Culmina con éxito el lanzamiento al espacio del satélite español de comunicaciones “Spainsat”
 

Madrid. El cohete Ariane 5 ECA despegó el pasado 11 de marzo a las 23.33 hora española de la base de Kuru, en la Guayana francesa, para lanzar al espacio el satélite español de comunicaciones militares y gubernamentales “Spainsat”, y el de telecomunicaciones “Hot Bird 7A” del operador europeo Eutelsat. El consorcio Arianespace se ha encargado del lanzamiento, programado inicialmente para el pasado 21 de febrero y pospuesto en tres ocasiones a causa de problemas técnicos.
Según sus promotores, el Spainsat permitirá una “drástica mejora” de las telecomunicaciones en las misiones de las fuerzas armadas españolas en el extranjero, ya que sumará su potencial al del “Xtar-Eur”, lanzado hace un año, y entre ambos cubrirán dos tercios de la superficie terrestre, entre Denver y Singapur. El satélite español está destinado a la cobertura de las labores humanitarias, envío de imágenes a “centros de decisión”, operaciones militares, seguridad e inteligencia, servicios de embajadas y comunicaciones gubernamentales en general del Estado español.
El operador Hisdesat, que en un 43% es propiedad de Hispasat, completa con el Spainsat el programa español de comunicaciones gubernamentales por satélite, con que el Ministerio de Defensa quiere satisfacer sus requisitos operativos hasta 2020, y en el que se han invertido 415 millones de euros. Con una masa al despegue de unos 3.700 kilogramos, el satélite está equipado con 13 transponedores en banda X y uno en la KA militar, se estabiliza en tres ejes, cuenta con dos alas de cuatro paneles solares de seis metros de longitud, y tiene una vida mínima estimada de quince años. Su posición estará a 30 grados oeste, sobre el Atlántico.

 
 

La falta de la proteína “p62” produce
obesidad y resistencia a la insulina

Madrid. Un equipo de científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado, mediante una investigación con ratones modificados genéticamente, que la falta de una proteína denominada “p62” produce obesidad y resistencia a la insulina, según informa dicha institución en un comunicado. El estudio ha sido dirigido por los investigadores Jorge Moscat y Teresa Díaz-Meco, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (centro mixto del CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid) y sus resultados, publicados recientemente en Cell Metabolism, suponen un importante avance en la lucha contra el exceso de peso, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.
El CSIC ha comprobado asimismo que la proteína “p62” es básica para la calcificación de los huesos, por lo que se está planteando su utilidad para la creación de fármacos que combatan la osteoporosis. Este equipo, del que también forman parte Angelina Rodríguez y Ángeles Durán, investiga desde hace años las alteraciones que se producen el organismo, cuando determinadas proteínas implicadas en fenómenos de comunicación y diferenciación celular son inhibidas con técnicas genéticas.
Las investigaciones para atajar las enfermedades relacionadas con la obesidad son una de las prioridades de los países más desarrollados, donde dichas dolencias constituyen un grave problema económico y, sobre todo, de salud. Por ejemplo, en los Estados Unidos más del 65% de los adultos tienen sobrepeso y el 30% son obesos, mientras que la aparición de la obesidad infantil se ha triplicado desde 1970 y, en la actualidad, al menos el 16% de los estadounidenses de entre 6 y 19 años sufren sobrepeso.

 

El catedrático Francisco Michavila ingresa en la Academia Europea de Ciencias y Artes

Madrid. El profesor Francisco Michavila, director de la Cátedra UNESCO de Gestión y Política Universitaria de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), ha ingresado recientemente en la Academia Europea de Ciencias y Artes. Para el nuevo académico es un “gran honor” se elegido como uno de los miembros de una institución “que pone su acento en el europeísmo, y en la construcción de una Europa en el ámbito de la Ciencia y el Arte”. También cree que todavía queda mucho trabajo por hacer para instaurar “una sólida política de investigación” europea, en la que las universidades y los organismos científicos serán de “gran ayuda”.
Francisco Michavila nació en Castellón en 1948 y es doctor ingeniero de Minas por la UPM. Ha sido director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de dicha universidad madrileña, en la que actualmente es catedrático de Matemática Aplicada. Además, ha cursado estudios en la “Faculté des Sciences” de la Sorbona de París, es diplomado en Energía por el Instituto de Estudios Nucleares de la Junta de Energía Nuclear y, recientemente, ha sido nombrado Rector Honorario de la Universidad Jaume I, de la que fue su primer rector.
También es académico numerario de la Real Academia de Doctores, miembro del Comité Científico para Europa y Norteamérica del Foro de la UNESCO sobre Educación Superior, Investigación y Conocimiento, y miembro de honor de la Asociación Alexander von Humboldt. E, igualmente, está en posesión de la Cruz de Alfonso X el Sabio y es “Officier dans l’Ordre Nacional du Mérite” de la República Francesa.

 
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