La CONCAPA pide que se garantice
la libertad de enseñanza
El congreso de los padres católicos debate sobre el derecho y la responsabilidad de las familias en la educación de los niños
La CONCAPA ha pedido que se respete la libertad de crear centros docentes y el derecho de los padres
a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos. El Congreso de esta organización ha planteado el establecimiento de unas enseñanzas mínimas comunes en todo el Estado para favorecer la vertebración del sistema educativo, y ha reclamado plena escolarización atendiendo a la demanda de las familias.
La CONCAPA quiere que se impulse la enseñanza de lenguas extranjeras desde el segundo ciclo de la Educación Infantil, y que se incorporen las nuevas tecnologías. (Foto: Rafael Martínez)

Madrid. G. A.
La Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos (CONCAPA) ha celebrado en Cáceres su XVII Congreso Nacional, en que ha debatido sobre el tema “La educación, derecho y responsabilidad de la familia”. Los participantes también han tratado otras cuestiones, como la nueva Ley Orgánica de Educación (LOE) y el cheque escolar, y han analizado la realidad de otros sistemas educativos europeos.
Los trabajos de este Congreso se han plasmado en unas conclusiones, en las que la CONCAPA vuelve a denunciar que “desde algunas instancias sociales y políticas se intenta coartar la libertad de crear centros docentes y, sobre todo, el derecho a elegir el tipo de educación y el centro que las familias desean para sus hijos”. E insiste en que la educación y el sistema educativo se han convertido en “cuestión de confrontación política”.
Esta organización cree que la promulgación de la LOE “abre la puerta a una política educativa que atenta contra la familia y sus derechos esenciales” y, al mismo tiempo, “explora mecanismos para el adoctrinamiento social de las nuevas generaciones”. Considera que supone “el mantenimiento de una ordenación académica y un modelo educativo que han llevado a los estudiantes españoles a situarse a la cola de los países de nuestro entorno”. Y dice que implica “una distribución de competencias políticas y administrativas que pueden ser causa de desvertebración del sistema, de diferencias sustanciales en el diseño del modelo educativo y de creación de barreras para la movilidad y la interrelación social”.

Equidad

Los padres católicos niegan que la calidad educativa sea un elemento opuesto a la equidad, “pues ambas van inevitablemente unidas”. Por ello, piensan que “la atención a la diversidad no debe suponer en ningún caso la igualación a la baja de los resultados, sino el mecanismo para poner a disposición de cada uno aquello que necesita según sus circunstancias personales, familiares y sociales”.
Durante el Congreso se ha debatido igualmente una ponencia marco sobre “El papel de los padres en la educación”, en la que se desarrollan aspectos como el derecho a educar, el sistema educativo, la libertad y la gratuidad de enseñanza, la calidad y la equidad educativa, el movimiento asociativo de padres, etc. En ella la CONCAPA reclama una “enseñanza mínima común” para todos los alumnos en todas las comunidades autónomas, “con el fin de favorecer la vertebración del sistema educativo. Esas enseñanzas mínimas supondrán el 65% del currículo, o el 55% cuando exista otra lengua oficial distinta del castellano.
Para garantizar el derecho a la educación quiere que se asegure “una escolarización plena y de calidad” en las enseñanzas obligatorias, “respetando la libre elección de las familias”, y que se adopten medidas para asegurar también la escolarización en las no obligatorias, “de acuerdo con la demanda de los padres”. Además, quiere un modelo de financiación de las enseñanzas con fondos públicos, “que atienda a las necesidades del alumnado y de la familia, al tiempo que incentive la prestación del servicio por parte de los distintos centros docentes”.

Mejorar la calidad

La CONCAPA considera que para mejorar la calidad de la enseñanza hay que establecer como “principios básicos” los valores del esfuerzo y la exigencia personal; impulsar la formación de lenguas extranjeras desde el segundo ciclo de la Educación Infantil; procurar la “incorporación progresiva y permanente” de las nuevas tecnologías en todas las etapas; y dar un tratamiento específico al conocimiento y las habilidades básicas en lengua, lectura, lengua extranjera y cálculo. Y propone asimismo “un solo modelo de ordenación académica” durante los dos primeros cursos de la ESO, fortaleciendo en ellos las asignaturas instrumentales, y la progresiva orientación en el segundo ciclo hacia las opciones humanística, científica y tecnológica”, y potenciando la acción tutorial en todas las etapas.
Por último, reclama “atención preferente” a los centros ubicados en zonas geográfica o socialmente deprimidas, “favoreciendo la permanencia del profesorado e incrementando la dotación de recursos”. Y pide “consideración especial” a los colegios de zonas rurales, el establecimiento de un sistema de becas y ayudas al estudio “que valore únicamente la situación social, económica y familiar de los beneficiarios”, y la creación y aplicación de procedimientos que permitan la detección temprana de los alumnos que precisen de atenciones específicas.

 

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