Escuela y familia juntas contra la violencia escolar
El MEC organiza un congreso para
buscar soluciones a los problemas derivados de la conflictividad en las aulas
Hay que reforzar la relación entre los colegios y los padres de sus alumnos para afrontar los problemas de convivencia escolar, según ha afirmado la ministra María Jesús San Segundo durante la inauguración de un congreso sobre disrupción en las aulas organizado por el MEC. También ha manifestado que hay que implicar a todas las administraciones educativas para que los centros
docentes sean auténticos espacios de transmisión de conocimientos y valores.
La ministra de Educación afirmó
que los problemas de convivencia
en las aulas tienen origen
de carácter social, personal y académico. (Foto: Rafael Martínez)

Madrid. G. A.
El Ministerio de Educación y Ciencia ha organizado un congreso sobre “La disrupción en las aulas: problemas y soluciones”, que ha reunido en Madrid a expertos nacionales e internacionales, representantes de las distintas administraciones y profesionales relacionados con el sector educativo, para debatir durante tres jornadas sobre “los distintos aspectos que conforman los fenómenos de disrupción o conflictividad” en los centros escolares. Y para analizar especialmente los conflictos que impiden o dificultan el desarrollo normal de las actividades docentes, sus causas y posibles soluciones.
La ministra María Jesús San Segundo ha inaugurado este congreso afirmando que para abordar de manera efectiva los problemas de convivencia en las aulas, y en los centros docentes en general, hay que reconocer que los problemas que deterioran la vida en dicho ámbito “son múltiples y complejos”. En su origen hay factores de carácter social, como la exclusión o la marginación; de tipo personal o psicológico, como las frustraciones; y de índole académica, relacionados con la motivación y el propio proceso de aprendizaje. Por ello las respuestas no pueden ser “mágicas”, tienen que ser “variadas”, destacando las medidas de apoyo a las víctimas de acoso o violencia, y la formación de los docentes en aspectos de convivencia.
También ha reafirmado la apuesta del MEC por reforzar la relación y comunicación entre los centros de enseñanza y los padres de sus alumnos, para prevenir las situaciones de conflictividad y mejorar la convivencia escolar. “Creemos de verdad que por ese camino, por una mayor vinculación de las familias con el día a día de los colegios, y una mayor vinculación de éstos con los municipios y el entorno, vamos la contribuir a la mejora de la convivencia”. En este sentido, no descarta la posibilidad de informar a los padres de las faltas de asistencia a clase de sus hijos o de otras cuestiones urgentes a través de mensajes de teléfono móvil, como un método “rápido y efectivo” de transmisión de datos.

Compromiso de todos

María Jesús San Segundo ha insistido en que es necesaria “una convergencia y un compromiso sólido y coordinado” de todos los agentes educativos (administraciones, profesores, familias y alumnos) en la prevención de la conflictividad escolar pues, en su opinión, sería “una traición” renunciar a que los centros docentes “sean espacios de convivencia y de transmisión de valores”. Y ha animado a los más de 400 profesores asistentes al congreso para “armar” a sus alumnos desde las aulas con las “herramientas necesarias para la resolución pacífica de los conflictos”.
Durante las sesiones de este encuentro se han celebrado mesas redondas sobre las “Claves para un currículo inclusivo”, “El estilo docente”, “Los alumnos con dificultades de comportamiento y adaptación”, “Respuestas a los problemas de disrupción desde las comunidades autónomas”, y “Alternativas a la disrupción en el aula”. Además, se han impartido conferencias sobre “Disrupción y currículo”, “Enseñar la convivir no es tan difícil”, y “Planes y estructuras al servicio de la mejora de la convivencia en centros escolares” y, a la vez, se han expuesto las experiencias de diversos colegios.

Problema muy extendido

Todos los trabajos de este congreso han originado unas conclusiones, en las que se constata que “la disrupción es un fenómeno extendido por la mayoría de los centros, cuyo resultado es la interrupción del proceso educativo, tanto en su aspecto de enseñanza y aprendizaje como en el convivencial”. Y también que está “muy relacionada” con el fracaso escolar, por lo que su tratamiento “debe abordarse desde los mismos ámbitos: el currículo, la organización escolar, las interacciones personales y el estilo docente”.
En las conclusiones se advierte asimismo que “el conflicto es un hecho natural que debe ser transformado en experiencia formativa”. Para su resolución se consideran eficaces los programas de mediación escolar y las “soluciones de carácter inclusivo”, basadas en la restauración del daño causado con tareas al servicio de la comunidad. Y también la atención adecuada a la diversidad, la comunicación entre todos los miembros de la comunidad educativa, la tutoría, la formación inicial y permanente del profesorado, y “la colaboración de los docentes con otros profesionales del ámbito psicopedagógico o socioeducativo”.

Mediación y diálogo

Por otra parte, el Instituto de Enseñanza y Aprendizaje (IEA) y la universidad Camilo José Cela han organizado en Madrid las jornadas “Educar para convivir: aprender a manejar el conflicto”, en las que han participado directores de centros, orientadores y profesionales de la enseñanza. Todos ellos han coincidido al manifestar que las medidas punitivas no son las más adecuadas frente a la conflictividad en las aulas, y han apostado por la prevención, la evaluación, la mediación y el diálogo como “herramientas más eficaces” para la gestión de los conflictos.
En las conclusiones de estas jornadas se insiste en que la convivencia se construye desde el respeto, y es imprescindible la construcción diaria de la responsabilidad del alumno a través de la implicación, la conflictividad y la confianza. También se pide a las familias que mejoren la educación que dan a sus hijos, dedicándoles más tiempo y transmitiéndoles valores y normas. Y se advierte que la “escuela de ayer” ya existe y no sirve porque tampoco existe la “sociedad de antes”.
En este sentido, los participantes recuerdan que el conflicto y la violencia existen en las aulas “porque están en la sociedad y afectan a todos los agentes sociales”. Por ello, lamentan que se responsabilice a la escuela de dichos problemas cuando ésta es el reflejo de la realidad social, y recomiendan comenzar a “educar contra la violencia” desde Infantil y Primaria, sin esperar a la preadolescencia. Piden un “pacto por la convivencia” entre la familia, la escuela, la sociedad y los medios de comunicación, y proponen que se modifique el modelo de formación inicial y permanente de los profesores, para que puedan “afrontar con garantías de éxito la nueva realidad de las aulas”.

 

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