María Jesús San Segundo visita
el CENER de Navarra
 

El MEC y el Gobierno Foral dedicarán 48,3 millones de euros hasta 2007 para proyectos conjuntos de investigación

Madrid. La ministra de Educación y ciencia, María Jesús San Segundo, y el presidente de la Comunidad Foral de Navarra, Miguel Sanz, han visitado el Centro Nacional de Energías Renovables (CENER), en la “ecociudad” de Sarriguren, tras firmar un convenio de colaboración por el que las administraciones a las que representan aportarán 48,3 millones de euros para proyectos de investigación. Este acuerdo tendrá vigencia hasta finales de 2007, y establece que el Estado aportará 26,9 millones en préstamos a 15 años, mientras que el Gobierno de Navarra contribuirá con otros 15,5 millones y el CIEMAT con 1,2 millones.
María Jesús San Segundo ha afirmado que esta iniciativa es un ejemplo de la apuesta del Ejecutivo encabezado por José Luis Rodríguez Zapatero por impulsar la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación como “variables fundamentales para el desarrollo económico y social”. Y también para “avanzar en la sociedad del conocimiento, que necesita capital humano bien formado y actividad en ciencia y tecnología”.
Según la ministra, en un Estado descentralizado este impulso se materializa en acuerdos de colaboración con las comunidades autónomas, una vía que, en su opinión, da un “horizonte de continuidad” a los trabajos, permite implicar a todo el sistema nacional de ciencia y tecnología, y aporta a la actividad una proyección internacional. Por su parte, el presidente autonómico ha indicado que CENER tiene abiertas distintas líneas de investigación en aerogeneradores, hidrógeno y biomasa, y se le ha adjudicado un pabellón español para la Expo de Zaragoza.

Infraestructuras y materiales. Los gobiernos central y autonómico financiarán inicialmente tres proyectos a través de ese convenio, según ha adelantado el director del CENER, Juan Ormazábal. Uno contempla la implantación de una planta de infraestructuras de ensayo en la localidad de Sangüesa, para aerogeneradores con palas, túneles de viento, laboratorios y un parque empresarial, que será “única en el mundo” tanto por su tamaño como por la potencia que generará. Otro se ocupará de la investigación y el desarrollo de materiales cristalinos, que permiten sustituir el silicio de los paneles fotovoltaicos, dado su carestía y escasez.
El tercer se dedicará a captadores solares térmicos de media temperatura, para la producción de agua caliente sanitaria y la refrigeración. El coste conjunto de estos tres proyectos se eleva a 36,3 millones hasta finales de 2007, por lo que los 12 restantes del convenio se dedicarán a la obtención de capacidades tecnológicas internas, necesarias para la consolidación del CENER como centro de referencia en el desarrollo de energías renovables.

 

El Centro de Investigación hispano-luso
de Braga empezará a funcionar en 2008

Madrid. El Centro Internacional de Investigación y Desarrollo de Braga, promovido por los gobiernos español y luso, deberá estar “produciendo energía” en 2008, según ha afirmado el ministro portugués de Ciencia y Tecnología, Mariano Gago, tras reunirse en Madrid con su homóloga española María Jesús San Segundo. También ha añadido que este proyecto de nanotecnología será un “referente” y tendrá “relevancia mundial”, y supone “el paso más importante e innovador” que han  dado conjuntamente ambos países.
Durante su encuentro, ambos ministros han fijado el año 2007 para la instalación efectiva del Centro y el reclutamiento de  personal internacional, al que se pretende atraer con la garantía de “credibilidad e independencia necesarias” de este instituto. Contará con unos 400 miembros, de los que 200 serán científicos, y estará dirigido por el catedrático José Rivas, de la Universidad de Santiago de Compostela, y su prioridad será el dominio de la investigación en nanotecnología.
La creación de este Centro fue uno de los principales acuerdos de la Cumbre hispano-lusa, celebrada en Evora en noviembre de 2005. Se ha previsto un presupuesto de 60 millones de euros, la mitad para su  instalación y el resto para su funcionamiento anual, aportado a partes iguales por ambos gobiernos. También se negociará con la Unión Europea una posible aportación al mismo.

 
 
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