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empíricos,
“los escenarios materiales, que albergaron la infancia y enmarcaron su
sociabilidad; los tiempos que pautaron sus ritmos como cronogramas sociales
sobrepuestos a los movimientos naturales de los sujetos; los alumnos y
profesores que representaron con sus roles específicos la acción formativa
en el teatro cognitivo y emocional que fue la escuela; y las disciplinas
que pautaron el currículo”, explica.
Además, se
abordan las mediaciones metódicas, el ajuar de las instituciones y los
dispositivos que guiaron la gobernabilidad interna de las aulas. “Caja
negra” de la cultura escolar define Escolano al conjunto de estos aspectos,
ignorados por los manuales de la historia de la educación, pero que, a
su juicio, son los que más interesan a los lectores.
Intrahistoria
“Esta
obra no se propone ofrecer una historia social y política de la institución
escolar, aunque tenga que utilizar en su lenguaje y en sus estructuras,
algunas categorías procedentes de estas perspectivas analíticas. La historia
que aquí se presenta afecta sobre todo al estudio de la cultura de la
intraescuela, que hace referencia al examen de las prácticas y los discursos
en que se han ido codificando los modos de entender, de representar y
de poner en acción la educación institucional”, puntualiza. La escuela
como construcción cultural, la intrahistoria de las instituciones de formación
es la nueva vía que pretende ensayar esta publicación.
Mientras que
la primera parte recoge el ciclo del liberalismo, desde las primeras formulaciones
acerca de la instrucción pública a comienzos del siglo XIX hasta la Guerra
Civil, la segunda empieza en la posguerra y discurre hasta la actualidad.
A finales del siglo XIX, sólo un tercio de la población española sabía
leer y escribir y, en el caso de las mujeres, la tasa se reducía a un
cuarto. A comienzos del siglo XX, los hijos de las clases populares urbanas
y los pertenecientes al medio rural todavía tenían muy lejano el tiempo
de incorporarse masivamente a las escuelas para su instrucción elemental.
Calidad
y equidad
“La
escuela se ha configurado a lo largo de los dos últimos siglos en una
agencia universal de alfabetización y cultura para todos. En los años
de la transición política se alcanzó la mítica tasa del 100% de escolarización,
que constituyó un hito histórico. Hasta entonces, nuestra escuela fue
una institución muy precaria y arcaizante que dispensaba sólo a unos cuantos
una ración educativa rudimentaria”, precisa Escolano. Niños y niñas se
trataban de forma diferenciada, así como recibían distinta atención educativa
los alumnos según su clase social y los procedentes de medio rural o urbano.
“Hoy las leyes aspiran a conjugar calidad y equidad, otra cosa es que
estos objetivos se alcancen”, reconoce.
Si bien la
sociedad ha estimulado la modernización material de las estructuras escolares,
de la arquitectura y del utillaje, también hay tecnologías vernáculas,
ideadas por los enseñantes en el interior mismo del universo escolar.
“Los profesores para afrontar situaciones y resolver problemas, han practicado
a menudo el bricolage, un arte que ha dado origen a una determinada cultura
material interna o de oficio”, aclara este experto.
Currículum
También
ha colaborado en la edición de este volumen, Alejandro Tiana, secretario
general de Educación, con un capítulo dedicado a “El currículum. Viejos
y nuevos programas”, donde hace un repaso a la modernización y los cambios
que se fueron introduciendo en el currículum. En su opinión, “la “virtud”
de la obra es que satisface tanto el interés de los expertos como de aquellos
que no son especialistas en la materia”.
Por lo que
se refiere a los contenidos, Escolano especifica que “de leer, escribir,
calcular, rezar y bordar, a lo largo de estos dos siglos, el currículum
ha pasado a todo un complejo de disciplinas, organizadas a principios
del último siglo en la summa enciclopédica y fragmentadas ahora
en múltiples saberes que se sirven en los manuales o que se gestionan
desde la nueva geometría: el hipertexto”.
Hasta 1953
no han existido en España cuestionarios nacionales. Después, se han introducido
innovaciones sucesivamente, lo que constata el progresivo interés de los
gobiernos en la programación de contenidos.
Ilustraciones
Más
de cuatrocientas imágenes se reproducen en este volumen y algunas de ellas
se muestran por primera vez. El director de la obra reconoce el trabajo
del departamento editorial de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez en
la búsqueda de las ilustraciones y el diseño de la obra.
Según Antonio
Molero, otro de los colaboradores de la obra, esta no se fundamenta en
la nostalgia, sino que es un ejercicio de memoria enriquecido por la investigación
científica. Este catedrático de la Universidad de Alcalá de Henares, responsable
del capítulo dedicado a “Los enseñantes y su cultura profesional”, subraya
la importancia de las fotografías, carteles, catálogos, pinturas, edificios,
mapas, material escolar y títulos académicos que ilustran treinta campos
temáticos.
Nuevas
tecnologías
Las
tecnologías de la sociedad del conocimiento están modificando la vieja
ecología de las aulas, aunque sobreviven también los modos tradicionales
de comunicación. La historia de la escuela muestra que los cambios técnicos
en la enseñanza no conllevan procesos de sustitución de unos métodos por
otros. Por el contrario, las innovaciones se suelen acumular e hibridar
con las tradiciones que prolonga la memoria.
Agustín Escolano
propone que si examinamos las clases de hoy, a través de la cerradura
de la puerta o del ojo panóptico, observaremos estas persistencias, así
como las transformaciones que los modos nuevos de comunicación introducen
en las prácticas. “No es difícil constatar la cohabitación escolar de
prácticas arcaizantes con tecnologías avanzadas”, señala. A su juicio,
un rasgo que caracteriza la fusión y el eclecticismo de los códigos de
la vieja gramática de la escuela con las formas más modernas de información
y transmisión. “Este tipo de verificaciones son conclusiones que aporta
la historiografía, un segmento esencial para mostrar a los profesores
la virtualidad formativa de la memoria y para enseñarles pensar históricamente,
más allá de los reclamos de la simplista racionalidad instrumental”, concluye.
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Más
de cuatrocientas imágenes se reproducen en este volumen y algunas de ellas
se muestran por primera vez.
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