“¿Qué quieres conseguir con el alcohol?”

El Ministerio de Sanidad desarrolla una campaña de prevención y elabora
un proyecto de ley sobre el consumo entre los jóvenes

“¿Qué quieres conseguir con el alcohol?” es el lema de la campaña de prevención dirigida a los jóvenes, que ha realizado el Ministerio de Sanidad y Consumo. Según datos facilitados por este Departamento, la prevalencia de consumo de alcohol entre los adolescentes ha aumentado 10 puntos entre los años 2002 y 2004 y el 27,3% de los chicos de 14 a 18 años asegura haberse emborrachado en el último mes.
Difusión en medios de comunicación
El pasado día 2 de julio finalizó la campaña “¿Qué quieres conseguir con el alcohol?”, que ya había sido emitida en noviembre de 2005 y galardonada con el Premio ASPID de oro de Publicidad Iberoamericana de Salud y Farmacia. Con un presupuesto de millón y medio de euros, en el transcurso de la misma se emitieron 550 pases del spot en las televisiones de ámbito nacional, 270 cuñas en las principales emisoras de radiofórmula y 23 inserciones en periódicos deportivos, suplementos y revistas. También se instalaron 1.900 soportes de publicidad exterior en Metro, trenes de cercanías y centros comerciales, además de dos millones y medio de impresiones se insertaron en los principales portales de Internet y se exhibió el spot en más de 1.000 salas de cine.
El Ministerio de Sanidad y Consumo ha anunciado la elaboración de un proyecto de ley que haga efectiva la prohibición de vender alcohol a los menores de 18 años y que aborde los problemas asociados a su consumo entre los jóvenes. Asimismo, este Departamento prepara un conjunto de medidas, en colaboración con padres y educadores, para concienciar a los jóvenes de los riesgos que para su salud conlleva el alcohol.
Estas iniciativas se suman a las actuaciones emprendidas por el Plan Nacional sobre Drogas y la Dirección General de Salud Pública el Ministerio de Sanidad y Consumo, en el marco de la nueva Estrategia Nacional sobre Drogas.
Diferentes imágenes de la campaña ministerial, galardonada con el Premio ASPID de oro de Publicidad Iberoamericana de Salud y Farmacia.

Madrid. ROSAURA CALLEJA
Con esta campaña el Ministerio de Sanidad y Consumo pretendía concienciar y sensibilizar a los más jóvenes sobre los efectos nocivos de la ingesta de alcohol para su salud y sobre la necesidad de reducir los consumos de alto riesgo durante los fines de semana. Las dos últimas encuestas sobre drogas realizadas por el Plan Nacional sobre Drogas, a la población escolar entre 14 y 18 años, en los años 2002 y 2004, demuestran que la prevalencia de consumo de alcohol entre los jóvenes se ha elevado en 10 puntos en apenas dos años.
De igual modo, los indicadores indirectos de ingesta excesiva de alcohol arrojan unas cifras elevadas. Un 46% de los escolares entre 14 y 18 años encuestados en 2004 manifestaba haberse emborrachado alguna vez en su vida y un 27,3% decía haberlo hecho en los últimos 30 días. En este último grupo, el promedio de borracheras era de 2,7 al mes, lo que supone una embriaguez cada 10 días.
Ante esta situación, la ministra de Sanidad, Elena Salgado, insiste en la necesidad de intensificar la prevención y la información sobre los riesgos del consumo de drogas, legales o ilegales. “La prevención es el eje fundamental de la política de drogas”, afirma Salgado y, además, anuncia, que se reforzarán los programas educativos, implicando a padres, profesores, centros sanitarios y medios de comunicación.

Droga accesible

Según se desprende de la encuesta, la droga percibida como más accesible por los alumnos es el alcohol (87,7%) y en los doce meses previos a la entrevista lo había consumido cerca del 80% de los jóvenes de 14 a 18 años. Por sexos, en el año 2003, el consumo de alcohol estaba bastante más extendido entre los hombres que entre las mujeres.
Teresa Robledo, jefe del Área de Prevención de la subdirección general de Promoción de la Salud y Epidemiología, analiza las causas que inducen a los jóvenes a este consumo: “durante la infancia los niños aprenden a identificar el alcohol con el mundo adulto, por el ejemplo de los padres o de otros modelos sociales como el cine y la televisión”.
Si bien la adolescencia es una etapa crítica para el inicio del consumo de sustancias adictivas, la imitación y el deseo de ser como los demás tiene un peso importante en el inicio del consumo de alcohol. “Además, el hábito no se forma de la noche a la mañana, sino que es una suma de conductas de consumo, ya que el adolescente descubre que le sirve para vencer la timidez, calmar los nervios, pasarlo bien, tener sensación de euforia...”, precisa.

