España ingresa en el Observatorio Europeo Austral
Los científicos españoles participarán a todos los efectos
en el mayor organismo continental de investigación astronómica
La ministra Maria Jesús San Segundo y la directora general del ESO, Catherine Cesarsky, tras firmar el acuerdo de adhesión de España a dicho organismo, que actualmente dispone de tres observatorios astronómicos en Chile. (Foto: Rafael Martínez)
España ha ingresado como miembro de pleno derecho en el Observatorio Europeo Austral, el mayor organismo continental de investigación astronómica en tierra desde el Hemisferio Sur. Actualmente está integrado por otros once países, cuenta con tres observatorios en Chile, y proyecta la construcción de un “telescopio gigante” (ELT), que podría ubicarse en la isla canaria de La Palma.

Madrid. G. ARIANES
La ministra de Educación y Ciencia; María Jesús San Segundo, y la directora general del Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas en inglés), Catherine Cesarsky,  han firmado en Madrid un acuerdo alcanzado tras dos años de negociaciones, por el que España pasa a formar parte como miembro de pleno derecho del mayor organismo europeo dedicado a la observación astronómica desde la tierra en el Hemisferio Sur. Cuando el gobierno y el Parlamento den el visto bueno a este acuerdo, nuestro país formará parte a todos los efectos de este “club tecnológico”, junto a Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, Finlandia, Italia, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Suecia y Suiza.
La adhesión de España al ESO “colma una aspiración muy demandada por los investigadores españoles en Astronomía”, según ha afirmado María Jesús San Segundo tras firmar el convenio. También se cumple “una importantísima actuación prevista en el vigente Plan Nacional de Investigación, Desarrollo e innovación tecnológica (I+D+i) para el período 2004-07, y los 500 astrónomos españoles, que trabajan en una treintena de departamentos universitarios e institutos, tendrán garantizado el acceso a las instalaciones del Observatorio para sus proyectos de investigación, y podrán participar en el desarrollo de futuros equipos e instalaciones”.
Por su parte, Catherine Cesarsky ha afirmado que desde su fundación hace 44 años, el ESO se ha consolidado como uno de los principales consorcios tecnológicos y de investigación a nivel mundial. Y ha desatacado la importancia de “ser miembro del club”, para acceder a más tiempo de observación en sus telescopios y participar en futuras decisiones conjuntas. También ha elogiado “el alto nivel” de la astronomía española, y ha manifestado que la entrada de nuestro país “es muy importante asimismo para el espacio europeo de investigación”. En este sentido, María Jesús San Segundo ha recordado que España es el octavo país del mundo en el campo de la investigación astronómica, y ha informado que el 5,79% de las publicaciones científicas sobre esta materia son españolas.

Tres observatorios

El ESO se fundó en 1962 a la estela del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), y se ha convertido en el más importante organismo europeo de astronomía en óptico e infrarrojo, para observaciones desde tierra en el Hemisferio Sur, operando en tres observatorios situados en Chile. Uno es el Observatorio de La Silla, situado a 600 kms. al norte de Santiago y a 2.400 ms. de altura. Cuenta con una amplia batería de telescopios ópticos de tamaño medio, con hasta 3,6 ms. de diámetro del espejo primario, y un radiotelescopio.
A 130 kms. al sur de Antofagasta y a 2.600 ms. de altura se encuentra el Observatorio de Paranal, donde está ubicado el Very Large Telescope (VLT). Se trata en realidad de cuatro telescopios de espejo monolítico de 8,2ms. de diámetro y varios telescopios auxiliares móviles de 1,8 ms. Aunque en el mundo hay varias instalaciones similares, el VLT de Paranal es único porque sus cuatro telescopios pueden funcionar de forma independiente o sincronizados entre sí y con otros auxiliares más pequeños, multiplicando su potencia. Esta técnica de observación se denomina interferometría, y aporta gran resolución a las imágenes astronómicas.

Proyecto multinacional

El tercer observatorio se encuentra en el Llano de Chajnantor, a 5.000 ms. de altitud, donde se construye actualmente el Atacama Large Millimeter Array (ALMA). Es un gran interferómetro que tendrá, al menos, 50 antenas de 12 ms. de diámetro cada una y un APEX, un radiotelescopio submilimétrico con antena similar. España ya participa en este proyecto que, dada su envergadura, promueven Europa y América del Norte a partes iguales, en colaboración con Chile. Así, está financiado por la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos, el Consejo Nacional de Investigaciones de Canadá, y el propio Observatorio Europeo Austral.
Además, el ESO ha proyectado a corto plazo la construcción de Extremely Largue Telescopes (ELT), telescopios ópticos “gigantes” de entre 30 y 100 ms. de diámetro, que dado su elevado coste sólo pueden abordarse por un organismo internacional como éste, quizás incluso en colaboración con los Estados Unidos y Japón. Ya se han iniciado los estudios para determinar la ubicación de estas instalaciones fuera de Chile, y entre las posibles sedes que se están considerando figura el Observatorio del Roque de los Muchachos, en la isla canaria de La palma, que cuenta con unas excepcionales condiciones naturales, protegidas por Ley.

Instalaciones únicas

También cuenta a favor de dicha candidatura la amplia experiencia de las empresas y centros de investigación españoles que están ultimando la construcción del Gran Telescopio de Canarias (Grantecan o GTC), hasta ahora el único telescopio europeo de espejo fragmentado, con la misma tecnología que los estadounidenses Keck que funcionan en Hawai, y con la que se construirán los futuros ELT. Precisamente, el acuerdo de adhesión de España al ESO prevé una cuota de ingreso consistente en casi 50 millones de euros “in cash” (en metálico), y otros 17 millones “en especie”, a través de desarrollos de software y en ejecución de programas de observación e investigación de gran calado en el GTC.
El ingreso en el ESO es “una gran noticia para nuestra ciencia y para nuestras empresas”, según ha afirmado María Jesús San Segundo. Y los beneficios si el ELT llega a nuestro país serían “muy elevados” y nos situaría como una de las áreas de la “gran ciencia”. En cualquier caso, España está total y plenamente integrada en la Europa científica, pues ya pertenecía a las otras cinco grandes instituciones continentales de investigación: la Agencia Europea del Espacio, el Laboratorio Europeo de Biología Molecular, la Instalación de Radiación Sincrotón Europea, el Instituto Laue-Langevin (fuente de neutrones), y el Acuerdo Europeo de Desarrollo de la Fusión.

 

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