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Madrid.
VICTORIA CANSINOS
Hispanista
internacionalmente reconocido, nació en Irlanda (1939) y es ciudadano
español desde 1984. Licenciado en filosofía y letras, doctor honoris causa
por el Trinity College de Dublín. Publicó su primer libro en 1971
La represión nacionalista de Granada en 1936 y la muerte de Federico
García Lorca, editado en París por Ruedo Ibérico y prohibido por el
franquismo. En 1975 abandona su carrera universitaria para dedicarse exclusivamente
a escribir. Entre sus obras más célebres figuran una magna biografía del
autor de Yerma, que en su versión actual se titula Vida, pasión
y muerte de Federico García Lorca y La vida desaforada de Salvador
Dalí (1998). Gran estudioso de nuestra Guerra Civil, en otros títulos
se ocupó de José Antonio, Calvo Sotelo, Queipo de Llano... También ha
publicado la novela Viento del sur (2001). Lleva a cabo, aquí y
fuera, una intensa actividad periodística, televisiva y radiofónica. Ha
recibido diversos premios, entre ellos el “Así fue” por su texto Lorca
– Dalí. El amor que no pudo ser (1999). Después de Yo, Rubén Darío
en 2002 y Cela, el hombre que quiso ganar (2003), ha publicado
hace pocas semanas su Ligero de equipaje. Biografía de Antonio Machado,
también en Aguilar. Ian Gibson tiene dos hijos y ahora reside en el madrileño
barrio de Lavapiés.
Hay una parte en las
respectivas obras de Lorca y Machado adecuada para lectura infantil y
juvenil
Sí, claro. Federico tiene canciones, poemas, juegos
pensados expresamente para niños. Tenía el oído fino no sólo para las
coplas populares, también para lo que se cantaba en su infancia. Cancioncillas
de corro. Él tiene el misterio y tiene cosas muy claras, un niño que lea
o escuche el romance de la “Luna, luna” entra en el mundo onírico y mágico
de Lorca. Yo recuerdo habérselo leído a uno de mis nietos, que es medio
inglés medio español, y se quedaba fascinado. Un niño no va a captar todas
las imágenes del Romancero gitano pero sí el encanto, lo pegadizo
de los versos. Hay pequeñas obras de títeres, a Lorca le entusiasmaba
el teatro de muñecos. Además era un hombre muy infantil, que conserva
la frescura, cierta inocencia. Incluso las nanas... Hay cosas preciosas.
En Machado tenemos el famoso poema de la lluvia tras los cristales, mientras
los niños están en la escuela. “Las moscas”, que lo entienden perfectamente.
“Sol de invierno”, “Proverbios y cantares”, “Parábolas”. ‘Pegasos, lindos
pegasos,/ caballitos de madera.../ Yo conocí siendo niño,/ la alegría
de dar vueltas/ sobre un corcel colorado,/ en una noche de fiesta./ En
el aire polvoriento chispeaban las candelas/ y la noche azul ardía/ toda
sembrada de estrellas./ ¡Alegrías infantiles / que cuestan una moneda/
de cobre, lindos pegasos,/caballitos de madera!’. Cualquier niño conoce
la experiencia de haberse subido a un tiovivo, les suena. Y es bueno que
desde muy pronto entren en contacto con los grandes poetas, así van formando
su sensibilidad. Se han hecho ediciones de Miguel Hernández, Juan Ramón
Jiménez, y por supuesto de Machado y Lorca dirigidas a niños. Es un acierto.
¿Qué les gustaba leer
a Machado, Lorca y Dalí cuando eran adolescentes, se sabe?
Leían
mucho. A Baroja, Pérez Galdós, cosas de Víctor Hugo, tenían libros ilustrados...
No tengo constancia exacta. Sé que en casa de Lorca, su madre, doña Vicenta
(que era maestra) adoraba a Víctor Hugo. Leía novelas por la noche a los
campesinos, gente analfabeta que trabajaba allí y no podía leer en general.
El padre de Dalí tenía, como notario y hombre culto, una biblioteca fabulosa.
Con tomos de Voltaire, de Nietzsche, de todos los novelistas. Dalí dice
que a los 13 años ya había leído casi la mitad de los volúmenes de aquella
biblioteca: era un lector voraz. Hablaba francés, catalán y castellano.
Se crió en un ambiente casi trilingüe.
