Un 94% de los jóvenes que se gradúan en Secundaria Obligatoria continúa estudiando
Publicados los resultados de la Encuesta de Transición Educativo-Formativa
e Inserción Laboral (2005)
Según los datos provisionales de la encuesta que estudia las trayectorias formativas y laborales de 45.000 jóvenes entre los años 2001 y 2005, el 94,3% de los jóvenes que se gradúan en ESO continúa estudiando; 8 de cada 10 inician los estudios de Bachillerato, y uno de cada tres que abandonan la ESO vuelve a tomar contacto con el sistema educativo en los cuatro años siguientes.
Uno de cada tres jóvenes que abandonan la ESO retorna al sistema educativo en los cuatro años siguientes. (Foto: Rafael Martínez)

Madrid.
La Encuesta de Transición Educativo-Formativa e Inserción Laboral (ETEFIL) está dirigida a jóvenes de Educación Secundaria y Formación Profesional (tanto del sistema educativo como ocupacional), y su objetivo principal es conocer y divulgar las diferentes formas de transición desde la educación y la formación al mercado laboral, como apoyo a la toma de decisiones en materia de educación, formación profesional y empleo.
La investigación se organiza en siete colectivos independientes que en el año 2001 se graduaron en ESO, abandonaron los estudios de ESO, se titularon en Bachillerato, terminaron Ciclos Formativos de Grado Medio o Superior, finalizaron cursos del Plan Nacional de Formación e Inserción Profesional (FIP) o concluyeron programas de Escuelas Taller y Casas de Oficios.
La encuesta, que estudia las trayectorias formativas y laborales de 45.000 jóvenes entre los años 2001 y 2005, es resultado de un acuerdo de colaboración entre el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Ministerio de Educación y Ciencia, el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y el Servicio Público de Empleo Estatal (INEM).
Según los datos provisionales de la encuesta, relativa al año 2005, el 94,3% de los jóvenes que se gradúan en ESO continúa estudiando, 8 de cada 10 inician los estudios de Bachillerato, y uno de cada tres jóvenes que abandonan la ESO vuelve a tomar contacto con el sistema educativo en los cuatro años siguientes. Otro dato significativo es que el 93,1% de los jóvenes que obtienen el título de Bachiller sigue estudiando, y de éstos quienes optan por la Universidad casi triplican a los que acceden a Ciclos Formativos de Grado Superior.
En el informe se constata que los jóvenes que terminan Ciclos Formativos de Grado Medio y Superior consiguen altas tasas de empleo estable, superiores a las de su grupo de edad. Así, entre los jóvenes que terminan un ciclo formativo de grado superior un 35% decide continuar estudiando (un 25% en la Universidad y un 10% en otro ciclo formativo).
El 74,3% de los desempleados que finalizan cursos del Plan Nacional de Formación e Inserción Profesional (Plan FIP) obtienen un empleo significativo a lo largo de los cuatro años del periodo analizado (2001-2005), según se indica en el estudio. Por su parte, seis de cada 10 alumnos de Escuelas Taller y Casas de Oficios trabaja a los seis meses de finalizar sus programas.
Dos años después de terminar la ESO, en el curso 2003/04, tres de cada cuatro jóvenes siguen estudiando. Entre éstos, la mitad ha cursado el Bachillerato en dos años y ya ha alcanzado la Universidad (38,8% del total del colectivo). Por sexos, el 33,6% de los varones está en la Universidad en ese curso frente al 43,1% de mujeres.
Durante los cuatro años analizados, un 17,7% de los jóvenes ha abandonado el sistema educativo sin completar un nivel educativo posterior, distribuyéndose entre las siguientes situaciones: tras acabar la ESO (5,7%); mientras cursa el bachillerato (7,3%); y dejando sin acabar los ciclos formativos de grado medio (4,7%). Seis meses después de terminar sus estudios sólo un 5,8% de los graduados en ESO (incluyendo los que trabajan y estudian) encuentra un trabajo de al menos 20 horas semanales, mientras que otro 6,2% busca empleo.
El porcentaje de graduados en ESO que decide continuar en el sistema educativo es superior al 92% en todas las Comunidades Autónomas. Las que presentan los mayores porcentajes son Navarra (99,0%), País Vasco (98,0%) y Aragón (con un 97,3%).
Los mayores porcentajes de graduados en ESO que optan por estudiar Bachillerato se dan en Galicia (87,3%) y País Vasco (85,5%). Por su parte, las comunidades con mayor porcentaje de jóvenes que al terminar la ESO optan por estudiar ciclos formativos de grado medio son Cantabria (23,7%) y La Rioja (20,7%).

