Salvador Ordóñez reforzará la vocación internacional de la UIMP

Madrid. La ministra de Educación y Ciencia, Mercedes Cabrera, presidió el pasado día 28 de noviembre, en la sede del MEC, el acto oficial de toma de posesión de Salvador Ordóñez como rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).
El nuevo rector de la UIMP, Salvador Ordóñez, anunció en Santander, días después de su toma de posesión, que pretende que la decana de las universidades de verano “refuerce su vocación internacional, sumando a su actividad a grandes centros científicos de Europa y EEUU”, así como ahondar en su espíritu fundacional de “renovar la vida intelectual española”.
El nuevo rector defiende que la Universidad Internacional Pelayo Menéndez debe “reflexionar sobre su pasado glorioso” con motivo del 75 aniversario de su fundación, que se cumplirá en 2007, y profundizar en “las señas de identidad” de aquellos primeros seminarios de verano de los años treinta, cuando por sus aulas de Santander pasaba “lo más granado de la ciencia y las letras”.
Salvador Ordóñez eligió Santander para realizar su primera comparecencia pública como rector en reconocimiento al peso que la capital cántabra tiene en el pasado y el presente de la UIMP, según informa Efe, y lo hizo provisto de un programa de los primeros cursos, los de 1933. “Si yo fuera de Santander, me sentiría orgulloso de aquellos cursos”, significó el nuevo rector, quien no ocultó su admiración por el fundador de la UIMP en 1932, Fernando de los Ríos, y por los miembros de la Junta de Ampliación de Estudios e Investigación Científica, la precursora del CSIC, que impulsaron su creación. Por ese motivo, anunció que las claves de sus primeros cursos como rector serán reflexionar sobre la historia de la UIMP y “la edad de plata” de la ciencia en España, y potenciar la vocación de renovación intelectual que tiene la universidad.

Transferencia de conocimiento a la sociedad.  “Esta universidad nació con un espíritu de renovación de la vida intelectual española y eso es lo que debe presidir nuestras actuaciones futuras”, dijo Ordóñez, quien explicó que trabajará para que la UIMP se convierta en el foro donde las universidades españolas “transfieran su conocimiento a la sociedad y que desea incorporar a su actividad a universidades europeas y norteamericanas, así como a centros internacionales de investigación”, entre los que citó al Instituto Max Planck de Alemania o al Joint Researh Centre, de la Comisión Europea, y agregó que “eso nos daría la oportunidad de ver cosas nuevas y de intercambiar experiencias, algo que buena falta nos hace en la renovación de las universidades”.
Ordóñez añadió que “las universidades españolas son hoy las mejores que hemos tenido nunca, pero eso no significa que debamos estar satisfechos. Hay que pedir nuevos cambios, hay que mantenerse en la línea como los primeros, los mejores".
En su primer año de mandato, Ordóñez también quiere potenciar la informatización de la UIMP, con un espíritu que resumió con la frase “espero que el pendrive sustituya a los apuntes”, y entre sus iniciativas para conseguirlo figuran, según precisó, la de crear un “campus virtual” dentro de la UIMP e instalar sistemas que permitan que buena parte de sus actividades se puedan seguir por Internet.
El nuevo rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo es catedrático de Petrología y Geoquímica y ha ejercido la docencia en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad de Alicante, de la que fue rector antes de asumir la Secretaría de Estado de Universidades e Investigación.


Salvador Ordóñez durante la toma de posesión como rector de la UIMP.
(Foto: Rafael Martínez)
 

La III Conferencia Internacional sobre
Educación Superior avala la acreditación
como garantía de la calidad

Madrid. La creciente liberalización de la educación superior y la competitividad internacional del sector son algunos de los motivos por los que las universidades buscan en la acreditación una forma de garantizar su calidad, según se constató en la III Conferencia Internacional sobre Educación Superior, celebrada, durante los días 27 a 29 de noviembre, en la Universidad Politécnica de Cataluña y que contó con la participación de 420 profesionales y expertos nacionales y extranjeros.
Una cincuentena de expertos de todo el mundo han elaborado un estudio que certifica que la acreditación de los estudios de grado superior es la mejor forma de garantizar su calidad ante el proceso de globalización y creciente liberalización del sector. El citado informe, auspiciado por la Red Global de Universidades para la Innovación (GUNI, siglas en inglés) bajo el título “Acreditación para la garantía de la calidad: ¿qué hay en juego?”, fue presentado en la Conferencia de Barcelona.
Según pone de manifiesto el Informe 2007, los expertos, procedentes tanto de países desarrollados como en vías de desarrollo, coinciden en afirmar que la acreditación es un instrumento para garantizar la calidad de la educación superior en todo el mundo y, con ella, la confianza de la sociedad en la calidad de programas e instituciones.
En el estudio se pone de relieve que la demanda de educación superior crece vertiginosamente, y que se ha pasado de 13 millones de estudiantes, en el año 1960, a 132 millones el año 2004. Este crecimiento ha comportado un aumento progresivo de instituciones de educación superior y la creación de un mercado donde cada vez es más preocupante garantizar la calidad de le educación.
La percepción global de la necesidad de procesos de acreditación en educación superior está pasando a ser un hecho innegable: un 42% de los expertos en formación superior interrogados en una encuesta realizada por la Red Global de Universidades para la Innovación cree necesaria la acreditación internacional, y un 41% más condiciona esta necesidad a la forma en que la acreditación se lleve a cabo.

Acreditación internacional. En rueda de prensa, el rector de la Universidad Politécnica de Cataluña y presidente de la GUNI, Antoni Giró, significó, según informa Efe, que ante la proliferación de nuevos estudios y centros “la acreditación ayuda a aumentar la calidad de la enseñanza superior”.
Además, según explicó la responsable de la sección para la reforma, innovación y garantía de la calidad de la educación superior de la UNESCO, Stamenka Uvalic-Trumbic, cada vez está creciendo más el fenómeno de la educación internacional, por lo que “se deben establecer unas líneas maestras que inspiren la creación de más acreditaciones también a nivel internacional”.
Habitualmente, las acreditaciones y certificaciones de estudios e instituciones educativas de grado superior las dan sólo organismos de ámbitos nacionales o incluso regionales, aunque se establecen vínculos con otros organismos similares de otros estados.
En España, la encargada de este ámbito es la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y la Acreditación (ANECA), creada en 2002, aunque hay también once agencias autonómicas más. El editor del informe, Bikas C.Sanyal, acogió muy positivamente el sistema español en cuanto a la evaluación, pero apuntó asimismo “que todavía no dispone de un sistema formal de acreditación”.
Actualmente, 142 países en todo el mundo disponen de algún mecanismo para garantizar la calidad de la educación superior y, de ellos, la acreditación es el más utilizado. En Europa, 22 países disponen de agencias que acreditan, habitualmente de titularidad estatal, mientras que hay cuatro países que todavía están en proceso de establecer un sistema de acreditación y siete que cuentan con un sistema de garantía de la calidad basado sólo en la evaluación.
En Estados Unidos la acreditación es realizada por organismos independientes del gobierno federal, mientras que en Latinoamérica catorce países tienen acreditación institucional, en África sólo siete y en los Estados árabes sólo un país, el mismo número que en Asia.
Los expertos coincidieron en señalar que un buen sistema de acreditación evitaría la proliferación del fraude en el sistema educativo superior, que, aunque no abunda, se ha dado alguna vez. Algunas instituciones fraudulentas ofrecen cursos por Internet, con páginas web muy llamativas, y afirman estar acreditadas por la UNESCO u otras instituciones, cuando no es así.

 
   
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