Desde 1962 hasta 1975
fue usted profesor de literatura española en las universidades de Belfast
y Londres ¿Echa de menos su tarea en las aulas?
No echo de menos nada de Irlanda ni Gran Bretaña,
tampoco mi profesión allí de hispanista a distancia. Siempre quise vivir
aquí, y lo he conseguido. No estoy en contra de ir a las aulas, pero odio
el sistema de exámenes, de poner notas, suspender, aprobar... Creo que
la literatura no tiene nada que ver con eso, puede que las matemáticas
sí, pero la
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No
echo de menos nada de Irlanda
ni Gran Bretaña, ni tampoco mi profesión
allí de hispanista a distancia” |
literatura tiene que ver con el ser humano: no
se puede medir, cuantificar. No me gusta tener que estar calificando a
una persona cuando comenta un poema, y por eso me fui. Ahora, si alguien
quiere venir a esta mesa y quiere oír mi opinión sobre un romance de Federico
García Lorca: yo encantado de la vida. En mis libros se nota que algo
didáctico tiene el señor Gibson, quiero impartir conocimientos y quiero
encender –si puedo– la sagrada lumbre de la literatura. Sentar cátedra
me causa escalofríos, no tengo ninguna gana, ni de estar sentado ni de
estar arriba. Sí puedo aprender y enseñar entre la gente, hablando, compartiendo.
Lo que detestaba era el modo de enjuiciar a los alumnos, asignarles calificaciones
sobre el talento.
¿Considera la biografía
un género literario o es más importante seguir pautas objetivas de historiador?
Ambas cosas son compatibles. No bastan los datos.
Una biografía no debería ser una crónica. No nos conocemos a nosotros
mismos, cómo vamos a conocer a los demás... Hay que escribir con respeto
y cautela. No imponer como verdades lo que son realmente hipótesis. El
lector quiere ver el material y llegar a sus propias conclusiones respecto
al personaje. La biografía es fundamental para la salud de la sociedad
y como aquí no hay una tradición biográfica, creo que es una laguna en
la cultura española. Laguna que notan todos los estudiosos de este país.
Faltan biografías de políticos, de escritores, de poetas... Es curioso,
porque hay grandes personajes. Yo estoy muy inmerso en el proceso de la
recuperación de la memoria (se habla mucho de esto hoy en día). Una manera
de recuperar esa memoria es biografiar a personas clave en una cultura.
Otros y yo estamos tratando de hacer algo... Pero es difícil, porque un
trabajo exhaustivo necesita mucho tiempo y financiación. Es un asunto
grave que no haya habido esa vía de conocimiento. Por muchas razones,
las familias que no quieren que se sepan los secretos de sus seres famosos,
la discontinuidad histórica, muy poca estabilidad... Cuando no hay estabilidad
ningún editor va a invertir en un proyecto de largo recorrido. El libro
mío sobre Dalí costó una fortuna, fueron 6 años de trabajo, con viajes
a Estados Unidos, Francia... Los lectores quizá no sepan que para hacer
libros de ese tamaño es preciso salvar numerosos obstáculos. Hay problemas
para investigar y documentarse, a veces niegan los herederos la correspondencia
privada o no se consigue autorización para buscar determinados papeles...
¿Y biografías escritas
para menores, digamos público de 8 a 17 años de edad?
No conozco bien este tema. Pero claro que sería
estupendo que hubiera biografías abreviadas de muchos personajes destacados.
La Residencia de Estudiantes tenía una colección de biografías para gente
joven. Con la idea de que era útil conocer las vidas de los grandes hombres
y mujeres que habían hecho algo importante para la sociedad, para poder
emular a esas figuras. Seguro que buscando en Internet... Eso, o en un
medio especializado, pues se encuentran series de biografías, con dibujos
y elementos que puedan atraer a los niños.
¿Es más difícil narrar
vidas a quienes todavía no son adultos?
Depende del escritor. Creo que tal vez yo sería
capaz de hacer una biografía de Lorca para niños.
¿Cómo es usted como
abuelo, les lee y les compra libros a sus nietos?
Obviamente les compro libros, adoran los libros.
Tienen 10 años el mayor y el pequeño 6. No les leo mucho porque no puedo
verles cada fin de semana. La familia está ocupada con mil quehaceres.
