Hace algunas semanas se celebraba el 75 aniversario de la fundación de FETE-UGT en un acto que contó con la participación del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. En este artículo, el secretario general del sindicato asegura que la memoria de estos 75 años es un buen punto de partida para hacer frente a los retos de futuro que tiene la educación en nuestro país.

FETE-UGT:
75 años con la enseñanza

Carlos López Cortiñas
Secretario General de FETE-UGT

ETE -UGT celebra el 75º aniver-

sario de su fundación. Para cualquier organización, una cifra de esta naturaleza supone un acontecimiento importante. También lo es, sin duda, para FETE-UGT. Hemos querido conmemorarlo haciendo memoria de nuestro pasado para poder así encarar mejor el futuro. No se puede mirar hacia delante sin saber cuál ha sido el pasado. Y el pasado de FETE-UGT está repleto de páginas brillantes en las que sus afiliados han dado lo mejor de sí, y que se remontan hasta el mes de junio de 1931 cuando, desde la originaria Agrupación General de Maestros, se constituía la Federación Nacional de Trabajadores de la Enseñanza de UGT (FETE-UGT). Una Asamblea Constituyente organizada en la Casa del Pueblo de Madrid, a sólo dos meses de proclamarse la II República, fijaba el inicio de una organización que a lo largo de estos 75 años ha dado pruebas inequívocas de estar siempre al lado del profesorado en su lucha en favor del progreso de la enseñanza y de la libertad, pero también de sus derechos como docentes.
La dignificación del colectivo figura en el frontispicio de FETE-UGT desde sus primeros orígenes. En un momento histórico como el de su nacimiento, en el que el servilismo era la nota común de otras asociaciones profesionales, nuestra federación luchaba ya por darle al docente la consideración que debía tener, integrarlo en el movimiento obrero y animarle a luchar por sus justas reivindicaciones. La mejora del sistema educativo y la defensa de los derechos del profesorado siguen siendo a día de hoy pilares básicos de nuestro trabajo diario. Las señas de identidad que conforman a la FETE-UGT de nuestros días arraigan en los principios defendidos desde su creación, en aquel ya lejano primer tercio del siglo XX.

Erradicación del analfabetismo

La lucha contra la erradicación del analfabetismo, que en aquel momento exigía la construcción de más de 30.000 escuelas, la organización de clases en las Casas del Pueblo o la participación –en los difíciles momentos de la guerra civil- en diversas iniciativas, que como las ‘brigadas culturales’ o las ‘colonias infantiles’, contaron con la decisiva participación de muchos afiliados de la FETE, se ha convertido hoy en un compromiso firme en la construcción de un sistema educativo integrador y solidario, que ofrezca el apoyo y los recursos necesarios para que la educación se sustente sobre los principios de la calidad y la eficiencia.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quiso acompañarnos en el acto de celebración de este 75º aniversario, celebrado el pasado 3 de mayo en el Ateneo de Madrid. En su intervención, además de considerar ese acto de conmemoración un “acto entrañable”, expresó su convencimiento de que aquellos fundadores se sentirían orgullosos de lo que sus ideas han aportado al mundo de la enseñanza. El de hoy es, por tanto, un buen momento para mirar atrás y reconocernos en el proyecto del que venimos y del que formamos parte. Un proyecto que, como recordó el presidente del Gobierno, proviene de una sólida fe laica y de una gran confianza cívica en la capacidad transformadora de la educación. Igual que ayer, esos principios forman parte de nuestro trabajo de hoy.
Los nuevos tiempos exigen también nuevas respuestas. Y así lo ha venido haciendo la FETE-UGT. En la historia de nuestra organización, como se encarga de recordar el trabajo de los historiadores plasmado en la exposición que durante estos meses llevará por numerosas ciudades de España la memoria de tantos esforzados militantes, hay muchas páginas brillantes de abnegado esfuerzo a favor de los docentes y de la enseñanza española. La reivindicación de retribuciones dignas que les equipararan con el resto de funcionarios, el perfeccionamiento profesional o una vivienda digna fueron reivindicaciones de nuestra organización en aquellos primeros momentos de andadura. La guerra civil, cuyo desenlace abriría un dramático y larguísimo paréntesis hasta la recuperación de las libertades cívicas,  fue escenario de la esforzada tarea de tantísimos militantes fetistas por defender la democracia y extender el conocimiento. La defensa de aquellas ideas de progreso , defendidas con orgullo y valentía, supuso para miles de maestros y profesores la represión, y en muchos casos el exilio. Pero, ni siquiera entonces, en medio de las peores situaciones que quepa imaginar, se detuvo la labor educadora de FETE-UGT.

El reconocimiento de la enseñanza

Ese denodado esfuerzo nos sirve ahora de ejemplo para seguir reivindicando la mejora de los derechos y de las condiciones de trabajo del profesorado que hoy sigue aplicado a la tarea, nunca suficientemente reconocida, de enseñar. Reclamamos retribuciones más acordes al trabajo que desarrollamos y en mejores condiciones, así como una promoción profesional acorde con la función docente. Todo ello en una sociedad multicultural y dominada por las nuevas tecnologías, muy distinta, sin duda, de aquella de nuestros orígenes como organización, pero que, pese a todo, sigue haciendo necesaria la labor del docente en la lucha contra las desigualdades. Retribuciones, formación, atención al más desfavorecido son constantes todas ellas de una trayectoria sólidamente sostenida a lo largo de estos 75 años.
La memoria es un buen punto de partida para hacer frente a los retos del futuro. Un futuro que se abre ya con el desarrollo de la Ley Orgánica de Educación (LOE), una norma que cuenta con nuestro apoyo por cuanto hace una decidida apuesta por cohesionar socialmente a la sociedad, integrar a los alumnos  con más dificultades y adaptarse a las exigencias que la sociedad de hoy demanda al sistema educativo, como son el aprendizaje de idiomas, el dominio de las nuevas tecnologías o la inculcación de una verdadera educación en valores.
Creo que no es una muestra de vanidad asegurar que nos avala un brillante pasado. Pero el presente está ante nosotros. Las celebraciones sirven para saber de dónde venimos, hacer memoria y poder sentirnos orgullosos de nuestros orígenes. Sin embargo, la educación plantea nuevos desafíos cada día, y es la búsqueda de las soluciones más acertadas la guía que nos ha de orientar. No me cabe duda de que en esa tarea seguiremos teniendo el amplio apoyo del profesorado y de que lograremos hacer de la educación el fructífero espacio de diálogo y aprendizaje que la sociedad nos demanda.

 

arriba