Quienes abandonan la ESO

De los alumnos que abandonaron la ESO en el curso 2000/01 (65% varones y 35% mujeres), un 46,8% trabajaba exclusivamente seis meses después, un 18,3% había retornado al sistema educativo (el 3,7% compatibilizaba estudios y trabajo) y otro 9,1% recibía formación fuera del sistema educativo. Finalmente, según la encuesta, un 25,6% buscaba trabajo o estaba laboralmente inactivo.
Cuatro años más tarde, un 73,3% de este colectivo estaba trabajando (el 71,7% con un empleo de al menos 20 horas semanales) y sólo un 5,1% se dedicaba únicamente a estudiar dentro del sistema educativo.
Analizada la trayectoria de este colectivo durante el período de cuatro años, el 32,7% ha tenido contacto con el sistema educativo, fundamentalmente a través de la realización de la educación secundaria para personas adultas (17,8%) y de ciclos formativos de grado medio (15,4%). En menor medida han participado en programas de garantía social (8,0%). Como resultado de todo ello, un 26,3% del colectivo ha incrementado de alguna forma su nivel de formación al finalizar dicho período.
El 93,1% de los jóvenes que terminan el Bachillerato sigue realizando estudios del sistema educativo en el curso siguiente, es decir, solo siete de cada 100 decide abandonar los estudios. Entre los que continúan, los que optan por la universidad casi triplican a los que acceden a ciclos formativos de grado superior. No existen diferencias significativas por sexo.
El porcentaje de personas que empieza a trabajar en un empleo de al menos 20 horas semanales a los seis meses de terminar el Bachillerato es del 6,74%. De éstos, el 2,6% trabaja únicamente y el 4,1% compatibiliza estudios con trabajo.
En todas las Comunidades Autónomas más del 87% de los alumnos continúan en el sistema educativo después de finalizar el Bachillerato. En el País Vasco, Castilla y León, Aragón y Cataluña se alcanzan porcentajes superiores al 95%.
Por otra parte, la participación en la educación universitaria varía entre el 75% y el 50% y los ciclos formativos de grado superior entre el 35% y el 15%. Todo ello supone unos 20 puntos porcentuales de diferencia entre comunidades con perfiles extremos.

Ciclos Formativos y FIP

La mayor parte de los jóvenes que terminan ciclos formativos de grado medio se dirigen al mercado laboral y consiguen empleo a corto plazo. De las personas que finalizaron ciclos formativos de grado medio en el curso 2000/01, repartidas casi por igual entre hombres (52%) y mujeres (48%), casi siete de cada 10 (67,4%) ya estaba trabajando a los seis meses de la finalización de sus estudios.
El 88,2% de estas personas ha tenido algún trabajo significativo en los cuatro años analizados y el 81,3% estaba trabajando en el momento de realizar la encuesta (primavera de 2005). Entre los cinco colectivos analizados en relación con la inserción laboral, éste es el que registra las mayores tasas de empleo. Otro dato que avala la capacidad de encontrar empleo de este colectivo es que sólo el 5,8% de estos graduados tardó más de 18 meses en encontrar trabajo, cifra sensiblemente inferior a la de los demás colectivos, excepto los de Escuelas Taller y Casas de Oficios.
El 16,8% de los que terminan ciclos formativos de grado medio continuó estudiando al curso siguiente (el 7,0% inició otro ciclo de grado medio, el 5,1% se matriculó en ciclos de grado superior y un 4,2% en Bachillerato). Por sexo no existen diferencias significativas en el porcentaje que continúa estudiando (17,1% mujeres y 16,5% varones) ni en la opción elegida.
Por otra parte, de las personas que finalizaron ciclos formativos de grado superior en el curso 2000/01, la mayoría se decantó por su inserción en el mundo laboral. Así, seis meses después de terminar los estudios un 55,2% estaba trabajando en un empleo de 20 o más horas semanales (60,5% hombres y 50,7% mujeres). El hecho de que este grupo muestre un porcentaje de ocupados inferior al de ciclos formativos de grado medio se debe, sobre todo, a que una parte significativa sigue estudiando.
Sin embargo, con el paso del tiempo los que han realizado un ciclo formativo de grado superior consiguen más empleo. Así, en el momento de la entrevista (primavera de 2005), solo un 8,7% buscaba empleo, frente al 9,1% de los graduados de ciclos formativos de grado medio y porcentajes superiores al 10% en los demás casos.
En el momento de la entrevista los titulados en ciclos de grado superior registran elevadas tasas de empleo estable (56,2% de contratos indefinidos) y consiguen los mejores empleos (el 40,4% ocupaba puestos de trabajo técnicos y profesionales de apoyo).
Por su parte, un 34,7% de los que finalizaron un ciclo formativo de grado superior en el curso 2000/01 decidió continuar estudiando al curso siguiente. Entre ellos, un 24,6% inició estudios universitarios y un 9,0% otro ciclo formativo de grado superior.
Finalmente, según los datos de la encuesta, apenas hay diferencias por sexo entre los desempleados que finalizaron un curso, de al menos 100 horas de duración, del Plan Nacional de Formación e Inserción Profesional (Plan FIP) durante el año 2001. En cada uno de los cuatro años siguientes a 2001 se matricularon en el sistema educativo entre el 20% y el 30% del total de personas de este colectivo; al final del período, el nivel de titulaciones alcanzadas se incrementó en 6,1 puntos porcentuales en ciclos formativos de grado superior y en 5,3 puntos porcentuales en estudios universitarios. Seis meses después de finalizar el curso, un 47,1% de los parados analizados estaban trabajando al menos 20 horas semanales, y un 19,4% buscando trabajo.
A lo largo del periodo analizado, el 74,3% accedieron a un empleo significativo (77,2% varones y 71,7% mujeres). Al finalizar el período, un 69,3% trabajaba, un 13,9% estaba buscando empleo y un 51,3% tenía un empleo significativo, siendo este porcentaje superior en los varones (54,5%) que en las mujeres (48,3%).

 

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