidad escolar, algunas personas que proceden de contextos
muy diversos han vivido al menos una parte significativa de su experiencia
vital en uno o varios ámbitos de socialización diferentes a aquel en el
que se encuentran en ese momento. El aprovechamiento de estas experiencias,
de esta diversidad en la actividad pedagógica cotidiana del Centro puede
abrir unas posibilidades educativas enormes.
Nuestro desconocimiento
e indiferencia ante la diversidad, a menudo inconsciente, pueden, sin
embargo, convertir a las personas que la aportan (que al fin y al cabo
somos todas) en un obstáculo permanente que no hace más que generar problemas
e incomprensión. Entramos, de esta manera, en la dinámica de culpar a
la víctima (ellos) o de hacernos las víctimas (yo o nosotros);
es decir, de establecer relaciones enfrentadas, asimétricas.
Cuando somos
conscientes de que es en la interacción cotidiana en la que construimos,
negociamos, cuestionamos o, incluso, echamos por tierra fronteras (sociales,
geopolíticas, ideológicas…), estereotipos y prejuicios, nuestra visión
del asunto varía, lo cual nos permite posicionarnos y actuar en base a
nuestra responsabilidad, toda vez que los profesionales de la educación
tenemos mayor influencia de la que a veces pensamos.
La construcción,
tanto discursiva como material, de una realidad (excluyente) u otra (inclusiva,
integradora e intercultural) está en nuestras manos, en las manos de todos
los miembros que constituimos la comunidad escolar. Debemos ser conscientes
y consecuentes con nuestra acción y sus repercusiones.
Cambios
educativos
3.
Introducción de los cambios educativos necesarios que tengan en cuenta
la situación relacional y emocional en el aula.
La Educación
en la actualidad no puede plantearse capacitar y formar personas tan solo
desde un punto de vista académico ignorando los aspectos emocionales.
La Educación
Emocional es una herramienta útil para el quehacer educativo.
Sus principios constituyen en sí un enfoque pedagógico excelente, fácilmente
aplicable en el marco educativo.
Es importante
desarrollar el crecimiento social y emocional de los niños y adolescentes,
mejorando aptitudes para la relación interpersonal y creando auto-aceptación,
autoestima, y auto-eficacia. Está demostrado que todo aprendizaje es posible
y más efectivo en personas emocionalmente equilibradas.
De acuerdo
con lo dicho anteriormente planteamos la necesidad de aplicar los principios
de la Educación Emocional para conseguir:
- Mayor conciencia
de las emociones, los pensamientos y la forma en que se relacionan entre
ellos.
- El incremento
del vocabulario emocional.
- El proceso
de cambio, de emociones disfuncionales a emociones más funcionales o armónicas.
- El proceso
de auto-aceptación como persona.
- El estilo
de comunicación asertiva.
- Nuevas conductas
para aprender a tomar decisiones más armónicas y positivas.
- La valorización
de los logros y las posibilidades de cada uno.
Ya que la Educación
Emocional aporta:
- En el aspecto disciplinario: porque enfatiza la responsabilidad
de los propios actos pensamientos y emociones.
- Como filosofía
moral: porque favorece la aceptación personal y de los
otros disminuyendo por ejemplo la vergüenza y la discriminación.
- En el aspecto académico: porque favorece la formación del pensamiento
científico y objetivo.
- En las relaciones sociales: porque mejora la capacidad personal
y grupal en el respeto a los derechos propios y ajenos, el manejo eficaz
de las relaciones sociales y la resolución de problemas.
- Como sistema
de valores: porque prepara a los niños y jóvenes para
afrontar retos y compromisos con responsabilidad, mejorando la tolerancia
a la frustración.
Y estas propuestas
de cambio deben ser aplicadas también a los docentes ya que de esta forma:
- Proporcionamos
los elementos que aporta la Educación Emocional como instrumentos de aplicación
práctica que posibiliten el mejor desarrollo de las tareas del docente
en el aula.
- Aplicamos
sus técnicas de forma preventiva y en la resolución de problemáticas específicas
y candentes de los grupos escolares, tales como: falta de interés, problemas
de integración, problemas de violencia, baja tolerancia a la frustración,
etc.
En cuanto a
la Educación Emocional aplicada al ámbito del bienestar docente, nos extendemos
más en el apartado siguiente.
Medidas
preventivas
4. Establecimiento de medidas preventivas para evitar el deterioro de
las condiciones relativas a la salud laboral (especialmente psicológica)
del profesorado.
