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Madrid.
G. A.
El Ministerio
de Educación y Ciencia ha presentado a los sindicatos un “Plan de Convivencia”
en los centros escolares, en el que propone poner en marcha un programa
de control de asistencia y de comunicación a las familias, y crear también
un observatorio escolar de convivencia y prevención de los conflictos
escolares. El MEC también quiere elaborar guías de buenas prácticas, y
materiales de apoyo para la mediación y otras alternativas a los expedientes
sancionadores, con el fin de promover un “buen clima” en las aulas. Además,
plantea crear un curso de formación de responsables en temas de convivencia
y mediación escolar y una página web, así como convocar ayudas y premios
para proyectos de fomento de la convivencia e, incluso, celebrar un congreso
anual.
La Federación
de Trabajadores de la Enseñanza de UGT (FETE-UGT) ha valorado positivamente
esta iniciativa del MEC que, en su opinión, “debería contar con el compromiso
y el respaldo de toda la comunidad educativa y de las comunidades autónomas,
desarrollándolo en el seno del la Conferencia Sectorial de Educación”.
Ésta es la única organización que ha apoyado la creación de la nueva asignatura
de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, porque cree que
“repercutirá favorablemente en la mejora de la convivencia en los centros”.
Y afirma que “sin la implicación de todos los sectores de la comunidad
educativa será complicado poner en marcha, con garantías de éxito, este
tipo de proyectos”.
Materiales
de apoyo
FETE
valora especialmente algunas de las propuestas ministeriales, destacando
el hecho de que los materiales de apoyo se destinen a facilitar la acción
del profesorado, y que se comprometa a promover acuerdos sobre todos estos
temas con los sindicatos y las organizaciones de padres y alumnos. Y muestra
su satisfacción porque el MEC ha recogido algunas de sus propuestas. Pero
también quiere que se realice “una adecuada y proporcionada distribución
del alumnado y de los recursos entre todos los centros sostenidos con
fondos públicos”. Y que se agilicen “los procesos de evaluación y sanción
de “las alteraciones de la convivencia en los centros”.
Además, considera
que la formación debería estar destinada asimismo a padres, madres y alumnos,
no sólo al personal de los centros, que hay que incrementar el horario
lectivo dedicado a la acción tutorial, y crear la figura del “coordinador
de convivencia”. Cree que “han de incorporarse nuevos perfiles profesionales,
como el de educador social, que den respuesta a las nuevas demandas sociales”
y estén encaminados a la relación con las familias, corrección de conductas
y formación de los profesionales. Y propone que en los centros donde se
supere el 25% de alumnos “de diversidad cultural, étnica, etc”., se establezca
con urgencia un plan de choque que incluya disminución de las ratios,
atención individualizada, recursos humanos y materiales de apoyo y adaptaciones
curriculares específicas.
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