Los jóvenes más felices son los que combinan el trabajo con la diversión

La provisionalidad es la tónica dominante en la vida de cualquier joven de hoy

Los jóvenes que tienen una visión altruista del mundo, preocupados por el otro, por lo que pasa en su barrio, por el sentido de la vida, se declaran más felices que los que no asumen compromisos, se muestran hedonistas y colocan la diversión como su único objetivo. Según se desprende de un análisis comparativo realizado por el sociólogo Javier Elzo.
Los jóvenes españoles de hoy día disponen de más medios y recursos que los de cualquier generación anterior. (Fotos: Rafael Martínez)

Madrid. MARGARITA GIRON
Los jóvenes españoles de hoy en día relacionan la felicidad “con la adopción de valores altruistas y con el rechazo a los comportamientos incívicos”, según ha explicado el sociólogo y catedrático de la Universidad de Deusto, Javier Elzo, durante la presentación de su último libro titulado “Los jóvenes y la felicidad”.
El autor destaca en su obra que “los jóvenes que solamente piensan en la fiesta, beben y consumen drogas hasta que el cuerpo o el bolsillo aguanten están manifiestamente menos contentos con sus vidas que aquellos que saben aliar la fiesta (consumiendo con moderación o no consumiendo) con el trabajo, el estudio, el deporte o, simplemente, la vida cotidiana del día siguiente”.
En este sentido, subrayó que “se aburren menos porque el sentido de su vida está más allá de la mera juerga sin límites. Pero también señaló que un joven que no se relacione con amigos, viva retraído y encerrado en su mundo, aunque no fume, ni beba, ni tome droga alguna no es tampoco un joven feliz, en absoluto. Además, añade que factores como pensar en el futuro y prepararse para ello, tener controlado el dinero de bolsillo, buenas relaciones en casa, buenos amigos (no solamente compañeros) y no tener necesidad de los chats para quedar con desconocidos así como un aceptación crítica de las instituciones también se correlacionan positivamente con la felicidad.

Jóvenes y recursos

Para definir a los jóvenes españoles de hoy, Javier Elzo subraya que éstos, “especialmente los de menor edad, tienen más recursos que nunca juventud alguna ha tenido, pero les falta, en muchos casos, lo esencial: unos padres que tengan tiempo para estar con ellos”.
En este sentido hace hincapié en que este ha de ser “un tiempo de calidad” ya que en su opinión la acumulación de normas y prohibiciones a los hábitos de los jóvenes no es una solución a sus conflictos, sino que es “la ayuda a la educación en el seno de la familia la que debe ser potenciada para que educar a los hijos no suponga una discriminación laboral a los padres, en concreto a las madres”.
Este libro es el fruto de una labor de recopilación de datos de diversos estudios y encuestas sobre los jóvenes realizadas durante los últimos seis años, poniendo en relación los mismos con el concepto de felicidad.
Respecto a la diferencia de sexos, las chicas se plantean más un proyecto de vida que los chicos y puntúan más alto en los indicadores de felicidad.

Mujeres frustradas

Sin embargo, Elzo llama la atención sobre el síndrome de “mujer frustrada” un fenómeno que no tardará en producirse debido a una serie de dificultades y de rémoras reales que impiden que pese a su mayor y mejor formación avalada académicamente, las mujeres no tendrán acceso al mercado laboral en igualdad de condiciones que los hombres.
Elzo también señala que muchas veces los chavales están menos preocupados que los propios padres. Un joven hoy se hipoteca por 25 años, con un trabajo incierto, lo cual para un mayor puede resultar espantoso. Pero el joven vive así, porque vive en lo provisional. Saben que hoy todo es de un día para otro. De alguna manera han llegado a internalizar esa inseguridad, ese vivir el día a día, que pueden ser armas que nosotros no teníamos. Lo que parece claro es que va a ser más difícil tener una cierta seguridad en el futuro y cada vez será más importante la propia persona, y menos importante la familia de origen, los recursos económicos, los títulos que pueda tener y otra serie de aspectos que antes daban una cierta seguridad. Hoy va a importar el individuo con una cabeza “amueblada”, para lo cual será fundamental lo que dijo Jacques Delors: que los jóvenes hayan aprendido a aprender.

 

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