Cultura

El consumo de alcohol está ampliamente extendido y culturalmente aceptado en la mayoría de los países occidentales. “La cultura del alcohol nos envuelve por todas partes, impregna la vida cotidiana hasta el punto de que existen unos estilos de vida plenamente relacionados con el consumo de esta sustancia”, reconoce Teresa Robledo.
Por otra parte, la ingesta excesiva de alcohol provoca que cada año ingresen en los hospitales españoles 4.000 personas afectadas de psicosis, cifra que ha aumentado en los últimos 10 años en un 103%. A pesar de estos alarmantes datos, sólo un 9% de los jóvenes tiene la percepción de que consume mucho o bastante alcohol y la gran mayoría no considera que el abuso pueda llegar a ser un problemas de salud.
Actualmente el consumo de bebidas alcohólicas es uno de los principales factores relacionados con el estado de salud de los individuos. “Junto a otros aspectos del estilo de vida, como el consumo de tabaco y de drogas, la actividad física y la alimentación, el alcohol constituye uno de los principales determinantes de la salud”, asegura Robledo.

Factor de riesgo

Según se desprende de un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) realizado en 2002, el consumo de bebidas alcohólicas es el tercer factor de riesgo para la salud en los países desarrollados, tras la hipertensión arterial y el tabaquismo. Este documento también constata que el consumo excesivo de alcohol es responsable del 4% de la carga mundial de enfermedad y del 9,2% de los años de vida perdidos. En el año 2000, la ingesta excesiva de alcohol causó 1,8 millones de muertes en el mundo, que representa el 3,2% del total de fallecimientos registrados, así como el alcohol está relacionado con más de 60 enfermedades y trastornos.
Teresa Robledo aclara que el consumo de alcohol es un hábito, que puede conducir a una dependencia y a una enfermedad. A su juicio, el problema radica en que “los jóvenes que beben lo hacen en cantidades cada vez más elevadas y en cortos períodos de tiempo, lo que implica un aumento de la frecuencia de episodios de embriaguez”.

“Botellón”

Diferentes estudios ponen de manifiesto la asociación existente entre el ocio juvenil de fin de semana y el consumo de alcohol. En términos mediáticos y de investigación, la diversión de este sector de la población se ha plasmado en los últimos años en el fenómeno conocido como “botellón”. Esta especialista alude a un informe de los Colegios Profesionales de Politólogos y Sociólogos, donde se define “botellón” como “ritual de paso de la infancia hacia la adolescencia, cómo búsqueda de un espacio/tiempo limitado e identificado como propio y definitorio de la gente joven, como ámbito de identificación intrageneracional y vinculación positiva”.
En opinión de la doctora Robledo, la ingesta abusiva y frecuente de alcohol ocasiona modificaciones en las relaciones familiares, con compañeros y maestros, bajo rendimiento escolar, agresiones, violencias, alteraciones del orden público y adopción de conductas peligrosas, como conducir bebido y realizar actividades sexuales de riesgo.
Por lo que se refiere a los programas de prevención, insiste en la información sobre los efectos y las consecuencias del consumo de alcohol, con unos mensajes claros adaptados a cada nivel educativo. “La adolescencia es una etapa en la que la confianza en sí mismo se tambalea y los constantes cambios que experimenta el joven ocasionan un descenso de la autoestima, por lo que hay que reforzar sus capacidades, darle confianza y autonomía para poder enfrentarse a distintas situaciones”, advierte.

Familia

Educar para la Salud en la escuela, promover hábitos saludables, informar a la población y a grupos específicos sobre los riesgos derivados del consumo de alcohol, constituyen objetivos fundamentales para esta responsable de la Dirección General de Salud Pública. Asimismo, destaca como un aspecto clave la importancia de los padres y “la necesidad de poner límites a nuestros hijos, para que puedan modular sus conductas, y de incrementar el control familiar”.
Para concluir, Teresa Robledo se muestra partidaria de que las políticas del alcohol, dirigidas a la población juvenil, deben formar parte de una amplia respuesta social, ya que el consumo entre los jóvenes refleja, en gran medida, las actitudes y las prácticas de una gran parte de la sociedad adulta. “El eje fundamental de toda política preventiva en la materia es la reducción de la oferta y la demanda”. 

 

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