Es
necesario que la famosa frase “lo urgente impide hacer lo importante”
vuelva a ser objeto de reflexión a la hora de relacionarnos con nuestros
alumnos y compañeros de claustro. Generalmente, a través del desempeño
de lo cotidiano, los profesionales de la educación entramos en una vorágine,
en la que el conseguir los objetivos marcados por las asignaturas impartidas
se nos presenta como prioritario y, al no llegar, nos angustiamos entrando
en una dinámica de estrés y de agobio que nos deja exhaustos. El resultado
final es una persona agotada, desmotivada y mucho más peligroso: desencantada
y quemada.
Si
a esto le sumamos algunos aspectos de disrupción en el aula, podremos
entender que el clima que se establece diariamente viene a ser muy parecido
a un campeonato de boxeo en el que gana el más fuerte y, con un grupo
de adolescentes y un profesor desconectado de sí mismo, lo más fácil y
habitual es que gane el grupo. La situación es triste porque en la educación
no se trata de ganar o perder, sino de aprender juntos.
Esta
carrera enloquecida comienza a cobrar factura, primero lentamente y después
a un compás vertiginoso, en nuestro cuerpo, en la forma de pensar y en
nuestro estado emocional.
La
reflexión, la observación y el dejar un lugar y un espacio de tiempo para
situarnos y retomar el hecho de que estamos tratando con personas por
partida doble (ellos y nosotros) desaparecen, dejando, a cambio, la consecución
de los objetivos marcados como única meta.
Es importante
comenzar a observar determinados síntomas que nos van dando pautas sobre
el tramo de carrera en el que nos encontramos.
Mensajes
o código corporal
Nuestro
cuerpo, nos envía señales que nos van advirtiendo sobre aspectos no procesados
correctamente. Cuando hacemos caso omiso de las mismas, o bien actuamos
“callándolo” (tomando calmantes…), termina hablando más alto y enfermamos.
Algunas de estas señales iniciales son las siguientes:
- No respirar en profundidad.
- Mandíbulas tensas.
- Problemas de boca.
- Problemas de intestinos.
- Comer cuando se está alterado.
- Picotear o fumar a menudo.
- Dolores en todo el cuerpo sobre todo en hombros, cervicales y piernas.
- Insomnio.
Resulta
interesante realizar un autochequeo en diferentes aspectos del
estado de nuestros pensamientos y emociones, fundamentados en nuestras
creencias y valores.
En
el primero de los aspectos sería interesante trabajar partiendo de la
Programación
Neurolingüística (PNL) pensamientos tales como: “siempre me pasa lo mismo”, “este trabajo
es muy duro”, “no llego, estoy agotado”, “esta clase es terrible”, “lo
he intentado todo”… Y esto para evitar caer en pautas de comportamiento
que se han revelado ineficaces y que, a falta de otras, repetimos una
y otra vez, con el mismo resultado negativo. Pensamos que la PNL, está
aún insuficientemente aplicada en el ámbito educativo.
En esta
línea y en cuanto al aspecto emocional, debemos tener en cuenta (ver
Anexo 1) que un cambio en nuestras emociones supone elaborar
todo un nuevo circuito neural que implica un cambio de creencias y valores,
capacidades, identidad y comportamiento. Dicho así, nos puede parecer
inabordable; pero debemos tener en cuenta que los grandes cambios, los
enormes edificios, se construyen a base de ladrillos. En este caso, cada
ladrillo supondría un plan de acción en lo cotidiano: se trata de hacer
pequeños ensayos en aquellos espacios de interrelación más sencillos
para nosotros y, así, poder posteriormente aplicarlo en otros más costosos.
Ante cualquiera
de estas señales lo más sensato sería tomarse un momento al día para descargar
tensiones acumuladas y dejar en vacío nuestra mente. Existen técnicas
que nos facilitan vaciar la mente de pensamientos repetitivos, ya que
estos conectan con una emoción negativa y entramos directamente en el
circuito del estrés.
Todo
lo expuesto hasta aquí se refiere al profesional de la educación
como individuo, pero es importante, también, contemplar la posibilidad,
en nuestro entorno y con los compañeros que trabajamos, de establecer
relaciones positivas, colaborativas con nuestros compañeros en la línea
de establecer Grupos de Apoyo en el marco del Centro.
