Marta Mata, una vida dedicada a enseñar
La comunidad educativa lamenta el fallecimiento de la última presidenta del Consejo Escolar del Estado y fundadora de la Escuela Rosa Sensat
Las principales organizaciones de la comunidad educativa han lamentado “profundamente” el fallecimiento de la presidenta del Consejo Escolar del Estado, Marta Mata. Todas han destacado la importancia de toda una vida dedicada a enseñar, y sus esfuerzos por promover en pleno franquismo la renovación pedagógica y la escuela pública y democrática.
Marta Mata fue la impulsora de la Escuela de Maestros Rosa Sensat, uno de los principales referentes de la renovación pedagógica y el desarrollo de la escuela pública en España.
(Foto: Rafael Martínez)

Madrid. G. A.
El pasado 27 de junio falleció en el Hospital de Barcelona la presidenta del Consejo Escolar del Estado, Marta Mata, tras permanecer tres semanas ingresada por un amago de angina de pecho, que ha derivado en un infarto cerebral, y cinco días después de cumplir 80 años de edad.
Nacida el 22 de junio de 1926 en la Ciudad Condal, estuvo vinculada desde muy joven al mundo de la enseñanza hasta convertirse con el paso del tiempo en una referencia indispensable para toda la profesión docente, destacando por su defensa de la pedagogía activa y la enseñanza pública y equitativa.
Marta Mata ha estado vinculada a la educación desde su nacimiento, por ser hija de la profesora Àngels Garriga. Inicia su actividad escolar como alumna en el parvulario y la escuela primaria del Patronato Escolar del Ayuntamiento de Barcelona, donde su madre es maestra, para cursar desde 1937 el Bachillerato en el Instituto Escuela de la Generalidad de Cataluña. Con tan sólo 19 años  comienza su actividad docente, cuando se traslada por problemas de salud a Saifores, un pequeño pueblo del Penedès donde empieza a dedicarse a la educación del tiempo libre de sus niños. Mientras tanto, estudia por libre Filosofía y Letras y se licencia en Pedagogía en 1957.
En los últimos años cincuenta y al principio de la década de los sesenta Marta Mata orienta su actividad en la creación de nuevas escuelas, que intentan recuperar y poner al día el movimiento de renovación pedagógica que culminó en la II República y se truncó con la Guerra Civil. Y en 1965 inicia de manera clandestina con otros seis compañeros la Escuela de Maestros Rosa Sensat, cuyas actividades se dan a conocer a través de las Escuelas de Verano. Este movimiento alcanza rápidamente un gran prestigio en Cataluña, que posteriormente se extiende al resto de España, y poco a poco consigue superar la censura de la administración franquista. Hasta que en las Escuelas de Verano de 1975 y 1976 se debaten y se dan a conocer los documentos a favor de la futura escuela pública y democrática.

Trayectoria política

Marta Mata se afilia en 1976 a Convergencia Socialista, que posteriormente se convierte en el Partido socialista de Cataluña (PSC-PSOE), y es elegida diputada al año siguiente, participando en los trabajos de las comisiones parlamentarias de Cultura y de Educación y Ciencia. En 1979 es reelegida en las nuevas elecciones legislativas, y entre 1980 y 1988 se convierte en diputada del Parlamento autonómico de Cataluña, al que representa en el Senado entre 1983 y 1984. En 1986 accede al Consejo Escolar del Estado llegando a ser vicepresidenta, pero en 2002 dimite como protesta por la forma en que el gobierno del PP tramitaba entonces la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE) que, según sus palabras, “no permitía un debate en profundidad”. Aunque el 7 de mayo de 2004 es nombrada presidenta de dicho organismo a propuesta de la entonces ministra de Educación, María Jesús San Segundo, permaneciendo en el cargo hasta su fallecimiento.
Además, entre 1987 y 1995 fue concejala de Educación en el Ayuntamiento de Barcelona con el equipo de Pasqual Maragall, y entre 1993 y 1996 senadora electa por Barcelona. Ese año se jubila de la vida política y vuelve a residir en Saifores, transformando su casa familiar en la sede de la Fundación Àngels Garriga de Mata que, bajo su presidencia, organiza actividades para niños, maestros y estudiosos de la relación escuela-sociedad.
Hija ilustre de Banyeres del Penedés y Doctora Honoris Causa por la Universidad de Barcelona, estaba en posesión de la Cruz de Alfonso X el Sabio concedida por el Gobierno español, la medalla de oro al Mérito Científico del Ayuntamiento de Barcelona, y la Creu de Sant Jordi de la Generalidad de Cataluña. Tras su muerte, el Consejo de Ministros le ha concedido a título póstumo la Gran Cruz de la Real y Muy Distinguida Orden de Carlos III, por su dedicación a la enseñanza, a la formación de maestros y la renovación de la escuela pública.

