“La escuela en la memoria”
Un viaje en el tiempo a la enseñanza de principios del siglo XX

Una exposición reproduce la forma de aprender
y enseñar de nuestros abuelos

Más de 2.000 alumnos de la madrileña localidad de Arganda tienen la oportunidad de visitar una muestra que, bajo el título “La escuela en la memoria”, recoge un gran número de materiales didácticos, libros de texto, mapas, pizarras, ábacos y otros enseres que les permiten comparar su realidad académica con la que vivieron sus antepasados.
Los alumnos ocupan los pupitres de esta antigua escuela y muestran curiosidad por la manera de aprender de sus abuelos. (Fotos: Rafael Martínez)

Madrid. MARGARITA GIRON
La muestra, que ha sido organizada por la Universidad de Alcalá de Henares y el Ayuntamiento de Arganda del Rey, recrea el ambiente de un aula del primer tercio del siglo XX, mostrando los materiales pedagógicos que se utilizaban en  la época, así como todos

aquellos recursos didácticos que servían para enseñar a los alumnos matemáticas, lengua o geografía.
Según uno de los comisarios de esta exposición, Julio Cerdá, el objetivo de la misma es mostrar a los miles de escolares que tienen oportunidad de visitarla las diferencias entre el aprendizaje austero de otros tiempos y el gran despliegue de medios educativos de que disponen los jóvenes de hoy en día. “Les enseñamos a que valoren lo que tienen y a que comprendan la importancia de aprovechar al máximo los recursos disponibles”, explica Cerdá.
La exposición también pretende servir de homenaje a todos los profesionales de la educación, sobre todo a aquellos que se comprometieron con su magisterio y que apostaron firmemente por defender un modelo de enseñanza avanzado y progresista.

Documentos gráficos

Mediante una serie de paneles y documentos gráficos, los escolares conocen de cerca los principales acontecimientos culturales, económicos y sociales de la España del primer tercio del siglo pasado. Además, un conjunto de vitrinas muestran todo tipo de utensilios y objetos de la época, desde ábacos, pizarras, plumieres, libros de texto, enciclopedias, mapas, y numerosos cuadernos escolares donde quedan recogidos los deberes y ejercicios de los niños de aquel momento, abuelos hoy en día.
Es precisamente esa vuelta al pasado la que emociona a los numerosos vecinos de Arganda que, ya en la tercera edad, recuerdan con nostalgia la escuela de su niñez cuando visitan esta exposición.
Con motivo de esta muestra, el Ayuntamiento de Arganda ha publicado también “El cuaderno del maestro”, un libro en el que se recogen los trabajos escolares realizados por los alumnos de Román Aparicio, uno de los maestros de Arganda en aquella época, reconocido por su gran dedicación a lo que se conoce como “Escuela Activa”, una manera de enseñar que utilizaba la energía del niño con fines educativos, introduciendo una serie de actividades libres para desarrollar la imaginación, el espíritu de iniciativa y la creatividad, siendo además la tolerancia una de sus virtudes más importantes. Han transcurrido más de 80 años desde entonces y esos mismos principios son la base de la moderna pedagogía.

“Cuadernos de rotación”

En esta obra se muestra lo que a principios del siglo XX se conoció como “cuadernos de rotación”, un libro con páginas en blanco en el que los alumnos dejaban constancia de los conocimientos adquiridos diariamente. Con sus propias expresiones interpretaban lo que el maestro les había explicado ese día. Con ello aprendían, además, a sacar sus propias conclusiones. También podemos encontrar, entre otros, ejercicios de geografía, de geometría y de aritmética; lecciones prácticas sobre diferentes aspectos de la vida, así como redacciones de los propios alumnos sobre los más diversos temas.
Además, la obra contiene una introducción histórica en la que se ofrece un retrato de la figura del educador del primer tercio del siglo XX. En este sentido, Antonio Molero, otro de los comisarios de la exposición define los contenidos del “Cuaderno del Maestro” como “una auténtica joya bibliográfica y una pieza valiosísima para conocer de cerca la labor que realizaban los profesores de principios del siglo pasado”, quienes en un tiempo de carestía en que el papel era un artículo de lujo, eran capaces de ingeniárselas para sacar el máximo partido a los pocos medios didácticos disponibles.

 

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