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Madrid.
ROSAURA
CALLEJA
Los senadores
Pedro Gordillo (PP), Ana Luisa Durán (PSOE), Rosa Nuria Aleixandre (CiU),
Francisco Javier Maqueda (PNV) y María Assumpta Baig de Entesa Catalana
de Progrés celebraron una rueda de prensa, en la que especificaron que
esta ponencia se reunirá a puerta cerrada y en la que intervendrán autoridades
y expertos relacionados con la educación, “incluidos quienes están sufriendo
el problema” y que hay 25 personas en la lista, que aún no está cerrada,
precisó la senadora socialista.
Mientras el
representante popular advirtió de “la cruda realidad” que se vive en los
colegios, la socialista Ana Luisa Durán explicó que esta ponencia abordará
la violencia en las aulas de forma general. Ante la pregunta de si debería
tipificarse la violencia escolar como delito, respondió que “era pronto
para pronunciarse” y que su intención es realizar un trabajo serio y que
lleve recomendaciones o iniciativas parlamentarias, que sirvan para todos
independientemente de quien gobierne.
Educación
para la Ciudadanía
Por
su parte, Mercedes Cabrera ha manifestado en el Congreso que “se preocupa
y se ocupa” de mejorar la convivencia escolar, erradicar cualquier síntoma
de violencia y aplicar la “tolerancia cero” a estos actos. La ministra
de Educación y Ciencia ha criticado las declaraciones que ha realizado
el arzobispo de Granada, Javier Martínez, sobre la asignatura de Educación
para la Ciudadanía. Este prelado apeló a la desobediencia civil y a la
objeción de conciencia si no se salvaguarda el derecho de los padres,
mientras que Cabrera reitera que “no hay nada” en la asignatura que sea
“una irrupción en la moral privada o en el derecho de los padres a la
educación de sus hijos”.
La titular
del MEC apuesta por educar en valores cívicos y ciudadanos para atajar
la violencia escolar, que “en realidad se genera fuera de los centros,
pero se manifiesta en ellos”, afirmó. “Las sanciones pueden ser muy necesarias
en momentos determinados, pero siempre han de ser constructivas para que
contribuyan a solucionar el problema, corrigiendo comportamientos sin
limitarse a castigar determinadas actitudes”, afirmó.
Evolución
De
igual modo, Alejandro Tiana ha asegurado que el MEC no cuenta “con datos
suficientes” que permitan afirmar que la violencia y el acoso escolar
haya aumentado en los últimos años, pero “lo que si ha aumentado es la
sensibilidad social y la conciencia de que ningún caso de este tipo es
tolerable”, matizó. El secretario general de Educación ha revelado que
su Departamento está pendiente de un nuevo análisis realizado por el Defensor
del Pueblo sobre la violencia y el acoso escolar, que se hará público
a comienzos de 2007 y que “nos permitirá comprobar la evolución de este
fenómeno en los últimos cinco años”. También señaló que el MEC abordará
el problema de forma coordinada con las comunidades autónomas y aludió
al plan acordado con los siete principales sindicatos de la enseñanza,
las asociaciones de padres y otros colectivos.
Si bien Ana
Pastor, secretaria de Política Social y Bienestar del PP, plantea la posibilidad
de tipificar el acoso escolar como delito en el Código Penal, la Fiscalía
Superior de Justicia de Cataluña ha propuesto considerar como atentado
(castigado con penas de dos a cuatro años de cárcel) las agresiones graves
a maestros y médicos y Cándido Conde-Pumpido, fiscal general del Estado,
ha manifestado su apoyo a esta propuesta. En este sentido, Alejandro Tiana
asegura que su Departamento no puede entrar “en el ámbito de la acción
de la justicia y que son los fiscales y los jueces quienes tienen que
interpretar la Ley”.
Sindicatos
En
esta línea, ANPE-Madrid ha solicitado a la Fiscalía de Madrid el reconocimiento
del profesor como autoridad pública, en consonancia con las propuestas
de los Fiscales Jefes de los Tribunales Superiores de Justicia de Andalucía
y Cataluña. Según un comunicado de este sindicato, “tras casi un año de
funcionamiento del Defensor del Profesor- más de 1400 llamadas han denunciado
agresiones en el diario desempeño de los docentes- resulta imperioso instar
a la Administración a la adopción de esta y otras medidas que permitan
recuperar a la figura del profesor su intrínseca dignidad”.
Paralelamente
a ello, la Federación de Enseñanza de CC.OO exige al MEC y a las comunidades
autónomas la puesta en práctica de las siguientes medidas para responder
con contundencia y rapidez a cualquier tipo de agresión física o moral
al profesorado: considerar la actividad docente como profesión de difícil
desempeño; tratar las agresiones físicas o verbales a docentes por los
adultos, como una agresión a funcionario público; mientras que para los
menores, cuando hayan fracasado las medidas educativas correctivas será
de aplicación lo determinado en la legislación correspondiente, entre
otras. Así como, este sindicato entiende que la conflictividad escolar
no es exclusiva de un entorno social o territorial determinado, de una
clase social o de un tipo de familia, sino que afecta a todos los centros
escolares públicos y privados.
Responsabilidad
administrativa
Por
su parte, CSI-CSIF afirma que ha obtenido varias sentencias favorables
que califican las agresiones al profesorado como delito de atentado. También
considera negativo que se trate de transmitir la creencia de que la escuela
es un “espacio de impunidad, ya que es falso y con ello solo se consigue
alentar a los violentos” que perciben que sus conductas “carecen de reproche
penal”. Esta organización reivindica que sea la Administración la que
ejerza la acusación particular pero en el caso de que no lo hiciera, correspondería
al profesor agredido.
FETE-UGT reclama
mayor implicación administrativa en los casos de agresiones al profesorado
y muestra su satisfacción de que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña
se haya hecho eco de la difícil situación en la que se encuentran los
centros y el profesorado, pero esto no significa que todas las situaciones
de falta de convivencia tengan que judicializarse. También propone posibles
actuaciones para la mejora de la convivencia.
Según recientes
declaraciones, Angel Acebes, secretario general del PP, atribuye la violencia
escolar al “desprecio” de los socialistas hacia los “valores y principios
que hacen posible la convivencia en paz” y acusó al PSOE de despreciar
valores como el esfuerzo, la autoridad, familia y el respeto”. Para atajar
este fenómeno, Ana Pastor plantea una ley integral para prevenir la violencia
escolar y fomentar la convivencia en las aulas, que contemplaría permisos
para que los padres se ausenten del trabajo e ir a los centros para hablar
con los profesores, la utilización de un teléfono gratuito que recoja
denuncias de agresiones y atención psicológica y la elaboración de un
catálogo de derechos y deberes de alumnos, profesores y padres.
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