Democratización de la vida en el
Centro
5.Democratización de la vida en el Centro. Este proceso o, mejor, la iniciación
del mismo en muchos casos, responde a varias necesidades. La coherencia
entre los valores que se pretenden inculcar y las estructuras del Centro
educativo y en ese aspecto estamos planeando la participación efectiva
de toda la comunidad escolar, especialmente del alumnado. En cualquier
caso este planteamiento comprende, aunque va más allá de la existencia
de Consejos Escolares. En este sentido citaremos a Cruz Pérez (U. de Valencia)
y sus trabajos y experiencias sobre este tema, especialmente en lo referido
a las Asambleas de Aula.
De aquí
se infiere en primer lugar la negociación de las normativas de aula así
como de otros documentos de Centro (Reglamento de Régimen Interno). Una
vez más nos encontramos con que la negociación y el diálogo, especialmente
con el alumnado, suponen mucho más un refuerzo de los lazos de convivencia
que la aparición de síntomas de una debilidad mal entendida.
Por último
con este proceso en avance se nota una mejora casi inmediata del bienestar
en el Centro y de los factores que configuran un buen clima escolar,
creando lo que se han denominado Centros dialogantes versus
Centros autoritarios.
Técnicas
de Resolución Pacífica de Conflictos
6.
Técnicas de Resolución Pacífica de Conflictos. ¿Qué es un conflicto?
Los conflictos son situaciones dentro de un proceso interrelacional
que nace, crece, se desarrolla y puede, a veces, transformarse y desaparecer,
y otras permanecer relativamente estacionario. Los conflictos son situaciones
en las que dos o más personas entran en oposición o desacuerdo; en el
que predominan las interacciones antagónicas, porque sus posiciones, intereses,
necesidades, deseos o valores son incompatibles o bien son percibidos
por las partes como incompatibles; interacciones en las que las personas
que intervienen lo hacen como seres totales, donde juegan un papel muy
importante las emociones y los sentimientos; que algunas veces, pero no
siempre, pueden ser procesos conflictivos agresivos; que se caracterizan
por ser procesos co-construidos por las partes, y donde las relaciones
entre las partes en conflicto puede salir robustecidas o deterioradas
en función de cómo se desarrolle el proceso de resolución.
Por todo esto
podemos decir que el conflicto es un proceso complejo y, por tanto, no
puede ser totalmente abarcado en una definición, pues siempre quedan elementos
fuera.
Canalizar
conflictos
¿Debemos
prevenir los conflictos o debemos enseñar a canalizarlos y manejarlos
de forma constructiva?
"Para
que la civilización sobreviva debe cultivar la ciencia de las relaciones
humanas, la capacidad de todas las personas de toda clase para convivir
juntas, en el mismo mundo y en paz". (Franklin Delano
Roosevelt).
Los
conflictos se producen continuamente. Son una parte normal e inevitable
de la vida. Lo que determina que los conflictos sean destructivos o constructivos
no es su existencia, sino el modo en que se los maneja.
Hay escuelas
que desestiman, ocultan o niegan el conflicto, lo manejan de forma burocrática
y/o improvisada. Las escuelas que valoran el conflicto lo manejan de forma
constructiva y tratan de buscar soluciones satisfactorias para todas las
partes implicadas.
Las escuelas
que desestiman el conflicto suponen que todos los conflictos son negativos
y carecen de valor y, en consecuencia, la meta es eliminarlos, suprimirlos,
evitarlos y negar su existencia. Cuando se encuentran arrinconados en
un conflicto, los participantes tratan de ganar. Por lo tanto para ellos
los conflictos son una fuente de problemas que les producen temor, angustia,
inseguridad. Estas escuelas no enseñan (ni a los alumnos, ni a los docentes)
cómo hay que manejar los conflictos.
Las escuelas
que valoran el conflicto reconocen que los conflictos son inevitables,
intrínsecos a las relaciones interpersonales pudiendo constituir una experiencia
de aprendizaje. Los conflictos no son problemas son parte de las soluciones.
Estas escuelas organizan a los alumnos en grupos de aprendizaje cooperativo
y a los docentes en equipos de enseñanza.
Mientras la
persona tenga establecido y afianzado un circuito neuronal en donde primen
creencias de violencia como defensa del propio individuo, éste seguirá
funcionando más o menos “educadamente”, pero desde un volcán en erupción
en estado latente. La violencia y la agresividad se van consolidando a
lo largo de la vida de la persona, en un “riego por goteo” en el que intervienen
las gotas de: la Sociedad (como comentábamos en el anterior artículo),
la publicidad, los juegos, la familia, el grupo de iguales… donde cada
experiencia en la que se obtiene un beneficio (usando la fuerza, o constituyéndose
en foco de atención permanente, etc) refuerza la creencia que la sustenta.
