Paseo ilustrado por la cultura escolar

Un libro de la Fundación Germán Sánchez Rupérez recoge la evolución de la enseñanza desde el siglo XIX

Catorce expertos han colaborado en Historia ilustrada de la escuela en España. Dos siglos de perspectiva histórica, bajo la dirección de Agustín Escolano Benito y editada por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Veinte artículos y más de 400 imágenes reflejan la evolución de la enseñanza en nuestro país, desde las Cortes de Cádiz hasta la actualidad.
Agustín Escolano, director de la obra:
“La escuela se ha configurado a lo largo de los dos últimos siglos en una agencia universal de alfabetización y cultura para todos”

Madrid. ROSAURA CALLEJA
“Desde una perspectiva etnográfica, esta publicación recoge los aspectos que han sido catalogados como los `silencios´ de la historia de la educación tradicional, hasta ahora polarizada en torno al estudio de las ideas pedagógicas y de las políticas de educación”, revela Agustín Escolano, catedrático de Teoría e Historia de la Educación y director de la obra. En ella, la escuela se  examina  en  sus  registros

empíricos, “los escenarios materiales, que albergaron la infancia y enmarcaron su sociabilidad; los tiempos que pautaron sus ritmos como cronogramas sociales sobrepuestos a los movimientos naturales de los sujetos; los alumnos y profesores que representaron con sus roles específicos la acción formativa en el teatro cognitivo y emocional que fue la escuela; y las disciplinas que pautaron el currículo”, explica.
Además, se abordan las mediaciones metódicas, el ajuar de las instituciones y los dispositivos que guiaron la gobernabilidad interna de las aulas. “Caja negra” de la cultura escolar define Escolano al conjunto de estos aspectos, ignorados por los manuales de la historia de la educación, pero que, a su juicio, son los que más interesan a los lectores.

Intrahistoria

“Esta obra no se propone ofrecer una historia social y política de la institución escolar, aunque tenga que utilizar en su lenguaje y en sus estructuras, algunas categorías procedentes de estas perspectivas analíticas. La historia que aquí se presenta afecta sobre todo al estudio de la cultura de la intraescuela, que hace referencia al examen de las prácticas y los discursos en que se han ido codificando los modos de entender, de representar y de poner en acción la educación institucional”, puntualiza. La escuela como construcción cultural, la intrahistoria de las instituciones de formación es la nueva vía que pretende ensayar esta publicación.
Mientras que la primera parte recoge el ciclo del liberalismo, desde las primeras formulaciones acerca de la instrucción pública a comienzos del siglo XIX hasta la Guerra Civil, la segunda empieza en la posguerra y discurre hasta la actualidad. A finales del siglo XIX, sólo un tercio de la población española sabía leer y escribir y, en el caso de las mujeres, la tasa se reducía a un cuarto. A comienzos del siglo XX, los hijos de las clases populares urbanas y los pertenecientes al medio rural todavía tenían muy lejano el tiempo de incorporarse masivamente a las escuelas para su instrucción elemental.

Calidad y equidad

“La escuela se ha configurado a lo largo de los dos últimos siglos en una agencia universal de alfabetización y cultura para todos. En los años de la transición política se alcanzó la mítica tasa del 100% de escolarización, que constituyó un hito histórico. Hasta entonces, nuestra escuela fue una institución muy precaria y arcaizante que dispensaba sólo a unos cuantos una ración educativa rudimentaria”, precisa Escolano. Niños y niñas se trataban de forma diferenciada, así como recibían distinta atención educativa los alumnos según su clase social y los procedentes de medio rural o urbano. “Hoy las leyes aspiran a conjugar calidad y equidad, otra cosa es que estos objetivos se alcancen”, reconoce.
Si bien la sociedad ha estimulado la modernización material de las estructuras escolares, de la arquitectura y del utillaje, también hay tecnologías vernáculas, ideadas por los enseñantes en el interior mismo del universo escolar. “Los profesores para afrontar situaciones y resolver problemas, han practicado a menudo el bricolage, un arte que ha dado origen a una determinada cultura material interna o de oficio”, aclara este experto.

Currículum

También ha colaborado en la edición de este volumen, Alejandro Tiana, secretario general de Educación, con un capítulo dedicado a “El currículum. Viejos y nuevos programas”, donde hace un repaso a la modernización y los cambios que se fueron introduciendo en el currículum. En su opinión, “la “virtud” de la obra es que satisface tanto el interés de los expertos como de aquellos que no son especialistas en la materia”.
Por lo que se refiere a los contenidos, Escolano especifica que “de leer, escribir, calcular, rezar y bordar, a lo largo de estos dos siglos, el currículum ha pasado a todo un complejo de disciplinas, organizadas a principios del último siglo en la summa enciclopédica y fragmentadas ahora en múltiples saberes que se sirven en los manuales o que se gestionan desde la nueva geometría: el hipertexto”.
Hasta 1953 no han existido en España cuestionarios nacionales. Después, se han introducido innovaciones sucesivamente, lo que constata el progresivo interés de los gobiernos en la programación de contenidos.

Ilustraciones

Más de cuatrocientas imágenes se reproducen en este volumen y algunas de ellas se muestran por primera vez. El director de la obra reconoce el trabajo del departamento editorial de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez en la búsqueda de las ilustraciones y el diseño de la obra.
Según Antonio Molero, otro de los colaboradores de la obra, esta no se fundamenta en la nostalgia, sino que es un ejercicio de memoria enriquecido por la investigación científica. Este catedrático de la Universidad de Alcalá de Henares, responsable del capítulo dedicado a “Los enseñantes y su cultura profesional”, subraya la importancia de las fotografías, carteles, catálogos, pinturas, edificios, mapas, material escolar y títulos académicos que ilustran treinta campos temáticos.

Nuevas tecnologías

Las tecnologías de la sociedad del conocimiento están modificando la vieja ecología de las aulas, aunque sobreviven también los modos tradicionales de comunicación.  La historia de la escuela muestra que los cambios técnicos en la enseñanza no conllevan procesos de sustitución de unos métodos por otros. Por el contrario, las innovaciones se suelen acumular e hibridar con las tradiciones que prolonga la memoria.
Agustín Escolano propone que si examinamos las clases de hoy, a través de la cerradura de la puerta o del ojo panóptico, observaremos estas persistencias, así como las transformaciones que los modos nuevos de comunicación introducen en las prácticas. “No es difícil constatar la cohabitación escolar de prácticas arcaizantes con tecnologías avanzadas”, señala. A su juicio, un rasgo que caracteriza la fusión y el eclecticismo de los códigos de la vieja gramática de la escuela con las formas más modernas de información y transmisión. “Este tipo de verificaciones son conclusiones que aporta la historiografía, un segmento esencial para mostrar a los profesores la virtualidad formativa de la memoria y para enseñarles pensar históricamente, más allá de los reclamos de la simplista racionalidad instrumental”, concluye.

 

Más de cuatrocientas imágenes se reproducen en este volumen y algunas de ellas se muestran por primera vez.
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