Uno de cada cuatro profesores declara sufrir agresiones físicas o verbales en la escuela
Aumenta el estrés de los docentes, así como la bajas laborales, según un estudio de ANPE-Madrid
Según un estudio realizado por el sindicato ANPE, uno de cada diez docentes es víctima de agresiones físicas y robos en su trabajo, mientras que uno de cada cuatro asegura haber padecido algún tipo de violencia en la escuela. El informe desvela también que el 60% de los docentes sufre agresiones verbales y uno de cada seis es intimidado.
Sólo en la Comunidad de Madrid, 11.000 profesores son víctimas de actos violentos. (Foto: Rafael Martínez)

Madrid. M. GIRON
El 25% de los profesores de centros públicos de Madrid es víctima directa de violencia de sus alumnos y de los padres de los mismos, según los datos presentados por el sindicato de profesores ANPE y que resultan de un estudio realizado por el equipo de investigación Cisneros sobre una muestra de 6.000 personas.
Este porcentaje, que supone un total de 11.000 profesores, disminuye en educación primaria, pero sube al 28% en ESO. Además, más de la mitad de los entrevistados declara haber presenciado agresiones a otros compañeros de trabajo, y el 90% afirma que los actos violentos son habituales.
Para el presidente de ANPE-Madrid, Fernando Jiménez, “se ha llegado a una situación insostenible que se ha acentuado sobre todo en los últimos 10 años”. La principal causa se achaca al abandono de la tarea educativa por parte de los padres y a la pérdida de valores en una sociedad cada vez más violenta. Curiosamente, en Primaria son los padres los principales autores de la violencia contra los profesores. “Los padres solo tienen en cuenta la versión de sus hijos y cargan contra el profesor sin escucharle. Con esta actitud, desautorizan al maestro ante sus hijos”, añade Jiménez.
En la ESO, los alumnos pasan a ser los autores de las agresiones. “Los chicos aprenden que hagan lo que hagan no les pasa nada, que el profesor tiene miedo y no les llama la atención”, afirma Inmaculada Suárez, responsable del Teléfono del Defensor del Profesor.

Atención al profesor

Este servicio fue creado por ANPE hace seis meses con objeto de ofrecer apoyo psicológico y jurídico al profesorado víctima de violencia o acosado en los entornos escolares, y ya ha recibido más de 800 llamadas.
A raíz de los datos del estudio, ANPE considera que es prioritario y urgente tomar medidas encaminadas a restablecer la autoridad del profesorado y su capacidad sancionadora. Para este sindicato, la figura del mediador en los conflictos, que proponen las autoridades educativas como vía de solución a estos problemas, es un “autentico despropósito”, porque significa situar a profesor y alumno en situación de paridad.
El estudio también hace hincapié en las consecuencias de esta situación en lo referente al aumento de las bajas laborales y deserciones en el personal docente. El 80% de los profesores sufren ansiedad o depresión y el 20% está de baja laboral. Estos datos sitúan a la profesión docente como una de las más “tóxicas”.

Datos extrapolables

Los autores de este estudio lo consideran extrapolable al resto de España y establecen diferentes modalidades de violencia, así el 60% de los docentes afirma recibir agresiones verbales de forma regular; uno de cada seis, haber sido intimidado, y uno de cada 10, haber recibido amenazas y agresiones físicas.
Igualmente, se destierran algunos mitos sobre la violencia, como el que señala a los inmigrantes, y a los colectivos socialmente desfavorecidos como fuente de conflictos. Por el contrario, se insiste en el abandono por parte de los padres de su tarea educativa, la cada vez mayor presencia de los “niños de la llave” (críos que pasan la mayor parte del tiempo solos en casa mientras esperan que sus padres lleguen del trabajo), así como la incapacidad sancionadora de los profesores, como principales causas de esta situación.
Otra consecuencia del aumento del maltrato al profesorado, es la mayor violencia contra otros alumnos. Si no se respeta al propio docente, difícilmente se va a respetar al compañero y, además, este no encuentra apoyo ni defensa en un profesor intimidado.

 

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