El cuarto Foro Social Europeo se cerró en Atenas (4 al 7 de mayo) con una multitudinaria y colorida manifestación en la que participaron, según todas las fuentes, más de 100.000 personas cuyo ajetreado desfile paralizó en la tarde del sábado la capital griega. De ellas, unas 30.000 se involucraron en las actividades de un Foro Social innovador en cuanto a la metodología y con presencia de nuevos países que se suman a este proceso de debate y movilización. La confederación STES-intersindical participó en este encuentro y dos de sus representantes realizan en estas líneas una valoración de sus aspectos más destacados.

Cambiar Europa para
cambiar el mundo

Beatriz Quirós y Justo L. Cirugeda
Secretariado Confederal STES-intersindical

EMINARIOS autogestionados y

ausencia de conferencias centrales supusieron un nuevo reto para el comité organizador que contó con un espacio privilegiado a orillas del Mediterráneo.
A unos trece kilómetros de Atenas, la participación se incrementó a medida que se acercaba el fin de semana. Miles de griegos y de europeos occidentales, pero también muchas personas venidas del Este Europeo, de Turquía, de Rusia, que hasta ahora parecían al margen de estos grandes eventos de lucha contra el neoliberalismo en todas sus facetas.
La vitalidad del país anfitrión, el calor de la acogida y la juventud de muchas de las personas participantes dieron nuevos colores a esta edición del Foro, y abren perspectivas de coordinación con el Este europeo y con los países del Mediterráneo.
La innovación tecnológica que supuso la utilización de un nuevo sistema de traducción simultánea a través de la radio y el enorme trabajo realizado por los traductores de Babel (era habitual que en cada seminario hubiera cinco lenguas entre las cuales cabe destacar turco, ruso, árabe, castellano, italiano, francés, inglés, alemán, además del griego….) permitieron intercambios para que pudiéramos comprender las realidades, preocupaciones y luchas en esos pueblos.
La organización del Foro subvencionó en muchos casos a personas procedentes de dichos países y puede considerar un éxito la elección de Atenas como capital de la lucha europea contra el neoliberalismo.
Los contenidos de los debates -que en muchos casos sobrepasaron la óptica europea para abrirse a la realidad africana y americana- pusieron de relieve los problemas comunes de la humanidad: la brecha social que se agranda cada día, la pobreza y la precariedad que amenaza cada vez a más personas, la situación de quienes llegan a Europa huyendo de la miseria, de la guerra o de la persecución para caer muchas veces en una no ciudadanía, en la negación de los derechos que todos los seres humanos deberíamos tener.
La privatización de los servicios públicos, la mercantilización de lo que deberían ser derechos de todas las personas, los ataques que organismos como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, están llevando a cabo son comunes a países tan alejados geográficamente como el Reino Unido y Turquía o las antiguas repúblicas soviéticas, con Rusia a la cabeza. En los seminarios se hicieron patentes las estrategias de las corporaciones internacionales y la alianza con buena parte de los gobiernos para imponer la lógica del mercado salvaje y de la exclusión como salvaguarda de sus intereses económicos. Situaciones como la de Turquía, donde la represión contra los movimientos sociales y contra los sindicatos de trabajadores se cobran a menudo vidas. La situación de pueblos sin estado como el Kurdo al que se les niega hasta la posibilidad de hablar y de aprender su propia lengua, la solidaridad con  el pueblo palestino, presente en el corazón de este foro junto al martirizado pueblo iraquí se acompañaba de una fuerte campaña de solidaridad frente a las posibles agresiones contra Irán, acusado de enriquecer uranio mientras Israel bombardea impunemente población civil e incumple todas las resoluciones de la ONU.
El análisis de lo que sucede en la Europa de los 25 coincidió en la mayoría de los seminarios: la Comisión Europea a través de la llamada estrategia de Lisboa está intentando poner en práctica una política de privatización de los servicios públicos (véase la nueva redacción de la directiva Bolkestein) y favoreciendo la precariedad laboral – como muestra, el botón de la reforma laboral en el Estado Español pactada por CCOO y UGT sin ningún sonrojo , la exclusión social – a través de diversas leyes contra las personas inmigrantes- por no hablar de las tendencias que pretenden convertir a la educación en una mercancía al alcance de quien pueda pagársela.
Hay que señalar, no obstante, la presencia en el foro de organizaciones sindicales europeas que al menos intentan oponerse a estas políticas, como es el caso de algunos grandes sindicatos italianos o franceses, por ejemplo, que han venido participando fuertemente en los procesos de luchas que han acabado con el famoso Contrat de Première Embauche con masivas manifestaciones.
El foro ha mostrado numerosas iniciativas de resistencia frente a la agresión neoliberal y lo que es aún mejor: se han puesto las bases para una amplísima coordinación europea por ejemplo en defensa de los servicios públicos.
El llamamiento de la multitudinaria asamblea de movimientos sociales celebrada el domingo día 7 mostró a las claras que esa otra Europa es posible: más de 1000 personas, un número que no se alcanzaba desde el primer foro en Florencia, se comprometió a promover nuevos encuentros y movilizaciones en torno a la defensa de los servicios públicos, frente a la agresión que el Acuerdo General para el Comercio de Servicios por una parte e iniciativas como la nueva versión de la Directiva Bolkestein pueden suponer.
Experiencias como la coordinación de los trabajadores de los puertos europeos, que obligaron a la Comisión a retirar la directiva que concernía a la liberalización de su sector, muestran que, si coordinamos nuestras luchas, es posible hacer ceder a este gobierno europeo en materias tan sensibles como la de los servicios públicos.

