Expansión y prestigio

El Instituto Cervantes publica la Enciclopedia del español en el mundo y confirma el incremento del interés por nuestra lengua

Con unas cifras que lo sitúan en el segundo puesto en el aprendizaje mundial de lenguas y con unas perspectivas de difusión sorprendentes, el
español entra en el siglo XXI con la solidez del vehículo que toda sociedad quiere tener. El estudio realizado desde el Instituto Cervantes sitúa con cifras su potencia y muestra desde todos los ámbitos de la cultura su real potencial.

Madrid. JULIA FERNÁNDEZ
“Hará casi treinta años –un milisegundo en la historia de una lengua- me detuve en el Gran Bazar de Estambul a comprar unas alpargatas. El tenderete ocupaba menos que un rincón entre un pilar y una tienda de alfombras. El tendero era un cincuentón ceniciento, malhumorado por la estrechez de su destino. O acaso por lo mucho que nos costaba entendernos. (…) Por fin, harto de probarme alpargatas equivocadas el comerciante acertó a hablarme en español. Con altivez hija de la humillación le pregunté cómo era que hablaba –y tan bien- “mi” idioma. Nunca olvidaré su mirada condescendiente. Como si este sudamericano acabara de confirmarle nuestra proverbial arrogancia del “Nuevo Mundo”, me espetó: “Mis padres vinieron de la Ispania quinientos años ha”.
Este recuerdo del escritor chileno Carlos Franz, recogido en el ejemplar estudio Enciclopedia del español en el mundo, refleja con la hondura que el tema exige cómo el idioma crea el espacio de conexión entre distintas realidades y asume el ingente proceso de la historia: el español en sus hablantes y desde la perspectiva de la contemporaneidad, el pulso de una lengua que nunca antes estuvo más fuerte entre el conjunto de signos y sonidos de la escena internacional.

Mapamundi del español

 “Es el primer gran estudio, el más ambicioso de nuestros trabajos, es el mapamundi de la lengua española”, afirmaba el director del Instituto Cervantes, César Antonio Molina, en el acto de presentación de la Enciclopedia del español en el mundo. “Su balance es el mejor antídoto contra el pesimismo que hubo hace algún tiempo y un aliciente para tomar conciencia de las posibilidades de desarrollo de su presencia en el mundo”, según Molina.
Un año de investigación en el que han colaborado más de 400 personas, datos recopilados de ochenta y seis países, artículos firmados por doscientos veinte autores y dos grandes editoriales –Círculo de Lectores y Plaza & Janés- están detrás de este volumen que, con sus novecientas páginas, dibuja la auténtica presencia actual del español en el mundo en un recorrido que tiene sus escalas en los capítulos El español en cifras, El español por países (África, Oriente Próximo, Asia meridional y oriental, Pacífico Sur, América y Europa), La enseñanza del español como lengua extranjera, Lenguas cooficiales, El papel de las Comunidades Autónomas y Presente y futuro del español.
¿Algunas cifras? Son al menos 14 millones de estudiantes de español los que existen en el mundo, lo que lo convierte en la segunda lengua más estudiada del mundo, por detrás sólo del inglés; la mayor demanda se concentra en América con más de siete millones de estudiantes; en Europa son tres millones y medio de alumnos en 38 países; más de medio millón de alumnos en una quincena de países en África; 60.000 universitarios lo aprenden en Japón y en China se enseña como licenciatura en una veintena de universidades.

Difusión cultural

“Pero ¿saber una lengua, o leer unas muestras de una literatura, significa conocer un país, o como se dice hoy, remedando bien que mal a los antropólogos, familiarizarse con otra “cultura”? Es ésta una cuestión compleja (…) No puede estar más clara la utilidad del inglés. Es indivisible de la marcha de la ciencia y la tecnología. Si un joven biólogo español lleva a cabo experimentos importantes en un laboratorio nuevo de Villanueva del Trabuco, es obligatorio que redacte los resultados en inglés, o que lo haga un compañero suyo. De otra forma sus esfuerzos habrán sido inútiles. Pero el inglés no contribuye a su formación intelectual del modo que le correspondía hace medio siglo al francés. Es éste el hueco que nos interesa, la función que puede llevar a cabo la lengua española, en cuanto sucesora virtual de la francesa. Está en juego la formación de la persona –su cultura, en la acepción básica de la palabra- mediante modalidades literarias, artísticas y filosóficas de expresión”. Esta reflexión titulada “No cuántos, sino con qué sentido” con que el crítico, ensayista y miembro de la Real Academia Claudio Guillén colabora en la Enciclopedia del español en el mundo expresa el complejo entramado de variables que una cultura necesita para su difusión y cómo entre ellas la lengua tiene, siempre, una importancia central: “La lengua es la punta de lanza y detrás –comentaba César Antonio Molina- está la cultura como pieza fundamental para mostrar qué hemos sido y qué somos”.

Quince  cumpleaños

Gran parte de este anuario extraordinario, que el Instituto Cervantes ha publicado coincidiendo con su quince  cumpleaños, está dedicado precisamente al estudio de la presencia de los profesionales y artistas españoles e hispanoamericanos en el ámbito internacional. Escritores, músicos, artistas plásticos, cineastas, científicos y especialistas de nuevas tecnologías de la información y la comunicación analizan en cada actividad la resonancia que el conjunto de avances que la cultura en lengua española ha tenido en el resto del mundo. Un esperanzador recuento que sintetizaba el director del Instituto Cervantes con estas palabras de despedida: “Estamos viviendo uno de los mejores tiempos de nuestra cultura en el contexto internacional. Siempre hemos tenido mucha incidencia en la literatura y las artes plásticas pero ahora también existen grandes figuras en disciplinas como arquitectura, cine, ciencia, deporte...”. Son reflexiones que animan a estimarnos un poco más y a alejarnos del pensamiento degradante de lo nacional.

 

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