La CECE rechaza aspectos de Educación para la Ciudadanía
La patronal envía al MEC una propuesta sobre contenidos y objetivos de la asignatura
La CECE propone al MEC que elimine de la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los
Derechos Humanos los aspectos que afecten al ámbito de “lo personal, privado y religioso”. Mientras, la Conferencia Episcopal afirma que el Estado “no está legitimado para imponer una moral”.
Foto: Rafael Martínez

Madrid. R.C.
En un documento, enviado al MEC, la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), expresa que deben retirarse objetivos como “desarrollar la autoestima”, ”conocer y aceptar la propia identidad y las características y experiencias personales” o “desarrollar la afectividad en todos los ámbitos de la personalidad y en sus relaciones con los demás, así como una actitud contraria a la violencia, a los estereotipos y prejuicios”. A su juicio, es necesaria una “educación que prepare a las jóvenes generaciones para ser ciudadanos informados, activos y comprometidos con sus democracias”. No obstante, puntualizan que gran parte de estos contenidos se tratan ya en las escuelas, dentro de las Ciencias Sociales o del Conocimiento del Medio, además de tratamientos transversales.
Asimismo, la CECE manifiesta su acuerdo con el MEC en que la “persona mejor preparado para impartir la asignatura es el tutor o la persona que se ocupa del seguimiento personal de los alumnos”. Sin embargo, apuestan por una acción amplia de formación del profesorado y “serán los centros privados quienes determinen qué profesor se ocupa de esta nueva asignatura”.
Por lo que se refiere a la metodología, considera que lo apropiado será “contar con la aprobación de la familia” y para la calificación le parece “preciso evitar lo que pueda afectar a las relaciones del alumno con su familia”.

Igualdad

La patronal de los centros concertados no respalda contenidos como “el aprecio de las diferencias de género como un elemento enriquecedor de las relaciones interpersonales” o “la valoración de la igualdad de derechos de hombres y mujeres en la familia”.
De igual modo, se muestra contraria a la “expresión y control de las propias emociones”, “desarrollar y expresar los sentimientos y los afectos en las relaciones interpersonales”, “la influencia del mensaje publicitario en los modelos y hábitos sociales” o “el rechazo de las desigualdades”.
Para la CECE, “la dimensión humana de la sexualidad”, “la valoración crítica de los prejuicios sexistas” o “familia y relaciones entre hombres y mujeres” son aspectos objeto de polémica. Así como, no acepta la “identificación de algunos rasgos de diversidad cultural y religiosa y la sensibilidad y respeto por las costumbres, valores morales y modos de vida distintos al propio”.
En su opinión, algunos contenidos son inaceptables porque entran en el ámbito de lo privado y, además, pueden contradecirse con la formación que el alumno reciba de su familia.

Moral de Estado

En esta línea, el portavoz y secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino ha declarado que “el Estado no está legitimado para imponer obligatoriamente una moral a todos los ciudadanos” y que en un sistema democrático, reconocido en la Constitución, “no puede haber moral de Estado”. Según sus propias palabras, “los padres y los profesores tienen el derecho a saber en qué principios morales se forman sus hijos y el Estado no les puede sustituir”.

 

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