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Madrid. MARGARITA GIRON
Más
de 800 profesionales del ámbito social y educativo han participado el
IV Congreso Anual de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, que,
bajo el título “Sociedad, familia y drogas”, se ha celebrado en tres ciudades
españolas, Sevilla, Valencia y Madrid.
Los
más de 40 expertos de reconocido prestigio que han intervenido en este
encuentro han puesto de manifiesto el considerable incremento en el consumo
de drogas, sobre todo cocaína y cánnabis, que se ha producido en los últimos
años en nuestra sociedad, señalando que afecta, además, a todas las clases
sociales y grupos sociodemográficos.
En
este sentido, se ha pasado de la alarma social que provocaba el consumo
de heroína en décadas anteriores, a los “consumos integrados” de hoy en
día, que han hecho desaparecer el riesgo de marginación. Es decir, la
gente piensa que el problema del consumo de drogas ha desaparecido o al
menos se ha reducido de forma significativa. Sin embargo, los jóvenes
que consumen cocaína o cánnabis, conocen y asumen los efectos de estas
sustancias, como pérdida de memoría, dificultad para estudiar, tristeza,
ganas de no hacer nada, en el caso del cánnabis, e insomnio, depresión
y problemas económicos en el caso del consumo de cocaína.
Consumo
aceptado
Para
los expertos, este fenómeno de normalización social en el consumo de drogas
contribuye a que esta se conviertan en elemento imprescindible en el ocio
de jóvenes y adolescentes. Consumir drogas, incluso de forma abusiva,
durante la diversión es algo aceptable y aceptado socialmente, siempre
que no invadan otros espacios como el trabajo o el estudio.
El
hecho de que las drogas y sus problemas ya no aparezcan en los primeros
puestos de las encuestas sobre preocupación social, induce a pensar en
cierta “insensibilidad social”. Esto, unido a la existencia de consumidores
adultos, de años de duración en el consumo, y la convivencia de más de
25 años con el fenómeno, ha facilitado una desdramatización social del
riesgo. Además, para Santiago De Torres, exdirector del Plan Nacional
sobre Drogas, “el aumento de la oferta de servicios sociales y sanitarios
ha provocado una disminución de la responsabilización de la familia, institución
que al principio asumía casi en solitario la atención a las personas con
problemas, con lo que conlleva de disminución de angustia percibida y
transmitida”.
Valores
de riesgo
Los
expertos también señalan que existen claramente en la sociedad una serie
de “valores de riesgo”, como la competitividad, el afán de experimentación,
el inmediatismo, la insolidaridad, el liberalismo sexual, o el hedonismo,
todos ellos avalados por la publicidad. El consumo de drogas, por tanto,
sintonizan perfectamente con los valores y estilos de vida actuales.
Otra
de las conclusiones de este congreso insiste en la importancia de conocer
que las drogas no tienen consecuencias solamente en el ámbito socio-sanitario
sino también consecuencias psicológicas como fracaso escolar, violencia,
accidentes, o dificultades de relación interpersonal.
Los
expertos también se muestran de acuerdo en que las medidas legales no
pueden por si solas resolver los problemas asociados al consumo de drogas.
“Es utópico pensar que la vía legal puede resolver de raíz los problemas.
La solución debe plantearse como algo más integral, primando los esfuerzos
educativos de cara a la prevención”, explican.
En
este sentido, la escuela adquiere un papel protagonista, en su papel de
promover la madurez personal y el sentido de la responsabilidad entre
los jóvenes. Para ello, es necesario que no se limite a informar, sino
que conforme actitudes, valores y comportamientos que permanezcan en el
tiempo. “La información, por si sola, quizás nunca pueda demostrar que
los riesgos de consumir drogas son superiores a los placeres”, señala
Julio Carabaña, catedrático de Sociología de la UCM.
Nuevas
estrategias
La
mayoría de los expertos reunidos en el congreso señalan la necesidad de
reformular las estrategias de intervención que actualmente se utilizan,
dando mayor protagonismo a los jóvenes en las iniciativas de prevención
y en las alternativas de ocio y tiempo libre. De hecho, algunos expertos
afirman que “en ocasiones el mundo adulto puede creer que ha encontrado
la panacea, cuando lo que plantea no tiene ningún sentido ni interés para
los jóvenes”. Se trata, por tanto de conocer mejor la situación, hacer
diagnósticos más realistas y plantear mejores estrategias.
También
ponen el acento en la importancia de que la sociedad civil asuma más protagonismo
en este problema, comenzando por recuperar el protagonismo del movimiento
asociativo que permitiría una mayor movilización social.
Por
último, los expertos recuerdan que las drogas existen y existirán siempre,
por lo que hay que centrar los esfuerzos en tratar de minimizar al máximo
los problemas derivados de su consumo. “ES inútil que en una sociedad
que consume drogas, pretendamos que los jóvenes sean los únicos que no
las consuma”, apunta Jaume Funes, secretario de Familias e Infancia de
la Generalitat de Cataluña.
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