El sexismo sigue en las aulas

El sexismo sigue vigente en las aulas. Solo una de cada seis profesoras de universidad consigue llegar a catedrática, mientras que la proporción en los hombres es de un catedrático por cada 2,2 profesores titulados. Y todo eso, a pesar de que cada vez hay más mujeres en la universidad y la proporción de tituladas es superior a la de titulados (un 60% frente a un 40%).
Ante este panorama, son varias las universidades catalanas que han decidido poner hilo a la aguja y empiezan a elaborar planes contra la discriminación femenina. La universitat autónoma de Barcelona es la primera que ha puesto en marcha un plan de acción para la igualdad entre hombres y mujeres. Trabaja cinco ejes: hacer visible el sexismo, fomentar que la promoción profesional sea en igualdad de condiciones, promover la paridad en los órganos de decisión y tener en cuenta la perspectiva de las mujeres en la organización del trabajo y en los contenidos de las titulaciones. “se favorecerá la contratación de mujeres a la de hombres siempre y cuando se tenga la misma preparación académica y se esté hablando de igualdad de condiciones”, argumenta la directora del Observatori per a la Igualtat de Sexes de la UAB, la socióloga María Jesús Izquierdo.
La lucha contra el machismo se extenderá como una mancha de aceite en las aulas. El Consell Interuniversitari de Catalunya, el órgano de coordinación entre las universidades y el Govern, fijó en su ultima reunión, en mayo, la obligatoriedad de que a lo largo del curso 2006-2007 las doce universidades catalanas elaboren un plan para promover la igualdad entre  hombres y mujeres en su ámbito, donde se evidencia la discriminación femenina.
La Pompeu Fabra de Barcelona y la Rovira i Virgili de Tarragona ya están elaborando un diagnostico de la situación. El rector de la UAB, Lluis Ferrer, esta convencido de que la paridad de sexos es un elemento clave para “garantizar la calidad en la docencia”. Ferrer quiere que la universidad asuma su responsabilidad, como espejo de la sociedad que es. “Lo que hacemos aquí es aceptar que haya sexismo en la sociedad y que nos responsabilizamos y queremos revisar la manera de enseñar”, expone. O sea, tan importante es lo que se enseña como de la manera que se enseña, concluye, porque el modo va a influir de por vida en los alumnos.
Este plan de actuación se renovará cada dos años. Entre las situaciones contra las que pretende luchar se señala que las profesoras tienen, en general, una categoría académica inferior a la de los hombres, ocupan mas puestos secundarios en la investigación y participan en menor medida que sus colegas en los órganos de gobierno (...).

Paloma Arenos
La Vanguardia. Lunes, 19 de junio de 2006

 
arriba