Esta sección está abierta a todos aquellos profesores que realizan trabajos de innovación en el aula, unidades didácticas, proyectos interdisciplinares o que pongan en marcha nuevos métodos de aprendizaje en clase. Los textos, de una extensión máxima de tres folios, deben llegar en disquete a COMUNIDAD ESCOLAR (Alcalá, 34. 6ª planta. 28071 Madrid), o a nuestra dirección de correo electrónico.

Los trastornos del comportamiento infantiles y juveniles en el contexto escolar

Propuestas de evaluación e intervención psicopedagógica expuestas en las I Jornadas Leonesas de TDAH

El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), siguiendo el consenso alcanzado en las últimas clasificaciones psiquiátricas, es, dentro de los trastornos del comportamiento de inicio habitual en la infancia, precursor de otros. Esto implica una primera matización: lo que se entiende por “trastorno del comportamiento” y diferenciarlo de  lo que “no es trastorno el comportamiento”.
Foto: Rafael Martínez

Se puede decir que los Trastornos de Comportamiento se limitan a aquellos casos de conductas antinormativas continuas, persistentes, que producen una desadaptación del individuo y que no responden a otro cuadro neuropsiquiátrico de superior categoría.
Tampoco, evidentemente, entrarían en la categoría de Trastornos de Comportamiento conductas que, aunque aparentemente alteradas, responden a situaciones puntuales, intencionadas, coactivas, etc., como tampoco aquellas conductas que, aunque raras en nuestra cultura, son propias de otra diferente a la que el individuo está inserto (caso de inmigrantes).
A este respecto, aprovechando la presencia de profesores y padres, que si bien no hay que negar la eficacia de tratamientos específicos (farmacológicos y/o psicoterapéuticos) a quienes se puedan beneficiar de ellos, niños o adolescentes con  determinados Trastornos de Comportamiento, también hay que evitar la psiquiatrización de conductas que, aunque problemáticas, a la postre forman parte de la edad, de la cultura y/o de los procesos adaptativos normales, y que pueden ser resueltos con la sola intervención psicoeducativa en el contexto escolar y familiar.

Incidencia

Pasando de lo general a lo particular, revisaremos algunos puntos referidos al  TDAH: es uno de los trastornos del comportamiento más prevalentes (es decir es uno de los trastornos del comportamiento con mayor porcentaje de niños/as que lo padecen) de inicio en la infancia, y es la alteración del comportamiento más diagnosticada en niños de edad escolar. Otros Trastornos del Comportamiento y de las emociones de comienzo habitual en la infancia y adolescencia (fuente CIE 10), son: trastornos disociales (desafiante y oposicionista), trastornos de las emociones (ansiedad, enuresis no orgánica, encopresis no orgánica...), trastornos del comportamiento social (mutismo selectivo...), trastornos de tics (tics transitorios, crónicos).
Afecta a niños y niñas, aunque el número y la proporción depende de los  estudios epidemiológicos; así, desde estudios que hablan del 6-10 % de los niños/as mayores de 6 años a estudios que lo sitúan entre el 3-5 % de la población infanto-juvenil; por otra parte, desde estudios que establecen la proporción de 3 niños por cada niña a estudios que establecen la proporción de 4:1, incluso de 9:1.
Sabemos que con mucha frecuencia conviven con retraso y dificultades en el aprendizaje, con dificultades en el funcionamiento social, y con otros trastornos del comportamiento.
Los cuestionarios, entrevistas y otros medios de obtención de información, nos dicen que son vistos: como desmotivados, sin interés por el aprendizaje, indisciplinados, transgresores de normas, resultado de una mala educación familiar...
Con alguna frecuencia evoluciona hacia trastorno negativista-desafiante y disocial en la infancia que predisponen al consumo de sustancias psicotrópicas y drogas en la adolescencia, pueden derivar en distintas psicopatologías en el adulto (trastorno del control de impulsos, trastorno hipercinético y trastorno antisocial).

