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Madrid.
JULIA FERNÁNDEZ
Hace 125 años
Aureliano Ibarra y Manzoni (Alicante 1834-Elche 1890) se preguntaba en
su obra Ilici, su situación y antigüedades acerca de “qué gentes
fueron las primeras que vinieron á armar sus chozas sobre su suelo, estacionándose
en él, para dar el ser á un nuevo pueblo, animación y vida á una comarca,
en cuya tierra yace mezclado el polvo con sus restos?”; confirmaba que
por los campos de Ilici encontró “hachas de piedra de diferentes tamaños,
de granito, de jaspe otras, dardos ó puntas de flecha, y cuchillos de
pedernal, granos, ó cuentas, de diversas piedras y conchas perforadas
para collares; de la época posterior, á la que pertenecen los anteriores,
grandes aros de pendientes de metal, y un grandísimo depósito, según opinión
de los inteligentes, de puntas de lanza, de bronce” y concluía que “desde
los más remotos tiempos, ha estado habitado el suelo objeto de nuestra
atención”.
Motor intelectual
y principal soporte del conocimiento, aún somero sobre las primeras experiencias
comunitarias en el territorio español, son sus extraordinarias hazañas
de arqueólogo particular en Alicante desde donde se establecen algunas
líneas maestras del relato que estos días, y hasta el 21 de enero, acoge
el Museo Arqueológico Nacional con ocasión del regreso a su casa de La
Dama de Elche: Iberia, Hispania, Spania. Una mirada desde Ilici en
el ensueño de la primaria España.
1000
años
Bajo
el patrocinio de la Caja de Ahorros del Mediterráneo y la organización
del Ministerio de Cultura se presenta la síntesis que, los comisarios
Mauro Hernández y Lorenzo Abad, partiendo de los vestigios de la ciudad
de Ilici (Elche) entre los años 500 a.C. y 500 d.C. y de otros yacimientos
cercanos que reflejan la transformación de los pueblos del Levante español
a lo largo del citado milenio, han realizado sobre una de las ciudades
que perduró durante todo ese tiempo, que fue capital de la Contestania
ibérica, colonia romana con el nombre de Colonia Iulia Ilici Augusta,
y obispado visigodo. Una mirada desde Ilici, que viene también
a integrar sus referencias geográficas de Cartago Nova, Lucentum y Valentia,
Illunum, el mar y el Portus Ilicitanus y a explicar por extensión cómo
fue el sucesivo estar cultural de gran parte del territorio español.
Tres grandes
secciones agrupan más de doscientos objetos de uso cotidiano, testimonios
históricos de primera importancia, vestigios de la vida económica, social
y política, muestras de la ornamentación de edificios públicos y privados,
elementos de comercio e intercambio, pinceladas de la vida y la muerte,
entre los que se encuentran vasijas, exvotos y restos neolíticos, ajuares
de oro forjados durante la dominación romana o monedas acuñadas al término
del gobierno visigodo, procedentes de museos arqueológicos de toda España
y de colecciones privadas, se concentran en esta muestra plasmando rasgos
de la vida que discurrió por la ciudad de Ilici a lo largo de un milenio
en el que tres culturas se implantaron, conjugaron y desaparecieron.
Regreso
de la Dama
Envuelta
en expectación y encerrada en extremas medidas de seguridad la Dama de
Elche, el símbolo de la cultura ibérica, ha vuelto al Museo Arqueológico
Nacional después de su visita al Museo Arqueológico de la ciudad alicantina
de Elche durante seis meses y como pieza externa del montaje expositivo
Iberia... -un privilegio que en el resto de ciudades se ha soslayado
con el vaciado que se hizo del original- que une el contenido de la muestra
con el de la nueva sala de Escultura Ibérica que estos días se abre al
público.
Renovada según
las más modernas consideraciones museísticas y recogiendo todos los conocimientos
que se han ido obteniendo sobre el conjunto de piezas que el Museo alberga
la sala 20 del Arqueológico destaca sorprendentemente por su claro discurso
artístico –en el que el eje es una Dama de Elche flanqueada por la Dama
de Baza y la Dama del cerro de los Santos- y por su afán esclarecedor
pero nada dogmático: “La sala responde a la necesidad de adecuar el museo
a los nuevos tiempos y –aseguraba Julián Martínez, director general de
Bellas Artes, en su presentación a la sociedad- una ventana a lo que será
el futuro museo cuando se acometa su importante proyecto de remodelación
integral”.
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