Me gusta sobre todo salir con ellos a ver cosas. Me encanta y me produce
emoción la idea de que a partir de ahora (que hemos vuelto a Madrid, antes
vivíamos en El Valle, al sur de Granada) puedo acompañarles a lo largo
de los próximos años, verles crecer. Se llaman Daniel y Pablo. Ya hemos
ido algunas veces al teatro de títeres.
¿Qué textos recomendaría,
en general, para que un niño o una niña inicie sus pasos en el gusto por
la lectura?
Yo abogaría por libros con pequeños poemas sencillos
que contasen aventuras. Porque siento predilección por la forma poética,
el verso. Es un modo maravilloso de acceder al mundo de la palabra literaria.
Por la musicalidad, por las imágenes. Mis nietos conectan enseguida con
esas construcciones verbales con rima e imágenes llamativas.
Practica la ornitología.
Díganos un pájaro que le sea muy simpático y otro que todo lo contrario,
que le caiga mal.
Me gustan todos los pájaros. Observar sus costumbres,
sus distintas maneras de vivir, de comer. No estoy tan fuerte en plantas.
Diré la urraca, es bonita y pícara... Hay una pareja de urracas frente
a mi ventana y cogen cosas. Se han adaptado a la ciudad. Son pájaros hermosos,
donjuanes. Desde niño soy ornitólogo, aprendí desde muy chico a amar la
Naturaleza. Los ánsares son como gansos y vuelan en formación de uve,
a veces cruzan Madrid rumbo al sur desde Escandinavia; tienen un graznido
característico. Distingo no todos pero sí algunos cantos de aves. Soy
naturalista, me fijo, una mañana vi un pájaro carpintero en el Jardín
Botánico. Ninguno me cae mal. Quizá el cormorán o cuervo marino. Es tremendamente
agresivo y tiene una cabeza tirando a fea. Sus hábitos tampoco los sé.
Sólo que, siendo de mar, se desplaza al interior de los países y busca
embalses, lagos (lo cual puede ser admirable). Pero como invade terrenos
que no son suyos y es negro, negro: es posible que me recuerde a ciertos
clérigos que se meten donde no debían /Risas/.
¿Actualmente aún puede
helar el corazón una de las dos Españas al españolito que viene al mundo?
Bueno, las dos Españas están ahí todavía. Pero
se encuentran ya con menos violencia, aunque la violencia verbal a veces
me choca. Las dos Españas desafortunadamente siguen en el fondo enfrentadas,
yo quisiera que eso se superase. Lo que pasa es que aquí la Derecha nunca
perdona, la Izquierda sí sabe perdonar. La Derecha tiene en su subconsciente
que España les pertenece, y sueltan con dificultad ese poder acumulado
de siglos y siglos. Manuel Fraga Iribarne, por ejemplo, acusa a los investigadores
de “guerracivilismo”, de remover el pasado con fines reivindicativos ¡como
si fuera rencor analizar los hechos, sacar a la luz los acontecimientos!
Hay que discutir, pero con argumentos, no con puños y pistolas. Seamos
racionales. En la Cámara oigo insultos entre diputados, atacar en términos
personales no es correcto. Citando a Popper: conviene que peleen las ideas
para que no tengan que pelear los individuos.
Usted opina que Antonio
Machado tuvo el sentimiento de perder el amor muy pronto.
Sí, creo que él tuvo un trauma con una muchacha
que atendía, que ayudaba, en la casa. No tengo documentos que lo atestigüen
pero hay muchas referencias en los poemas -sobre todo en “Soledades”-
a una compañera perdida. Pienso que tuvo una experiencia amorosa, no significa
sexual, por supuesto, en el sentido que había una chica que le cuidaba
y que luego desapareció de su vida, sintiéndose el pequeño abandonado.
Su madre le quería mucho. Era el segundo; el primogénito fue Manuel, a
los 11 meses -un 26 de julio, Santa Ana, el día de su madre- nace Antonio.
Parece ser que la relación materno–filial era muy estrecha. Ahora, ella
tenía un niño cada año y no podía volcarse en cada uno, delegaba en las
criadas; tuvo nueve hijos. Con el escepticismo del biógrafo, localizo
este posible episodio dramático de la muchacha cuando Antonio tenía 4
o 5 años. Pierde su paraíso infantil en Sevilla a los 4 y no a los 8 años
como se ha venido creyendo. Hay un poema donde alude a esta chica como
el hada más hermosa, y le lleva a una fiesta en la calle, donde está tejiendo
y destejiendo un baile popular. Parece referirse a un hecho vivido, real,
no inventado. Tenía una madre amorosa pero demasiado ocupada y puede que
los brazos de aquella joven fuesen para él el mejor refugio. La relación
de Machado con Leonor, él 33 y ella 18 años, pudiera haber sido un intento
de recuperar a ese amor tan temprano hacia aquella joven que perdió para
siempre. Es una hipótesis.