Dado que este asentamiento o incorporación de la violencia y la agresividad
es otra vez multifactorial, desde el Centro educativo pueden realizarse
actuaciones con grupos de iguales que faciliten una mejor resolución
de conflictos utilizando la Mediación, los Programas de Competencia
Social o cualquier otra técnica; pero sin olvidar que, sea cual sea
la que utilicemos, tiene que contemplar un cambio de creencias respecto
al hecho que se ha producido; de lo contrario, opinamos sería quedarse
en la superficie.
Se
hace necesario caminar hacia escuelas que valoren el conflicto, lo que
es el conflicto, el valor del conflicto y la necesidad de un programa
de resolución de conflictos (ver Anexo 2).
Los
conflictos manejados de forma positiva ayudan a madurar: asumir la perspectiva
de otra persona ayuda al adolescente a ser menos egocéntrico y adquirir
conocimientos sobre sí mismo: qué es lo que le enfada, qué es lo que le
asusta, qué es lo importante para él.
La confianza
en sus habilidades le alienta a ser más cooperativo y, cuanto mejor aprende
el enfoque cooperativo del manejo de los conflictos, más sano tenderá
a ser desde el punto de vista psicológico y más capaz de trabajar con
la tensión y la adversidad.
Durante algún
tiempo, se han llevado a cabo en la enseñanza grupos de Habilidades Sociales,
con el fin de establecer nuevos comportamientos que faciliten la interrelación.
Este tipo de actuación puede ayudar, que duda cabe; pero si tan sólo ponemos
el acento en esta forma de trabajo, podemos estar formando (dependiendo
de las creencias y estadios morales) delincuentes de guante blanco, como
bien dice Manuel Segura. Por esta razón, los Programas de Competencia
Social desarrollados por Segura en España introducen las habilidades cognitivas
“enseñar a pensar” y la evolución moral desde el egocentrismo más absoluto
hacia formas mas relacionales en sentido positivo.
Contexto
comunitario
7.
Progresiva inserción de los procesos educativos en un contexto comunitario
amplio dentro del marco de su entorno más próximo. Se trata de establecer
la implicación de todos los sectores y factores sociales posibles dentro
del marco de la acción educativa. Conviene dejar claro que el primer encuentro
ha de producirse con las familias. Y esto desde un punto de vista no sólo
participativo-democrático, sino por criterios de eficacia. Es imposible
continuar con ese “pasar la pelota” entre profesorado y familias. Sencillamente
porque no genera más que grietas por donde se diluye la coherencia necesaria
para una acción tanto educativa-académica, como de mejora de la convivencia.
Se trata de cerrar esa culpabilización mutua que existe en ocasiones y
que destruye los cimientos de una acción común para el diálogo en
el planteamiento de normas, la exigencia de límites y la educación en
valores. Conviene deshacer al falso dilema ¿es la familia o la
Escuela la que educa? Es importante revitalizar las Escuelas de
Padres y Madres desde una perspectiva colaborativa y no en una
única dirección: Centro-Familias.
Se trata de
aprovechar la experiencia de los planes de absentismo más eficaces puestos
en marcha en los cuales es imprescindible la relación Centro-Familia.
Merecen mención
en este punto las Comunidades de Aprendizaje que incorporan las
familias a la propia aula (abuelos inclusive), aprovechando de ellos habilidades
y experiencias.
Optimización
de recursos
Desde
otro punto de vista, hay que caminar hacia una optimización de todos los
recursos educativos que tiene la comunidad rural o urbana donde está asentado
el Centro: Servicios Sociales municipales, Sanidad, Centros Culturales,
Bibliotecas, exposiciones, ONG’s, Asociaciones de Vecinos, etc.: “la tribu
que educa” a la que aludíamos anteriormente.
En este sentido
sería muy útil caminar hacia los Planes Educativos de Ciudad (PEC)
desarrollados hace ya algunos años en Barcelona (Proyecto Éxito), por
ejemplo, así cómo los municipios integrados en la Red de Ciudades Educadoras
que, en esta misma línea, se vienen reuniendo en distintas capitales europeas,
ensayando e intercambiando propuestas.