Diagnóstico y tratamiento

A tenor de lo anterior la cuestión que planteo es ¿cómo evitar o disminuir los anteriores riesgos?. Dos son los aspectos a considerar: un rápido y correcto diagnóstico, y un adecuado tratamiento en la infancia.
Llegado a este punto es el momento de entrar en la participación del ámbito educativo (colegio y familia) en la detección de niños/as con posible TDAH y posterior tratamiento psicoeducativo de los ya diagnosticados.
Para ello, la propuesta que se presenta responde a la metodología puesta en práctica en su fase inicial por el primer autor de este artículo, en algunos  Centros Educativos de Infantil y Primaria de la ciudad y provincia de León, entre otras, la responsabilidad de la evaluación psicopedagógica y orientaciones para la  intervención.
Si bien el ámbito educativo es un concepto amplio que incluye colegio/familia, en esta ocasión nos centraremos en el colegio como contexto referencial, aludiendo al familiar sólo en los puntos que tengan una relación directa.
Es un hecho suficientemente conocido la dificultad con que se encuentra la inmensa mayoría de los padres y muchos profesores sobre la identificación de los primeros indicadores que pueden apuntar hacia este trastorno, dificultad que se amplía incluso, a veces, a médicos, psicólogos y pedagogos, cuando se plantean sobre quién o quiénes son los profesionales que deben participar en el diagnóstico y tratamiento del TDAH.
Esta cuestión ha venido teniendo distintas respuestas en función de la orientación sobre la etiología y efectos que tiene el trastorno al que nos referimos, así como los medios para modificarlos, si se da por supuesto, como lo entiende la inmensa mayoría, que se puede hacer.
Las anteriores dificultades vendrían originadas por distintos motivos. Veamos los más destacados:

a) Referidos a la identificación /diagnóstico
- Escasez o falta de adecuada información en los padres sobre lo que deben considerar como un posible comportamiento alterado en el niño.
- Ausencia o muy precaria información-formación específica del futuro profesorado en sus respectivas Facultades de Educación, o al menos en la mayoría,  acerca de los Trastornos del Comportamiento en general y del TDAH en particular.
- Escasez de Programas de Formación del Profesorado en ejercicio, referida al problema que nos ocupa.
- Poca dotación de profesionales con perfiles definidos (psicólogos/ pedagogos y trabajadores sociales) en los Equipos Psicopedagógicos o Departamentos de Orientación  en los Centros Educativos y carencia de protocolos establecidos para la  identificación/ diagnóstico psicopedagógico.
- Ambigüedad en la especificación de los profesionales sanitarios a cuyo perfil  le corresponde el diagnóstico médico.

b) Referido a la prevención/ tratamiento
- Escasa preparación del profesorado ordinario (profesores no PT y AL) en la atención del alumno TDAH en el aula.
- Escasez de profesorado de Pedagogía Terapéutica en los Centros y falta, en la mayoría de los casos,  de preparación específica en métodos y técnicas de tratamiento en Trastorno de Conducta en general y TDAH en particular.
- Ausencia o escasez de programas de prevención que ayuden a las familias y a los profesores a poner en práctica acciones que eviten o minimicen la aparición del Trastorno en casos leves o disminuyan su virulencia en los más graves.
- Posiciones excluyentes de profesionales sobre un  tipo de tratamiento, ya farmacológico, ya psicoterapéutico.
- Confusión en las familias, con opiniones a veces  contradictorias sobre la pertinencia o no de los fármacos, temporalidad en caso de ser administrados...
- Baja valoración de la importancia y eficacia de los tratamientos psicoeducativos en los TDAH.

¿Quién debe diagnosticar y tratar?

En coherencia con lo anterior, y en orden a ayudar a clarificar las informaciones que llegan, fundamentalmente a familias y profesores, aportaremos una visión de los puntos considerados más controvertidos, desde la óptica de psicólogo-profesional de la educación: ¿quién debe diagnosticar y tratar este trastorno?.
Dado que el núcleo central del trastorno se entiende que es de naturaleza neurobiológica, su diagnóstico clínico, corresponde, por definición, a los servicios sanitarios, con la responsabilidad de hacer un diagnóstico temprano y diferencial de otros posibles problemas neurológicos y psiquiátricos.
Sin embargo, y, dado que lo biológico interacciona con factores aptitudinales y ambientales y que es un estado permanente que afecta al desarrollo personal, escolar y social, su presencia se hará patente, fundamentalmente, en los contextos familiar y escolar, y más aún en el segundo, por lo que la detección se hará, en la mayoría de los casos, desde los Servicios Psicopedagógicos, equipos y/o departamentos de orientación,  presentes en los Centros Educativos, con la indispensable participación profesional del profesorado y la colaboración de la familia.
Y, por la misma razón, el tratamiento no puede limitarse a una terapia parcial, ni a un contexto único, sino que  ha de ser multimodal y multiprofesional, compartido, en la mayoría de los casos por los ámbitos: médico-farmacológico, psicoterapéutico y psicoeducativo, todo ello con la activa participación  familiar.
Por tanto, subrayamos la idea de que “el abordaje  del TDAH, en sus distintas fases, debe considerarse desde un criterio multicontextual y desde una intervención multiprofesional: médica, psicopedagógica y escolar, además de requerir la fundamental colaboración de los padres”.

José Luis Santos Cela
Psicólogo de los Equipos Psicopedagógicos de la Junta de Castilla y León. Profesor Asociado del Área de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de León.

Esperanza Bausela Herreras
Doctora en Psicología y Ciencias de la Educación por la Universidad de León, Licenciada en Psicopedagogía,
Diplomada en Educación Especial y Master en Terapia de Conducta

 

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