¿Hay algún punto en
común y diferencias entre Antonio Machado y García Lorca?
Son dos cimas de la poesía española. Lorca debe
mucho a Machado. Él también lleva en la sangre el acerbo popular. Vienen
ambos de una tradición culta. La familia de Machado es pobre y honrada.
La de Lorca es honrada y con dinero, son ricos labradores. Los Machado
dependían de su sueldo, los sueldos universitarios eran muy bajos entonces.
Permitían vivir muy modestamente. Machado nunca tuvo más que su salario
mensual. Lorca contaba con padres acomodados y bastante generosos con
él. Es un privilegiado, lo reconoce y lo asume. Gracias al enorme éxito
en Argentina de Bodas de sangre, pudo mandar a su casa un cheque
a modo de compensación económica; le habían pagado viajes y permitido
dedicarse a escribir.
¿Es más brillante Lorca
que Machado?
En literatura comparar o establecer jerarquías
no tiene mucho sentido, pero digamos que Lorca es más amplio, se mueve
en más campos. Porque además de poeta es dramaturgo, y hacía música. El
teatro de Machado es menos relevante que el de Lorca. La casa de Bernarda
Alba es una obra maestra. Escribió varios títulos memorables. Es ya
un clásico del teatro contemporáneo. Profundizando en toda su producción,
para mí Lorca es un genio.
¿Qué hay que hacer en
la vida para poder irse de ella ligero de equipaje?
Hay que tener un trabajo gustoso. El trabajo
gustoso es el título de un libro de Juan Ramón Jiménez que a mí siempre
me ha llamado la atención. En general la humanidad no logra trabajar en
lo que le gusta. Es importante hacer lo que uno quiere en la vida, eso
es esencial para no estar ni morir cargado de frustraciones. Algunos quieren
acumular riqueza, propiedades, nunca ha sido mi propósito, aunque es necesario
tener algunos euros en la cuenta. Hay que trabajar ligero de ataduras,
dentro de lo posible, para poder ir creciendo y creando sin demasiado
lastre. Eso es lo que creía Machado.
A su juicio ¿Dalí era más inseguro que exhibicionista?
Pienso que su exhibicionismo es una reacción ante
su inseguridad. La extravagancia es un disfraz que va elaborando para
encubrir su timidez. Lo hizo tan bien que acabó creyendo que era así.
Él nunca se liberó de sus temores. Debajo del esplendor del triunfo, en
las interioridades oscuras de su mente, siguió siendo el niño de siempre,
lleno de terrores. Su madre murió cuando él tenía 20 años, pero toda la
vida estuvo marcado por su hueco. No creo que Gala fuese capaz de ser
otra madre para Dalí. Salvador tuvo una sexualidad un poco extraña; no
quería que nadie le tocase, sólo Gala.
¿Podría resumir en pocas
palabras qué significó la Guerra Civil de 1936 en el destino de España?
Muchas cosas. Entre ellas la ruptura de todo lo
que se había tratado de construir durante los cinco años de República.
La guerra ha dañado a todos los españoles sin excepción. Dañó la cultura,
la convivencia, la continuidad de un país hacia un futuro moderno y libre.
Cerró los caminos recién comenzados: en la educación, en el sector agrario,
en las artes, en el feminismo, en todos los avances que se pretendían.
¿Dónde está la utilidad/
de nuestras utilidades?/ Volvamos a la verdad: vanidad de vanidades.
Él tiene la obsesión del Eclesiastés. Hay una tendencia
sentenciosa muy notable en Machado. Era un hombre que quería ser modesto,
porque sabe que todos somos granitos de arena. Le dice un labriego “Nadie
es más que nadie”. También dijo Machado en Soria ‘El birrete de un doctor
puede encubrir el cráneo de un cretino’. Ahí, en esos versos suyos que
citas, llama a la humildad, a no creerse superior por ser profesores,
intelectuales, artistas. Son unas líneas contra la soberbia. En pequeñas
coplas tiene el don de enunciar verdades hondas, eso viene de la tradición
popular andaluza. Filosofa humorísticamente.
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