¿Es posible,
por poner un ejemplo llamativo, proceder a una adecuada respuesta a la
diversidad en el caso de la población inmigrante de reciente llegada a
España sin contemplar al/a la alumn@ en una perspectiva sociofamiliar
integrada?
Al principio
del artículo citábamos una serie de líneas principales de actuación, ya
expuestas más arriba, y también una serie de medidas generales que constituyen
un marco para su aplicación:
- Consideramos
el Centro educativo y su comunidad escolar como los protagonistas del
cambio. Ahora queda más claro que ser protagonistas no significa estar
solos ante los procesos, sino establecer los tiempos, las medidas,
el orden, el ritmo del proceso, etc.
- Participamos
de la idea de que la mejora de la convivencia es inseparable de la mejora
del resto de procesos educativos de los que forma parte y que éstos pueden
distribuirse a corto, medio y largo plazo, obteniéndose mejores resultados
cuanto más sostenidos estén en el tiempo (Escuelas que aprenden)
- Se hace necesario
un replanteamiento y mejor coordinación entre las distintas redes de formación
del profesorado, a favor de los procesos de formación en Centros y apoyo
externo (asesoría) en procesos de mejora a los Grupos de Trabajo de que
se doten. También es importante implantar un proceso de formación tutorizada
del profesorado de nueva incorporación, así como Planes de formación
específicos dirigidos a colectivos singularizados: equipos directivos,
Departamentos de Orientación, etc.
- Para el avance,
es importante la creación de diferentes formas de acceso al intercambio
de experiencias educativas. Este fue el origen de nuestro Taller,
que preconiza la creación de Redes de Centros que intercambian experiencias
(Proyecto enRed).
- Partimos
de la base de que los Programas de Convivencia establecidos en el ámbito
estatal, autonómico y de Centro partan de la idea de que la prevención
o, en su caso, la intervención es más eficaz cuanto más temprana (Infantil
y Primaria) sea su puesta en marcha.
La inestabilidad
de las plantillas está suponiendo en la práctica de muchos Centros un
serio inconveniente para el mantenimiento de Programas de mejora sostenidos
en el tiempo. Pensamos que este problema, junto con la incentivación de
l@s profesionales que participan en tareas de innovación o puestos de
difícil desempeño constituye el objeto de un debate ya inaplazable.
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¿Estoy
siendo coherente conmigo?
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Digo
que sí para quedar bien, sin tener en cuenta si me tensa
llevarlo a cabo
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¿Como
ando de autoestima?
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¿Me
estoy comparando con los demás?
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Dejar
responsabilidades.
Intentar controlarlo todo
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¿Soy
capaz de delegar realmente, sin intervenir, aunque el otro
lo haga mal?
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Acepto
el cambio
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¿Me
sitúo en el recuerdo? ¿Me estoy dando mensajes de cómo deben
de ser las cosas o personas en lugar de admitir como son para
intervenir eficazmente?
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¿Cómo
está mi espacio emocional?
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¿Me
estoy dando un tiempo para relajarme y conectarme conmigo
mismo/a? ¿Soy capaz de diferenciarme emocionalmente de lo
que le pasa al otro?
¿Me
siento juzgad@ y observad@?
¿Tengo
la capacidad de dar un No por respuesta, o de expresar lo
que necesito sin tener en cuenta lo que puede opinar el otro?
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¿Cómo
voy con “el pedir apoyos”?
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¿Soy
capaz de reconocer que me hace falta información, otro punto
de vista? ¿Sería capaz de pedir un testigo en mi clase para
que me dé una opinión externa sobre mis fallos y aciertos?
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¿Cómo
anda mi foco de atención?
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¿Me
fijo sobre todo en lo que falta? ¿Focalizo en lo que hay?
¿Me sitúo, mitad/mitad?
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¿Como
anda mi perfeccionismo?
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¿Me
gusta dejarlo todo atado y bien atado? ¿Me obsesiono con lo
que me ocurre?
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¿Cómo
esta mi acción?
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¿No
paro en todo el día y el tiempo no me llega?
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Anexo
II
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MANEJO DESTRUCTIVO
(CONFLICTO |
MANEJO CONSTRUCTIVO
(CONFLICTO) |
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Un participante gana a expensas del otro.
Los participantes se sienten heridos, resentidos, coléricos
y desconfiados.
Disminuye la posibilidad de resolver constructivamente los
conflictos futuros.
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Todos los participantes logran metas.
Los participantes se respetan más y se tienen más confianza
recíproca.
Aumenta el potencial para resolver constructivamente los
conflictos futuros.
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