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La magia de las matemáticas

Los docentes ya no saben que idear para que sus alumnos aprendan matemáticas. Desde hace décadas, los especialistas han inventado métodos para motivar a los chicos hacia esta asignatura, considerada “un hueso”. La última iniciativa, “Matemagia”, se le ha ocurrido a un profesor de la Escuela de Ingenieros de Montes de la Universidad Complutense de Madrid, que utiliza el ilusionismo para despertar el interés de los universitarios por esta árida materia.
En su etapa de Secundaria, este profesor ya se aficionó a la magia, sigue puntualmente la sección “Juegos Matemáticos” de la revista Scientific American y admira la labor divulgativa de su creador Martín Gardner, mago aficionado, como él. Apuesta por el poder didáctico de la magia, sobre todo en edades tempranas y asegura que en los institutos iría muy bien para enganchar a los chicos por las ciencias, ya que considera que muchos trucos son pura física o pura química.
A esta original iniciativa le ha salido un aliado, un juego de lógica denominado sudoku, pasatiempo de origen japonés que tiene numerosos seguidores de todas las edades en medio mundo. Periódicos y revistas incluyen en sus páginas de entretenimiento, este juego que se presenta como un cuadrado dividido en nueve filas y nueve columnas y subdividido en cuadrados más pequeños de tres filas y tres columnas. Mayores y pequeños pueden elegir el sudoku en función de su dificultad y del tiempo de ejecución para resolverlo. 

Miguel Angel López del Campo
Torrelodones(Madrid).

 
     
   

Amos de casa

Recientemente, emitieron por televisión un reportaje que me sorprendió gratamente. Unos adolescentes, escoba en mano, se afanaban en barrer su clase, aprendían a tender la ropa o descubrían que hacer la cama no se limita a extender la funda nórdica. Por iniciativa del Ayuntamiento de Gijón (Asturias), 1.300 alumnos de la ESO de 17 centros participan en un taller de supervivencia doméstica.
Según de desprende de algunas encuestas, la mayoría de los jóvenes reconoce que hace la cama los fines de semana, pone la mesa y baja la basura, pero jamás cocina, ni pasa la aspiradora, ni sabe coser un botón. En este aspecto, no hay diferencia alguna entre chicos y chicas.
Hace treinta años eran las mujeres quienes soportaban la carga de las tareas domésticas. En el colegio las niñas cursaban una asignatura, que se denominaba “Hogar”, donde les enseñaban nociones básicas de costura, mientras que sus compañeros estaban exentos de esta materia.
Los responsables de este taller aseguran que se trata de una apuesta por la educación en igualdad, de forma que los jóvenes aprendan a no delimitar los trabajos domésticos en función del sexo y que interioricen determinados comportamientos, como la obligación de colaborar con sus padres.
Pero las tareas no se limitan a la limpieza del hogar, sino que también abordan el bricolaje y el manejo de herramientas como la broca, el destornillador o los hilos de cobre. Los profesores afirman que este aprendizaje puede ser muy útil para estos alumnos de Secundaria que, en pocos años, pueden entrar en la universidad y quizá vivan solos, por lo que estas lecciones básicas de independencia les pueden facilitar la vida cotidiana.

Pedro Luis Martín Duque
Majadahonda (Madrid).

 
       
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