Figura histórica

Con el fallecimiento de Marta Mata la comunidad educativa pierde a “una de sus figuras históricas”, según ha manifestado la ministra de Educación al recordar a una persona que “dedicó su vida a la mejora de la educación y de la enseñanza pública, con la energía  y dedicación que dan la firmeza de ideas y la seguridad de que se está haciendo lo correcto”. Mercedes Cabrera ha destacado “su empeño por contribuir en la mejora no sólo del sistema educativo, sino de toda la sociedad”, junto a “su valía como pedagoga y como persona”, y ha afirmado que “Marta Mata es ya un nombre propio en la historia del sistema educativo en nuestro país”.
La Federación de Enseñanza de CC.OO ha lamentado “la pérdida de quien fue una de las pioneras en España de la renovación pedagógica, en la formación del profesorado y en la modernización de la Educación Infantil”, y ha representado “toda una referencia para la escuela pública”. Según esta organización, ha desaparecido “una figura señera en la modernización de la pedagogía y de la enseñanza”, cuya labor “fue fundamental en el período de transición hacia una escuela democrática y laica, después de cuarenta años de falta de libertades públicas”.
La Federación de Trabajadores de la Enseñanza de UGT ha manifestado su “profundo pesar” por la pérdida de quien “ha destacado en la vida por ser, además de una gran maestra, una mujer luchadora comprometida con la educación, con la política y con la mejora de las clases sociales más desfavorecidas”. Y ha añadido que “su muerte ha supuesto una gran pérdida porque, estuviera donde estuviera, siempre ha sido una gran lección para todos”.

Calidad humana

También la Confederación de STEs-intersindical “lamenta profundamente” la pérdida de una “pedagoga de reconocida trayectoria y firme defensora de la escuela pública”. Destaca su “calidad excepcional como persona y como defensora de una enseñanza audaz e integradora, heredera del espíritu de la Institución Libre de Enseñanza, ya que supo dar continuidad a las prácticas docentes de la II República con los Movimientos de Renovación Pedagógica, que impulsó desde los métodos más activos de la pedagogía moderna”. Afirma que fue capaz de “inyectar nuevos bríos” al Consejo Escolar del Estado “desde unos planteamientos profundamente democráticos”, y rinde un “sentido homenaje” a “su preocupación social, su inquietud pedagógica, y su compañerismo”.
La Federación Española de Religiosos de Enseñanza (FERE-CECA) y la Confederación de Centros Educación y Gestión (EyC) se han sumado al pésame de la comunidad educativa por el fallecimiento de marta Mata. Han agradecido “el trabajo que ha desarrollado al frente del Consejo Escolar del Estado en unos años difíciles de reformas legislativas, en los que siempre ha desatacado por su profesionalidad y su inmensa capacidad de trabajo”. Y han manifestado que dicho organismo “ha estado presidido en estos últimos años por una figura histórica en el mundo de la pedagogía, lo que ha honrado a esta institución”.
El Sindicato de Estudiantes (SE) lamenta “profundamente” la pérdida de esta “compañera de la izquierda, pedagoga y luchadora histórica durante toda su vida en defensa de la educación pública de calidad y al servicio de los hijos de los trabajadores”. Y la Federación de Asociaciones de Estudiantes (FAEST) ha expresado su “tristeza” ante la muerte de “una luchadora por la educación pública y por la igualdad de oportunidades”, que siempre ha sido “un ejemplo de compromiso cívico con la enseñanza”. Según esta organización, “la educación española se queda huérfana de una de sus más fervientes luchadoras, aunque su legado y su memoria nos acompañarán siempre como guía”.

 

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