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Madrid.
G. A.
La Confederación
Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) ha pedido
al Ministerio y a las consejerías de Educación de las comunidades autónomas
que aúnen esfuerzos, para extender la gratuidad de los libros de texto
a todo el país. Además, ha solicitado al Gobierno central la asignación
de una partida presupuestaria específica para dicho fin en los próximos
Presupuestos Generales del Estado, y que acelere el traspaso de las competencias
sobre becas a las administraciones autonómicas, para que puedan destinar
esos fondos al desarrollo de programas de gratuidad. En su opinión se
incumple “el principio de igualdad de oportunidades”, pues en algunas
regiones las familias tienen que costearse la compra de esos libros.
Según CEAPA,
sólo Aragón y Castilla La Mancha han finalizado el proceso de implantación
de la gratuidad en la educación obligatoria, mientras que Andalucía, Canarias,
Cataluña, Euskadi, Galicia y La Rioja lo completarán en uno o dos años,
mediante un modelo de “préstamo y socialización” de libros de texto y
materiales curriculares, que esta organización considera el más adecuado.
Asturias y Cantabria entregan dinero a la práctica totalidad de las familias
para la compra de material en propiedad, mientras que Castilla y León,
Comunidad Valenciana, Madrid, Murcia y Navarra ofrecen ayudas que sólo
alcanzan a una parte de los estudiantes. Y “especialmente escandaloso
es el caso de Baleares, que apenas cuenta con ayudas”.
Más
inversiones
Además
ha reclamado “más inversión pública en educación, para equipararnos al
5,1% que invierten como media los miembros de la Unión Europea, e incluso
llegar al 7% que destinan los países nórdicos”. Y ha manifestado que las
administraciones educativas tienen que “impulsar decididamente el desarrollo
de programas de refuerzo para el alumnado de bajo rendimiento; las becas;
la incorporación de profesores de apoyo en asignaturas instrumentales;
la extensión de la educación de 0 a 3 años en la red pública; y los programas
para implicar de manera más activa a los padres en la escuela”. Ha pedido
asimismo medidas para mejorar el clima de convivencia, y recuerda que
“trabajar para compensar las desigualdades y a favor de la igualdad de
oportunidades incide en unos mejores resultados escolares al cabo de unos
años”.
También la
Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos
(CONCAPA) está preocupada por el tema de la convivencia escolar, y considera
que la “violencia creciente en las aulas” es uno de los “múltiples problemas
que aquejan a la educación española”, junto a otros como la “restricción
de los derechos y libertades de enseñanza constitucionales, la ausencia
de enseñanzas comunes y homologadas para todo el territorio nacional,
la imposición de asignaturas innecesarias, etc.”
Dirigentes
de esta organización se han entrevistado recientemente con la ministra
de Educación, Mercedes Cabrera, a quien han presentado sus propuestas
respecto al Plan de Convivencia Escolar, firmado por el MEC y los sindicatos
el pasado mes de marzo y al que se han adherido la mayoría de las organizaciones
más representativas de la comunidad escolar.
Plan
de Convivencia
La
CONCAPA ha lamentado ante la ministra no haber sido invitada a formar
parte de dicho plan, y ha manifestado su intención de intervenir en el
mismo “para que no sea sólo una declaración de intenciones, sino que se
aborde desde el régimen disciplinario de los centros (el procedimiento
administrativo actual es excesivamente largo) y se planteen sanciones
cívicas más inmediatas”. Ha pedido que los padres no pierdan representatividad
en el Consejo Escolar del Estado tras la inminente reforma de este organismo,
y que se arbitren fórmulas para aumentar su participación en los centros
escolares, mediante una mayor dotación a las APAs de “medios económicos
y humanos, un sistema claro y justo en cuanto a proporcionalidad, y unos
mecanismos para que puedan conciliar su vida laboral con la presencia
en las instituciones pertinentes”.
Los padres
católicos también quieren saber “cómo queda finalmente la asignatura de
Religión y si hay o no alternativa, puesto que su carencia lleva a discriminar
a los alumnos que la cursen porque supone una mayor carga lectiva para
los mismos”. Y han reiterado a la ministra su oposición a la nueva materia
de Educación para la Ciudadanía cuyos contenidos -afirman- “se están elaborando
de espaldas a la comunidad educativa”.
Esta Confederación
no se opone si es “una asignatura opcional o, en todo caso, transversal
para no recargar más a los alumnos”, y “si se estudian objetivamente los
derechos y deberes cívicos, si se habla de los derechos humanos y de los
tratados internacionales, etc.”. En cualquier caso, CONCAPA ha promovido
junto a la Unión Democrática de Estudiantes (UDE) una plataforma de oposición
a esta asignatura, y ha manifestado su intención de ejercer “el derecho
constitucional de todo ciudadano a la objeción de conciencia”, contra
el “adoctrinamiento político o moral de nuestros hijos”.
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