La Red Europea de Educación se consolida

Durante el curso pasado y a propuesta de la Red Europea de Educación en la que STEs-i ha venido jugando un papel fundamental, se celebraron en distintos países decenas de actos para rechazar la privatización de los sistemas públicos de enseñanza y la mercantilización de la educación. La Semana europea de movilización fue un primer acto de esa coordinación europea que pretende hacer frente a la estrategia coordinada por parte de la Comisión y llevada a cabo por los gobiernos europeos.
Por primera vez en un Foro Social Europeo, esta red, formada por sindicatos, campañas y movimientos estudiantiles y sociales vinculados a la educación, organizamos conjuntamente ocho Seminarios  y una numerosa asamblea en la que se aprobó un nuevo manifiesto, intentando recoger las sensibilidades de nuestros  compañeros del este y el sur de Europa y nuevas movilizaciones dada la situación – sospechosamente similar desde Rusia hasta Francia- que atraviesan los sistemas educativos. El desmantelamiento de la red pública, el fomento de los cuasi-mercados (subvenciones a la enseñanza privada confesional o no) la negativa de los derechos a la población inmigrante… es moneda común en la mayoría de países presentes.
Por ello se está propiciando un intercambio de información, una respuesta coordinada, y una unificación de las luchas con las de estudiantes que se oponen al proceso de Bolonia ( la universidad al servicio de la empresa, gestionada con criterios mercantiles y para quien pueda pagarla)… Se trata sin duda de un paso importantísimo para canalizar las sensibilidades mayoritarias opuestas a estos procesos de mercantilización de la enseñanza –en la Red figuran los sindicatos de docentes más representativos en Francia, Reino Unido, Italia, Grecia o Turquía, aparte de STES, segundo sindicato en el Estado español- y para encauzar las estrategias destinadas a parar estas tendencias en todo el continente.
De momento, en noviembre se realizará una nueva Semana de Acción para recordar a nuestros respectivos gobiernos estatales y europeos que la educación no está en venta, y que se trata de un derecho fundamental que no puede estar supeditado a la economía y la competitividad, tal como se recoge en la estrategia de Lisboa que los gobiernos están siguiendo a rajatabla.
Con respecto a los seminarios, STES-intersindical participó con sendos ponentes en los siguientes: “Políticas europeas educativas en relación con inmigración, multiculturalismo y cooperación con países en vías de desarrollo” –en el que nuestra compañera Beatriz Quirós explicó nuestra visión del proyecto de cambio de Deuda por Educación-; “Neoliberalismo y exclusión social en la educación: minorías, alumnado con necesidades especiales o desventajas sociales; lengua materna y educación, lenguas extranjeras”, en el que nuestro compañero Domingo Ortolá centró su intervención en la necesidad de promover el conocimiento de las lenguas específicas de cada territorio en un seminario donde se suscitó también un rico debate a propósito de los criterios que rigen a la hora de promover el conocimiento y difusión de las lenguas extranjeras. Por último, Justo López Cirugeda llevó a cabo en nombre de STES-i la coordinación del seminario “Condiciones de trabajo: salarios, precarización y flexibilidad de las trabajadoras/es de educación en Europa”, donde participó como ponente Rosa Cañadell en representación de USTEC-STES. En este seminario se puso de manifiesto el vínculo evidente entre precarización de las condiciones laborales de los docentes y privatización de la enseñanza.
En general, los seminarios cumplieron su objetivo de marco para intercambio de información y reflexión y motor para el contacto y la unidad de acción en una Europa grande y diversa que se va a resistir unida a quienes quieren que nuestros derechos coticen en bolsa.

 

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